Comer a la francesa es bueno para la salud

 

¿Por qué las francesas comen lo que quieren y no engordan? La respuesta es “la solución del cincuenta por ciento”, consistente en comer sólo la mitad de lo que se desea. Además, las francesas equilibran los alimentos de su dieta y hacen un poco de deporte, por poco que sea, al día. En definitiva, unas costumbres que ponen de manifiesto que las féminas del país galo saben cuidarse, al mismo tiempo que consiguen gozar de la cocina. 

Siempre nos han dicho que el secreto para no engordar radica en comer de todo un poco. Sin embargo, no todo el mundo aplica esta concepción de la misma manera. Unos lo ponen en práctica pero mezclando alimentos incompatibles, y otros se toman este “poco” por un “mucho”.

El resultado suele ser siempre negativo y, en vez de adelgazar o mantenerse en su peso adecuado, engordan sin entender el por qué. Mireille Guiliano, portavoz de una marca de champán francés, escribe en su libro Las francesas disfrutan todo el año y no engordan (Editorial Vergara), que las francesas pueden presumir de mantener la línea, incluso cuando ya han superado los cincuenta años, edad en que el cuerpo tiende a aumentar de proporciones.

 

Comer poco y equilibrado

“La solución del cincuenta por ciento” debe aplicarse en casos en que la tentación puede llevarte al exceso. Esto suele pasar en los postres, porque el sabor dulce de los exquisitos alimentos, que la autora llama “delictivos”, nos supera, pero también cuando el apetito se apodera de nuestro estómago y nos sentamos a la mesa para pegarnos un atracón de comida.

En estas ocasiones, el cincuenta por ciento es muy efectivo. “Con un poco de práctica, descubrirás que medio plátano del siglo XXI puede ser un postre muy satisfactorio, sobre todo si te lo comes como si fuera un trozo de tarta”, dice Mireille Guiliano en su libro. Uno tiene que preguntarse siempre si: “Con la mitad de lo que me ofrecen resulta suficiente y si me sentiré igualmente satisfecha comiendo la mitad”.

 

La comida debe ser, también, equilibrada. No basta con comer menos de todo, sino que además, este todo debe combinarse perfectamente: no comer demasiados productos grasos ni combinar proteínas con vitaminas. Así, conseguimos que el estómago digiera perfectamente y evitamos concentraciones de lípidos.

 

Cocinar es convivir

“Sentarse en la mesa no es sólo comer, sino comunicarse, socializarse,  reírse,  relajarse… en definitiva, convivir”,
sostiene Guiliano. La escritora asegura que hay estudios que demuestran que Francia es todavía el país donde la gente pasa más tiempo en la mesa durante todas las comidas.

 

Y es que a los franceses les encanta cocinar, o por lo menos eso dice el tópico, y Guiliano puntualiza que, especialmente, a  las mujeres. No hace falta pasarse todo el día en la cocina para disfrutarla. Sólo con ser un poco creativos y cocinar con el corazón salen unos fantásticos y deliciosos platos.


Guiliano defiende que comer bien no sólo evita que engordemos sino que, además, hace más placenteras las otras actividades diarias como trabajar, comprar, vestirse, etcétera.

 

 

Sopas y vino, productos excelentes

“La sopa es un plato que llena pero como es agua, hace adelgazar”, asegura la especialista. Además, las propiedades vitamínicas que aporta una sopa no se encuentra en demás platos.

 

Se puede hacer sopas de todo y más: de verduras, hortalizas, con queso, de frutas… y de puerros, uno de los alimentos preferidos por los franceses que combinan en cualquier plato.

 

“Suponen la manera más sencilla de saborear los tan perecederos productos de temporada, un plato ligero y digerible que sacia el apetito y además es muy versátil”. Porque aunque no lo parezca, las sopas son muy fáciles de preparar. En la mayoría de los casos, sólo hace falta poner una olla a hervir con los ingredientes que más apetezcan.

 

“Con una sopa, un trozo de pan, una ensalada y una vinagreta, los franceses podemos cenar”. O sea, que con sólo 20 o 30 minutos de preparación, se obtiene un plato magnífico a la vez que saludable.

 

También el vino se considera un producto preciado en Francia: “El francés prefiere no tomar postre y pedir una copa de vino”. Guiliano cree que el vino es un alimento más y que ayuda a digerir lo comido. Sostiene también que la costumbre de beber vino con moderación, junto con las grasas no tan saludables provenientes de la cantidad de queso que llegan a comer o los cruasanes, resta los daños provocados por la
grasa “mala”.

 

Sin embargo, Guiliano, experta en viticultura, sostiene que el champán se puede combinar más fácilmente con todo tipo de comidas. A pesar de todo, el vino es la bebida preferida por la mayoría de los franceses y asegura que esta tendencia va en aumento, gracias a la posibilidad de pedir sólo una copa, y no toda la botella, en los restaurantes.

 

Adaptarse al ritmo de trabajo

En Francia, pero también en otros países del mundo, la vida diaria viene marcada por el frenético ritmo del trabajo. Nos pasamos media vida dedicada al trabajo y a menudo no tenemos tiempo ni para comer. 

 

Hay quien recorre a los menús de los restaurantes y eso puede ser un riesgo para mantener la dieta. Guiliano recomienda no pedirse todos los platos del menú. “El cliente es ahora el rey. Por eso, es fácil poder combinar un par de platos equilibrados sin que el restaurante se oponga”.

 

Para los que prefieren ahorrar unos pesos y se tiran a la “moda del tupper”, la autora advierte que no es bueno comer muchos fritos. “Hay que fijarse en el método de cocción. La plancha, por ejemplo, es mucho más sana”.

Asegura que en sus viajes por el mundo, se ha fijado que los alemanes, españoles y griegos tienden a comer muchos fritos, por lo que, especialmente las mujeres, engordan.

 

Agua para no engordar

El mejor consejo que esta mujer francesa puede dar para combatir la tendencia a engordarse es beber mucha agua. “No hay que pensar que la cola o el café pueden sustituir esta bebida, porque no lo hacen. Al contrario, llevan muchos azúcares que son malos para el cuerpo”.

 

Cree que no basta con beber dos o tres vasos de agua al día, sino que deben beberse uno o dos litros de media. “La gente tiene dolor de cabeza, migrañas, etcétera, y a menudo es sólo porque están deshidratados. No se dan cuenta de que el agua es esencia de vida”.

 

En definitiva, no hay ningún secreto escondido que las francesas utilicen para no engordar. Es tan simple como llevar una dieta equilibrada y moderada y beber líquidos sin azúcar. Eso, añadido a un poco de ejercicio regula el cuerpo y nos hace sentirnos bien.

 

 

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