Seguramente habrán vivido muchas anécdotas de las que pensaron que se reirían al recordarlas, como también habrá otras que se quedarán en la bitácora personal y no se volverán a tratar. Y qué mejor catarsis que revivir todas esas experiencias, mirar con tranquilidad que ya están resueltas y dedicarles una carcajada a aquellos 5 minutos de enojo, dolor o frustración.
Es tiempo de subirnos a una especie de globo aerostático para ver desde las alturas cada instante vivido a lo largo del año. Comencemos por hablar de los periodos difíciles. Cuando se presenta una crisis en pareja, damos por hecho que el otro tiene la capacidad natural para solventar el conflicto y esto ocasiona que el reconocimiento se deje de lado sin considerar que él o ella también tiene preocupaciones y momentos de vulnerabilidad e, incluso, más de una vez, ganas de salir corriendo y dejar que la magia del cosmos arregle las cosas; y sin embargo, a pesar de su estado anímico nuestra pareja siempre hace su mejor esfuerzo para que los dos salgan sanos y salvos de la situación.
También es necesario hablar de aquella ocasión donde la prueba no estuvo fuera de casa ni en un evento externo o doloroso, sino cuando simplemente uno de ustedes se encontró con una esposa o un marido iracundo incapaz, en ese momento, de ser asertivo y solucionar lo que le estaba pasando y, como otras veces, no claudicó ni salió corriendo, sino con amor contuvo el enojo y sacó fuerzas por los dos para superarlo.
Hoy puede ser un gran día
Siempre estamos esperando que llegué una fecha especial como el aniversario o las vacaciones para disfrutar y compartir experiencias en un ambiente ideal, pero para nuestra sorpresa descubrimos que quizá no se han procurado lo suficiente para llegar a esos instantes de descanso y placer en las condiciones óptimas. Nada más triste que utilizar un festejo para arreglar diferencias y en algunos casos reconciliar dolores mutuos.
En ocasiones, a ambos les resultará complicado poner buena cara cuando afuera no todo salió como se esperaba; pero es en la empatía donde podemos cambiar la actitud, poner de nuestra parte y tener fresco cuáles fueron los motivos que nos hicieron decidir iniciar una vida en pareja, porque sólo allí encontraremos la inspiración para cambiar un rostro de enojo o de tristeza por una mirada de esperanza.
Aprender de la experiencia
El deseo cuando se inicia un nuevo año es que éste sea mejor que el anterior y que los sueños pendientes ahora sí se realicen. Un primer paso para acercarnos a ello, es poner en práctica lo aprendido y hacer que cada instante que pasemos juntos sea una prueba de amor.
Los cuentos de princesas siempre terminan con la típica frase de: “Y vivieron felices para siempre”, lo que no nos dicen es que en la vida real, para que esto suceda, es necesario construir ese final feliz de manera constante y que, además, resulta mucho más emocionante escribir la propia historia de amor con sus altas y sus bajas demostrándonos que sí es posible cumplir el objetivo inicial nuestra unión: que dure para toda la vida.