Alguna veces el motivo central de la discusión deja de ser el tema del enfrentamiento y sólo se habla sobre la larga lista de cosas en las que no estamos de acuerdo.
Situaciones como las de Rogelio y Sonia pueden ser comunes debido a que no sabemos comunicarnos o, bien, no nos damos el tiempo adecuado para sentarnos a pensar y platicar qué es lo que está pasando; por el contrario, tratamos de resolver las cosas cuando aún estamos enojados generando actitudes negativas que sólo complican más las cosas.
El que una pareja tenga desacuerdos no significa que la relación esté mal, ya que no siempre se coincide en lo que piensa el otro. Por el contrario, estas situaciones pueden ser una oportunidad para expresar lo que sentimos, conocer más cómo piensa la otra persona y lograr acuerdos en conjunto.
Comunicación: la pieza clave
Cuando estas discusiones se vuelven pleitos cada vez más frecuentes uno empieza a olvidar las cualidades de la pareja, llegando a lastimarla verbal o hasta físicamente, lo que puede provocar una terrible separación.
Para orientarnos sobre este tema entrevistamos a Jorge Luis González Quijano, psicoterapeuta y actualmente colaborador del May Institute en Boston Massachusetts, quien asegura que cuando hay una crisis en la relación, lo que se busca es lastimar: “El problema no es lo que discutimos, si no las consecuencias emocionales que generamos. Por lo regular, se discuten inconvenientes simples muy fáciles de resolver, los cuales pareciera que no tienen solución, pero en realidad no es que no la haya, sino lo que se busca es reñir. Si analizamos, la motivación del que necesita pelearse, es quien quiere estar con esa persona, ya que no hay cosa que una más a otra que un pleito, porque es una justificación que mantiene la comunicación entre ambas”.
El especialista señala que lo primero que se tiene que hacer es aprender a separarse de la crisis: “Hay que enseñarle a la gente a interactuar de otra manera, a distanciarse para que puedan volver a organizarse, es decir, cuando las palabras se vuelven destructivas, es mejor dejar la discusión para otro momento, cuando los dos estén más tranquilos”.
Por otro lado, aunque advierte que esto puede ser difícil de controlar, por muy molestos que estemos debemos saber que las descalificaciones, los gritos, malos gestos, burlas y sarcasmos, no tienen sentido. “Para resolver un conflicto, es necesario conversar con argumentos, explicando los puntos de vista de cada uno. Así se asegura un diálogo basado en el respeto, y que seguramente terminará con éxito para la pareja”, afirma el especialista.
Algunos consejos
Entre los puntos mencionados por el psicoterapeuta, que pueden ayudar a mejorar la comunicación destacan los siguientes:
1. Encontrar una situación oportuna para dialogar, aquéllas que permitan un intercambio de ideas de manera tranquila y adecuada, si no es así, lo ideal será esperar un mejor momento.
2. Identificar cuál es el problema y saber comunicarlo. La gran mayoría de las veces no sabemos qué y cómo expresar lo que nos molesta, es decir, siempre buscamos algo qué reclamar en lugar de dar una propuesta para resolver el conflicto.
3. Responsabilizarse de la relación y tomar conciencia de lo que se quiere lograr con ella.
Debemos fomentar que nuestro hogar sea un lugar en el que exista un ambiente cordial y cariñoso, procurando entregar lo mejor de nosotros mismos, así como tratar de no recurrir a los reproches sino por el contrario dar soluciones, teniendo siempre presentes que la comunicación y el respeto por nosotros mismos y nuestra pareja, son las bases para alcanzar una relación afectiva satisfactoria.