La armadura del carácter: protección contra las agresiones

El carácter es una construcción, un proceso en continuo cambio, es histórico e histérico, es la suma de las experiencias individuales y sociales, la estructura psicosomática. La manera como aprendemos a defendernos de los miedos, estímulos y agresiones del exterior. La armadura es similar a la que utilizaban los caballeros en sus batallas en la época medieval cuando portaban el armazón metálico y una lanza para defenderse.
¿Alguna vez se han preguntado por qué no se pueden comunicar con su padre, con su pareja, con alguna persona cercana? Ejemplos hay muchos: “No me puedo comunicar con mi jefe, siempre está buscando la manera de señalarme y no toma en cuenta mis logros”, “Desde que nació mi tercer hijo, mi esposo se altera, discutimos de todo y fuma demasiado, se ha vuelto tan racional”.
Es difícil identificar por sí mismo quién carga con la armadura, esa coraza invisible acompañada de tensión muscular. Es un mecanismo de defensa inconsciente para defenderse de las agresiones del mundo. Wilhelm Reich, médico, psiquiatra y psicoanalista austriaco, estudió el fenómeno y lo llamó la armadura caracterológica que se expresa a través del carácter.
Es contrayendo el diafragma y la musculatura como se controlan diferentes emociones, es la manera como el organismo se prepara para el ataque, la huida o la parálisis. Seguramente algunos hombres y mujeres se van a identificar, lo importante es que tomen consciencia de que sus sentimientos y emociones están reprimidos, dentro de la armadura existe una persona sensible. La armadura es esencial para mantener la vida laboral, social, de una persona; la rigidez es lo que se considera disfuncional, patógeno.

Paco, de 22 años, el mayor de seis hermanos, tiene una historia muy particular. De manera intempestiva asesinaron a su padre, por ser el mayor tomó el rol de hijo parental. Por tal motivo abandonó su deseo de ser profesionista, se dedicó a los negocios, tan solidario que puso a cargo a sus hermanos en cada uno de sus negocios. Su sensibilidad y sentimientos permanecían ocultos. Fue muy rígido y severo con sus hijos, pero les inculcó valores, la lectura era obligada. En plena edad productiva los síntomas no tardaron en aparecer: ansiedad, presión arterial, neurosis y problemas de circulación por la falta de ejercicio y el tabaquismo, hasta que le amputaron una pierna, permaneció diez años en silla de ruedas, hasta su fallecimiento.
Es a partir de la adolescencia que se va acumulando la rigidez muscular hasta que la coraza se convierte en un medio de protección para los embates del exterior. Las causas de recurrir a este mecanismo de defensa son varias: el burnout que sufren algunos especialistas, como los abogados, los médicos, cirujanos, oncólogos y quienes se dedican al área de la salud mental, las personas que sufrieron abuso sexual en la infancia, bullying en la escuela o por parte de sus hermanos. Otra de las causas tiene su origen en sentimientos de culpa, abandono, abuso físico de los padres, educación escolar muy rígida y exigente, estrés crónico. La religión que reprime la pulsión sexual y es generadora de culpas, las monjas sufren varias somatizaciones y cirugías. Los efectos: vivir a la defensiva, resentimiento, temor a enamorarse, enfermedades como artritis, fibromialgia, gastritis, ulceras, enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.

Ismael de niño fue muy inseguro, temeroso, introvertido, siempre recibía agresiones, sus compañeros abusaban de él y no se atrevía a denunciarlos por las amenazas. Cansado del bullying, un día tomó el arma de su padre y la guardó en la mochila, estaba decidido a darle un tiro. Me comentó en terapia: “Gracias a Dios que ese día no fue el compañero, no me quiero imaginar lo que hubiera pasado”. En la secundaria aprendió a defenderse, los compañeros le tenían miedo, siempre a la defensiva hasta con los maestros, le costaba tener amigos, solo cuando bebía algunas cervezas era el mismo, el simpático, el que invitaba las chelas. Aprendió a trabajar en el negocio de su padre, pero con el negativismo desafiante no toleraba ninguna crítica o sugerencia por parte de su papá. Se casó muy joven con Paty, una mujer muy sensible y dedicada a los hijos. Con las responsabilidades, Isma comenzó a beber de manera más frecuente y los conflictos con su esposa son tema de todos los días. Paty se queja de que él no la escucha y siempre está a la defensiva.
La armadura limita la energía vital, el placer de vivir, la recomendación es romper la resistencia al cambio: hacer frente a la rigidez de la persona, reencontrarse en su interior, necesitan un proceso terapéutico de cambio y crecimiento a través de la introspección y la aceptación de sí mismo. Recuperar la empatía, la importancia de conectar genuinamente con los demás y ser auténtico, ampliar la creatividad, escuchar, sentir la intuición.

Recomendaciones
- Aceptar que necesita ayuda profesional.
- Su carácter interfiere en su vida diaria, con la familia y en su actividad laboral.
- El ejercicio y la alimentación son básicos.
- Aprender a meditar.
- El libro “El caballero de la armadura oxidada”, tiene un manual de ejercicios muy útiles.

* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: [email protected]
Fiancee Bodas
