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Razones para elegir un crucero pequeño en la Polinesia Francesa
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Razones para elegir un crucero pequeño en la Polinesia Francesa

Por Débora Ibarra

Tahití recibe en un año lo que Hawái en apenas una semana. Una diferencia que ayuda a entender por qué la Polinesia Francesa sigue siendo uno de esos pocos destinos que conserva una sensación de espacio, privacidad y desconexión.



 

Parte de esa sensación está relacionada con su propia geografía. Sus 118 islas y atolones se extienden sobre una enorme superficie del Pacífico, entre lagunas de poca profundidad, pasos entre arrecifes e islas remotas a los que no siempre es sencillo llegar. Recorrerla implica, por lo tanto, elegir una forma de viajar capaz de adaptarse a estas condiciones.

 

Es ahí donde entra el m/s Paul Gauguin, un barco con capacidad para solo 330 huéspedes, cuyas dimensiones fueron pensadas específicamente para navegar estas aguas y acceder a algunos de los rincones más especiales de la Polinesia Francesa.

 

Pero, ¿qué cambia realmente al recorrer la Polinesia Francesa a bordo de un barco con estas características? Estas razones ayudan a entenderlo: llegar a donde otros no pueden.


En la Polinesia Francesa, hay lugares a los que simplemente no se llega de cualquier manera. La laguna de Bora Bora limita la entrada de embarcaciones de gran tamaño; en Raiatea, la escala determina si es posible atracar directamente en el muelle de Uturoa y, en Huahine, el acceso pasa por una estrecha abertura entre arrecifes que deja fuera a una buena parte de los grandes cruceros.

 

Esta geografía define maneras muy distintas de conocer el archipiélago. Mientras algunos barcos deben permanecer a distancia o excluir ciertas islas de sus rutas, otros pueden internarse en las lagunas y acercarse mucho más a tierra. En un territorio formado por 118 islas y atolones dispersos por el Pacífico, esa diferencia transforma por completo la experiencia de quienes visitan la región.

 

El lujo de tener espacio

Con tan pocos huéspedes, la escala se convierte en una experiencia más privada y un servicio más personalizado. Hay menos personas compartiendo los espacios comunes y una atención que puede concentrarse más en las preferencias de cada huésped.

 

Cerca del 70% de sus suites y cabinas cuenta con balcón privado, mientras que las categorías B y superiores incluyen servicio de mayordomo. Detalles que permiten disfrutar el viaje con mayor privacidad y a un ritmo más relajado.

 

Más tiempo en Bora Bora y Moorea

En Bora Bora y Moorea, el día no necesariamente termina al concluir las excursiones. Casi todos los itinerarios por las Islas de la Sociedad incluyen una noche en una de estas islas o en ambas, dependiendo de la ruta, lo que permite permanecer más tiempo en tierra y descubrirlas fuera de los horarios habituales de las visitas diurnas.

 

Esa estancia también abre espacio para otro tipo de encuentros. Algunas noches, músicos y artistas locales suben a bordo, acercando parte de la cultura polinesia al viaje de una manera más cercana y menos programada.

 

Una Isla privada dentro del itinerario

Frente a Taha’a se encuentra Motu Mahana, un motu privado de Paul Gauguin Cruises que forma parte de sus itinerarios de entre siete y catorce noches por la Polinesia Francesa.

 

El barco dedica un día a disfrutarlo sin demasiadas complicaciones: nadar en la laguna, hacer snorkel, recorrer sus aguas en kayak, comer frente al mar o simplemente encontrar un lugar en la playa y dejar pasar las horas.

 

Múltiples opciones culinarias

La gastronomía también ocupa un lugar importante durante el viaje. Aunque se trata de un barco de pequeña escala, el m/s Paul Gauguin cuenta con tres restaurantes que permiten alternar ambientes y propuestas culinarias.

 

La Veranda presenta una experiencia de inspiración francesa; L’Etoile ofrece un menú internacional que cambia a lo largo del recorrido; y Le Grill incorpora sabores y especialidades polinesias en un entorno más relajado y al aire libre.

 

Anfitriones tahitianos a bordo

A bordo viajan hasta siete anfitriones tahitianos, conocidos como les Gauguines y les Gauguins, quienes comparten la música, la danza, las historias y las tradiciones de las islas como parte de la vida cotidiana del barco.

 

En salidas seleccionadas, los niños y adolescentes también pueden participar en Moana Explorer, un programa dedicado a la vida marina, la cultura y los ecosistemas de la región, desarrollado en colaboración con la organización polinesia de conservación Te mana o te moana.

 

Experiencia inigualable

Desde las Marquesas, reconocidas como Patrimonio Mundial por la UNESCO, hasta los atolones de Tuamotu, las Islas de la Sociedad y las Islas Cook, Paul Gauguin Cruises lleva cerca de tres décadas navegando esta parte del Pacífico.

 

Y en la Polinesia Francesa, saber moverse importa. Los arrecifes, las lagunas y las distancias condicionan cada ruta, por lo que conocer bien estas aguas termina siendo fundamental para convencerte que un crucero boutique es la opción ideal para navegar.

 

Porque al final, es esto, llegar a lugares donde otros barcos no pueden, quedarse una noche extra en Bora Bora, tener una isla privada por un día, disfrutar de una experiencia gastronómica de calidad, y que la tripulación tahitiana comparta su cultura contigo como parte natural del viaje.


Para mas inspiración: http://pgcruises.com/ Síguelos en Instagram: https://www.instagram.com/paulgauguincruises 

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Sobre el Autor

Débora Ibarra

Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.

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