Javier Pérez, especialista de Koleston de Wella, comparte las claves de la rutina de cuidado que marca la diferencia entre un color que se desvanece en semanas y uno que luce vibrante por más tiempo.
El cabello recién teñido tiene un “efecto salón” que todas y todos quisieran conservar: color intenso, brillo uniforme y una sensación de cabello sano. Sin embargo, factores como el agua caliente, la exposición al sol, el uso de herramientas de calor o el tiempo entre lavados pueden acelerar la pérdida de pigmento y opacar el resultado.

De acuerdo con Javier Pérez, especialista de Koleston de Wella, la clave para que el color dure no está únicamente en el tinte que se elige, sino en lo que sucede después: la rutina de cuidado post-color.
“El proceso de coloración abre la cutícula del cabello para depositar el pigmento, y esa misma apertura es la que puede dejarlo salir con la misma facilidad si no se sella correctamente. La rutina post-tinte no es un paso opcional, es la que determina si el color se mantiene vibrante o se desvanece antes de tiempo”, explica Pérez.

Para poder darle un cuidado ideal a tu cabello teñido, el especialista recomienda lo siguiente:
1. Esperar antes del primer lavado. Los especialistas recomiendan evitar lavar el cabello durante las primeras 48 a 72 horas después de la coloración, tiempo en el que la cutícula termina de sellarse y el color se fija de forma más estable.
2. Champú y acondicionador específicos para cabello teñido. Fórmulas libres de sulfatos agresivos ayudan a limpiar sin arrastrar el pigmento, mientras que un acondicionador para cabello con color contribuye a sellar la cutícula después de cada lavado.
3. Agua tibia o fría, nunca caliente. El agua caliente abre la cutícula y facilita que el color se escape con cada enjuague; el agua tibia o fría ayuda a mantenerla cerrada.
4. Mascarillas y tratamientos de brillo una o dos veces por semana. Los tratamientos intensivos nutren la fibra capilar, reponen la hidratación que se pierde durante el proceso de coloración y potencian el brillo del color.
5. Protección frente al calor y al sol. El uso de protectores térmicos antes de secadoras, planchas o tenazas, así como productos con filtro UV para el cabello, ayuda a evitar que el color se torne opaco o cambie de tono por la exposición al sol.
6. Espaciar los lavados. Reducir la frecuencia de lavado. Puedes apoyarte con champú en seco entre sesiones, esto te ayudará a disminuir el número de veces que el cabello pierde pigmento por el enjuague.

Para Pérez, el brillo es tan importante como el propio tono de color: “Un color perfecto sin brillo pierde impacto visual. Por eso, en Koleston trabajamos formulaciones pensadas no solo para pigmentar, sino para dejar la fibra capilar más lisa y reflejante, lo que se traduce en un brillo que se nota a simple vista y que se puede prolongar en casa con los cuidados adecuados”.
Con una rutina post-tinte constante, el color puede mantener su intensidad por más tiempo, reduciendo la necesidad de retoques frecuentes y cuidando la salud general del cabello.
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