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Analiza si
tu mascota podrá sobrellevar las cinco horas de festejo (o más), si está
acostumbrada a convivir con la gente, si tiene un temperamento sociable y, en
general, si ella también disfrutará de tu fiesta o si más bien le resultará una
tortura.

· Si es muy obediente y tiene buen carácter, podrías contemplar la posibilidad de que lleve los anillos o las arras al altar, siempre y cuando esté permitido su ingreso en el lugar de la ceremonia. Si es el caso, practícalo antes del Gran Día.
· Designa a una persona responsable y de tu entera confianza, que tenga empatía con tu mascota, para que se haga cargo de cuidarla durante la ceremonia y la fiesta.

· Dependiendo de los hábitos alimenticios de tu mascota, pide a quien la cuidará que le lleve su propio alimento o indícale el tipo de alimentos que no deberá ingerir, tipo chocolate, alcohol, grasas, frituras, etcétera.
· Entrégale algunas bolsas de plástico a su cuidador para depositar sus heces y no dejarlas en los jardines o pasillos del lugar.
· Llévale su juguete favorito, un cojín, una cobija o algo que le resulte muy familiar para que pueda sentirse más tranquila.
· Ten a la mano el número telefónico de una pensión para mascotas, por si comenzara a sentirse incómoda en el evento.
· No olvides darle una vuelta de vez en vez para ver cómo está, recuerda que es uno más de tus invitados.
Por último, no olvides la foto del recuerdo, pero promete que no será sólo una, ¡sino muchas! Bien lo merece este lindo y fiel amigo. ¡Felicidades!
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Fotografía
Barrera & Fitch Photography
https://www.facebook.com/lidia.fitch/