Rostros que parecen envejecer de repente, flacidez, piel sobrante, pérdida de masa muscular y caída del cabello: los especialistas de Clínicas EGOS explican las consecuencias menos conocidas de una gran pérdida de peso. El auge de los tratamientos para adelgazar ha popularizado términos como “Ozempic Face”, pero los expertos advierten: el problema no es adelgazar, sino hacerlo demasiado rápido y sin un adecuado seguimiento.
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Septiembre es, junto a enero, el mes de los nuevos propósitos: vuelta al gimnasio, dietas exprés y prisas por perder en pocas semanas los kilos ganados durante el verano. Pero adelgazar demasiado rápido también puede tener una cara B que no siempre se cuenta.

Una pérdida de peso saludable puede suponer una importante mejora para la salud cuando existe sobrepeso u obesidad. Pero cuando se pierden muchos kilos, especialmente en poco tiempo, el cambio puede traer algunas consecuencias inesperadas frente al espejo: mejillas hundidas, flacidez facial, piel sobrante, pérdida de músculo e incluso una caída llamativa del cabello. Es la cara B de un fenómeno que ha crecido enormemente con la popularización de las grandes pérdidas de peso y de los tratamientos farmacológicos basados en GLP-1.
El término “Ozempic Face” se ha extendido para describir el aspecto envejecido que algunas personas perciben después de adelgazar significativamente. Sin embargo, los especialistas de Clínicas EGOS aclaran que no se trata simplemente de que un medicamento “envejezca” el rostro. “Cuando perdemos mucho peso no podemos decidir de dónde lo perdemos. La grasa también disminuye en el rostro y pueden aparecer mejillas más hundidas, mayor marcación de los surcos y flacidez. El paciente puede sentir que ha envejecido de golpe”, explica el Dr. Tiago Gomes, cirujano plástico y cofundador de Clínicas EGOS.
Cuando la báscula baja más rápido que la piel

El fenómeno no termina en la cara. Tras una gran pérdida de peso, la piel puede no ser capaz de adaptarse al nuevo volumen corporal y aparecer exceso cutáneo en abdomen, brazos, muslos, pecho o cuello.
“Hay pacientes que consiguen algo que llevaban años buscando: perder mucho peso. Pero después descubren un problema que no esperaban: su cuerpo ha cambiado más rápido de lo que su piel ha podido adaptarse”, señala el Dr. Santiago Elvira, cirujano plástico y cofundador de Clínicas EGOS.
Edad, genética, cantidad de kilos perdidos, velocidad de adelgazamiento o calidad de la piel influyen en el resultado. Y los expertos insisten en una cuestión importante: no todo se soluciona rellenando ni toda piel sobrante necesita cirugía. El abordaje puede ir desde tratamientos destinados a mejorar la calidad y firmeza de la piel hasta la recuperación de determinados volúmenes o, cuando existe un exceso cutáneo importante, la valoración de una intervención quirúrgica.
El pelo también puede pagar el precio

Una de las consecuencias que más sorprende aparece, en ocasiones, semanas o meses después: el pelo empieza a caerse de forma intensa y difusa.
Una pérdida rápida de peso o una restricción calórica importante pueden actuar como estrés para el organismo y favorecer un efluvio telógeno, una alteración temporal del ciclo del cabello. Además, una alimentación excesivamente restrictiva puede dificultar cubrir adecuadamente las necesidades de proteínas, hierro, zinc y otros nutrientes.
“Cuando existe una pérdida importante de peso, el cabello también puede verse afectado. Una caída intensa y difusa puede aparecer semanas o meses después, especialmente si el organismo ha sufrido una pérdida muy rápida o existen carencias nutricionales. Lo importante es estudiar la causa y no asumir automáticamente que toda caída es normal o estacional”, explica el Dr. Tufet, experto capilar de Clínicas EGOS.
“Adelgazar no debería significar simplemente comer muchísimo menos. Hay que intentar preservar la masa muscular y mantener un buen estado nutricional a través de una pérdida de peso saludable. No sirve alcanzar rápidamente una cifra en la báscula si lo hacemos a costa de una alimentación insuficiente o desequilibrada”, añade Ana Grau, dietista-nutricionista de Clínicas EGOS.
El otro gran olvidado: el músculo

Porque perder kilos y perder grasa no son exactamente lo mismo. “La báscula cuenta una historia incompleta. Dos personas pueden perder exactamente los mismos kilos y hacerlo de una manera completamente diferente. El objetivo debe ser perder grasa intentando preservar al máximo la masa muscular”, explica Ana Grau. Por eso, una alimentación adecuada, suficiente aporte proteico, ejercicio de fuerza cuando esté indicado y seguimiento profesional son especialmente importantes durante una pérdida significativa de peso.
Una nueva consulta: “He adelgazado, pero ya no me reconozco”

La popularización de las grandes pérdidas de peso está generando también un nuevo perfil de paciente: personas satisfechas por haber adelgazado, pero que no terminan de reconocerse en su nuevo rostro o cuerpo.
Para los especialistas de EGOS, la respuesta no debe consistir en intentar devolver al paciente el aspecto que tenía antes. “No se trata de volver a llenar la cara ni de corregir cada zona que ha cambiado. Se trata de recuperar equilibrio y armonía respetando las facciones y la nueva anatomía del paciente”, explica el Dr. Tiago Gomes.
El Dr. Santiago Elvira añade que, cuando se plantea cirugía tras una gran pérdida de peso, es fundamental realizar una valoración individualizada y que el peso se encuentre suficientemente estabilizado.
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La clave no es solo cuando adelgazas, sino cómo adelgazas

Los especialistas de Clínicas EGOS coinciden en que una gran pérdida de peso debe entenderse como un proceso global. Piel, rostro, músculo, cabello y nutrición también forman parte de la transformación.
Porque adelgazar puede ser muy positivo para la salud. La clave está en conseguir que la báscula no vaya más rápido que el resto del cuerpo.
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Clínica EGOS es un grupo de clínicas propias creado y dirigido por médicos, especializado en cirugía plástica, medicina estética, nutrición, medicina capilar y tratamientos avanzados, con un enfoque centrado en la seguridad, la naturalidad y la personalización de cada paciente.
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