El dolor y sus síntomas: los remedios no curan las enfermedades del alma, solo duermen las emociones

El dolor nos acompaña desde el nacimiento hasta la tumba, la manera cómo lo enfrentamos nos fortalece o nos desgasta.
En el sentido humano el crecimiento duele. La búsqueda por mitigar el dolor genera costos y muchas ganancias a los que ofrecen soluciones rapidas. En la desesperación por desaparecerlo de inmediato, ingieren sedantes, analgésicos, narcóticos y paliativos que lo disminuyen temporalmente y hasta se vuelven adictos. Otros para no enfrentarlo lo enmascaran con alcohol y sustancias químicas sobre todo el dolor emocional. Muchos más, de tanto sufrirlo, se acostumbran, lo vuelven su estilo de vida, fortalecen el umbral al dolor. Umbral es la capacidad que tenemos de soportar la sensación de dolor.

El dolor es un síntoma subjetivo que alerta sobre algún cambio, una señal de alarma cuando algo requiere atención. El cerebro en la zona del tálamo interpreta las señales, recibe datos, procesa información y toma decisiones. Una de las funciones más importantes es el instinto de conservación; mantenernos vivos, interpretar los estímulos que recibe y actuar en consecuencia. Con o sin daño orgánico, para el cerebro, el dolor existe, es real o se vuelve obsesivo.
Dolores como fibromialgia, fatiga crónica, miembro fantasma —como en los amputados—, son trastornos en donde no existe daño orgánico, pero genera dolor. El caso de Tatiana es ilustrativo, padece fuertes dolores, agotamiento y depresión, ha peregrinado con muchos especialistas, le han ordenado todos los estudios clínicos posibles, los resultados se encuentran en los rangos normales. Le prescriben analgésicos, antiinflamatorios, vitaminas, productos milagro, células madre, ha ido hasta con curanderos. Nada le funciona de manera permanente. No duerme bien, por las mañanas el dolor es intenso, al no encontrar alivio cada vez se siente más deprimida. Aceptó acudir a terapia en donde se enfrentó a sus traumas, de niña tuvo abuso sexual de un familiar, confundida por el trauma no lo había compartido con nadie; pero, el cerebro guarda la memoria muscular y emocional. En el presente, la pérdida de una relación amorosa trajo de nuevo el trauma de la infancia, el dolor en la espalda y sus problemas digestivos se volvieron incapacitantes. En la terapia aprendió a relajarse, a soltar y a perdonarse ella misma. Los que han sufrido abuso sexual cargan con la culpa y la vergüenza de no haberse defendido. Les recomiendo mi libro “Mujer rota y abuso sexual”.

Las endorfinas son analgésicos naturales para mitigar el dolor, la función es producir analgesia. La zona en el cerebro implicada en la liberación de endorfinas se encuentra en el encéfalo. Las endorfinas se elevan al practicar ejercicio, de hecho, esa sensación placentera se vuelve adictiva, también se elevan en el momento de un golpe, después de unos minutos el dolor desaparece, sana, sana, colita de rana, nos decían las mamás, mientras, las endorfinas mitigan el dolor. Es un hecho, el dolor se vuelve adictivo, las relaciones conflictivas, las conductas autodestructivas: morderse las uñas, cortarse, tatuarse, colocarse piercings, arrancarse el cabello, los faquires que tragan lumbre y los que se acuestan sobre los vidrios.
Hace unos años, tuve un accidente, estaba trepada en una escalera pintando una pared, de pronto un mal movimiento, me fui al suelo sobre el brazo, acudí al ortopedista, mi amigo, con su experiencia, me pidió hacer ciertos movimientos, el diagnóstico: un desgarre muscular. Varios días el brazo estuvo negro, el dolor era tolerable para mis estándares. Tres meses después seguía con molestias, acudí de nuevo al médico y me ordenó una resonancia. Cuando tuvo el resultado se me quedó viendo sorprendido y me dijo: “¿Cómo has aguantado? Tuviste fractura, no te puedo operar porque está muy inflamado, ya se hizo callo, unos tres meses de rehabilitación y veremos cómo evoluciona”. El problema de no haberlo detectado a tiempo fue el umbral tan alto que tengo al dolor. Pasaron tres meses, no quedó de otra, microcirugía, tuvo que rebajar el hueso, todo un experto, le puse empeño a la rehabilitación en un mes quedé como sí nada.

En los accidentes el dolor genera distintas respuestas, se puede volver incapacitante y reducir la calidad de vida. El rango de dolor varía de medio, alto a intolerable, tiene componentes físico y emocional. El físico es el resultado de los nervios que han sido estimulados, puede estar localizado a un área específica como una lesión, una contusión, una quemadura, hasta dispersarse a todo el cuerpo como en el caso de un accidente o una discapacidad. En el emocional, los estudios al respecto han encontrado que en la misma zona del cerebro que funciona como procesador de dolor físico, también tiene la tarea de procesar el dolor emocional. Situaciones como la muerte de un ser querido, el abandono, los conflictos familiares y de pareja, la pérdida del trabajo, el fallecimiento de una mascota, la pérdida de confianza y el estrés acumulado afectan el estado de ánimo. La depresión es una de las enfermedades que ante la frustración decombatirla es de las que más duele.
Te hago unas preguntas: ¿cómo te sientes en este momento?, ¿puedes mover tu cuello sin sentir dolor?, ¿sientes dolor en alguna parte de tu cuerpo? ¿Puedes identificar la causa? Puede ser por mala posición, las horas frente a la computadora, por mal dormir. ¿Estás cargando con demasiadas responsabilidades?, ¿mala digestión, estreñimiento?, ¿tienes conflictos con tu pareja? Es importante identificar la causa y no solo quitar el síntoma. Vale la pena enfatizar, el dolor reduce la calidad de vida.

Tipos de dolor: agudo y crónico
Agudo: un brote de herpes, una herida, quemadura, un accidente, dolor de parto, posterior a una cirugía, cualquier sensación que dispara el sistema nervioso y pone en alerta. Estas situaciones provocan la señal de un daño, va al cerebro, lo procesa, resulta en hiperalgesia, las sustancias excitatorias hacen su trabajo produciendo la sensibilización; un proceso fisiológico reversible, el sistema nervioso baja los umbrales del dolor y facilita las respuestas de reparación del daño.
En el dolor emocional agudo, se debe atender rápidamente ya que puede estar en peligro la vida del paciente. El dolor emocional es tan fuerte que puede tener ideas suicidas.
El dolor crónico es aquel que dura más de seis meses, la respuesta dolorosa no cede con los tratamientos habituales. La tensión que genera una cirugía puede dejar un dolor que se vuelve obsesivo, el uso de narcóticos derivados de la morfina, causan adicción, no es el dolor en sí, sino la adicción a la sustancia que se vuelve un ciclo vicioso.

Es importante desbloquear las cicatrices, son campos interferentes, la energía del sistema nervioso se interrumpe de manera que es conveniente tratarlas con terapia neural o acupuntura para evitar daños posteriores.
Hay personas que no sienten dolor, son aquellas que están “anestesiadas” para no sentir, traen una armadura, están aplanadas en sus sentimientos, en algún momento decidieron que nada los afectaría y con los años les cuesta trabajo que vuelvan a la normalidad, de hecho, no se dan cuenta. Este estado mental se llama alexitimia, la incapacidad de sentir placer por la vida.

El dolor
- Disminuye la capacidad de concentrarse.
- Afecta el estado de ánimo, los vuelve irritables.
- Interfiere en la calidad del sueño.
- Baja la autoestima, afecta en la confianza y seguridad en sí mismo.
- El dolor crónico, es una reacción psicológica y fisiológica que causa depresión.
- Disminuye la sensibilidad, baja el deseo sexual o libido.
Recomendaciones
- Practicar ejercicio o un deporte con regularidad. Meditación.
- Dormir ocho horas, a oscuras, sin ruido, dejar la tecnología lejos de la cama.
- No atacar el síntoma sin encontrar la causa que produce dolor.
- Horas frente a la computadora: estirar brazos y piernas.
- Caminar en el pasto sin zapatos resulta terapéutico, en los pies se encuentran terminaciones nerviosas
- El tratamiento holista y las terapias alternativas son de gran utilidad para el dolor. La psicología, homeopatía, la terapia neural, el masaje, la acupuntura, la termoterapia, el calor local y el hielo.
* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: [email protected]
Fiancee Bodas
