Perdónate a ti mismo

Es un acto de amor hacia ti mismo que puede impactar de manera importante en tu salud emocional.

Cuántas veces has estado en la condición de tener que perdonar a alguien por algo que te hizo a ti o a una persona que ocupa un lugar importante en tu vida. Y aunque definitivamente se trata de un ejercicio muy complejo que requiere de análisis, comprensión, aceptación de responsabilidades, es posible llegar a hacerlo, porque estás consciente de que hubo una ofensa; pero no sucede lo mismo cuando al individuo con el que tienes que hacerlo eres tú mismo.

Tomar una decisión equivocada, ofender, lastimar a alguien con tus acciones o palabras, dejar pasar oportunidades para amar, aprender, superarte en lo laboral o académico, dedicar poco tiempo a quienes son importantes para ti, son sólo algunas de las causas que pueden ponerte en ‘jaque’ contigo mismo y que merecen encontrar una salida de escape, a fin de que logres reencontrar el camino y continuar con paso firme, sin dolor, sin ataduras y con toda la paz interior que proporciona saber que como humanos estamos expuestos a cometer equivocaciones que, en el mejor de los casos, deben de convertirse en oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

¿Cómo lograrlo?
El perdón va más allá de tener la consciencia tranquila es, en esencia, la clave de una vida plena, así lo explica el doctor Hans Olvera Trejo, especialista del área de comunicación de la Universidad Iberoamericana: “Forma parte de la estructura mental y su principal función es poder regular las relaciones interpersonales, ya que nos ayuda a controlar impulsos y a conducirnos con una actitud de amor a la vida que nos permite desempeñarnos favorablemente en todos los aspectos. No hacerlo y quedarse atrapado en el suceso que nos afecta ya sea con uno mismo o con otra persona, equivale a comprar un boleto de rencor que va a mermar en la calidad de vida del individuo”.

¿Cómo puedes empezar a perdonarte? De inicio el autoconocimiento es una parte fundamental, pues es a partir de él que podrás detectar sentimientos como rencor, frustración o situaciones muy claras como el hecho de que tus relaciones interpersonales no sean estables. Reconocer el origen de ello es el segundo paso que deberás dar; te ayudará saber que prácticamente por regla general pensamos que es otra persona la que nos ha provocado este daño.

El acto de perdonar está ligado a la autoestima: mientras menor sea, más difícil resultará llegar a él, en tanto que cuando ésta es alta, se registra un efecto contrario. Es por eso que se vuelve tan necesario trabajar en ella, de no ser así, te vuelves susceptible a cargar con culpas.

“Si aceptamos la realidad haciendo una división entre los daños que nos generan otros individuos, los problemas heredados, las condiciones de tipo familiar que nos tocaron y otras de las que somos directamente responsables, podemos centrarnos en las cosas que sí podemos resolver y mejorar. Hay que hacer una cirugía psicológica, darnos cuenta que no todo lo que nos pasa en la vida puede ser malo y que aún de lo negativo es posible aprender para no volver a cometer los mismos errores”, advierte el psicólogo.

No te claves, es cierto que a unos les toca recorrer el camino de la vida por senderos apacibles y sin tanta complicación, mientras que para otros puede estar lleno de barreras, pero la realidad es que en ambos casos existe la posibilidad de cambiar la ruta, ya sea para bien o para mal. La decisión de procurarte bienestar depende de un solo ejercicio: perdona a los demás para que lo hagas contigo mismo, te darás cuenta que una sola acción transformará tu destino.

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