Cómo reducir el estrés que trae consigo la paternidad

Si bien es hermoso convertirnos en padres, la realidad es que la paternidad puede llegar a ser muy estresante, los expertos de Tindala-Mindfulness a tu medida,  nos comparten información para contrarrestar el estrés y disfrutar de ser padres en plenitud.

 

Ésta viene acompañada de muchas demandas y exigencias que surgen con la llegada de un nuevo ser. Por ejemplo:

 

  • Demandas económicas, para hacerle frente a los gastos de alimentación, educación y salud.
  • De tiempo y atención, desde las desveladas interminables hasta el minucioso cuidado que requiere todo recién nacido.
  • Nuevas expectativas sobre cómo crees que debes de ser como papá.
  • Y también las expectativas (y frustraciones) sobre cómo es tu hija o hijo y su comparación respecto a cómo te imaginabas que iba a ser.

 

Es importante tener en cuenta que es perfectamente normal que todas estas nuevas demandas y exigencias nos generen preocupaciones, estrés y ansiedad.

Cuando es nuestra primera vez, nos enfrentamos a situaciones que nunca antes hemos experimentado y que, por lo tanto, nos obligan a aprender nuevas formas de actuar y relacionarnos, tanto con el bebé como con nuestra pareja y familiares, y si no es la primera vez que somos padres, con la llegada de un nuevo integrante de la familia, las exigencias aumentan y con eso, aumentan nuestras preocupaciones respecto a poder “estar a la altura” con el nuevo tamaño familiar.

 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que transitar la paternidad sumidos en preocupaciones, estrés o ansiedad no sólo nos puede causar problemas de salud, sino que, inevitablemente, también nos llevará a perder contacto con el momento presente y, por lo tanto, a perdernos la oportunidad de disfrutar la maravillosa experiencia de ser padres.

Es decir, podemos estar con nuestros hijos pero no estar realmente ahí, nuestra mente estará oscilando entre el pasado y el futuro, entre recuerdos y tareas por hacer, divagando en las interminables historias que nos contamos a nosotros mismos, ocasionando que no estemos “viviendo de verdad”.

 

La buena noticia es que podemos re-entrenarnos para estar más presentes y vivir nuestra vida con mayor plenitud, incluyendo la relación y convivencia con nuestras hijas e hijos, a través de las prácticas de mindfulness aprendemos a gestionar nuestros pensamientos y emociones de una manera tal que estos no interfieran con nuestras vidas.

Un ejercicio simple, pero muy profundo y transformador, que te sugerimos que lleves a la práctica, es el “abrazo de las tres respiraciones”.

 

El abrazo de las tres respiraciones consiste en tomar en brazos a tu hija e hijo y, de ser posible, hacer contacto pecho con pecho. Desde esa posición de cercanía, hacer tres respiraciones profundas y conscientes, conectando con todos tus sentidos. Entre otros, con el movimiento del aire que entra y sale, con los olores, con los sonidos. Inténtalo y verás que la conexión entre ustedes se habrá profundizado y te darás cuenta de lo transformador que es centrarte en el momento presente, aunque sea por un breve momento, en compañía del maravilloso ser que tienes en tus brazos.

Si quieres saber más o profundizar en algún aspecto de esta práctica, Tindala Mindfulness tiene programas individuales y personalizados, para que puedas incorporar mindfulness de manera sostenible, sus amplios beneficios a tu vida cotidiana.

 

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