Lo primero: tu sueño
Todas las mujeres soñamos con algo en particular, más aún cuando se trata de la boda. Cada una tiene en mente un factor muy especial que quiere convertir en protagonista el día que, ramo en mano, llegue el altar. Una vez, conocí a una novia para quien lo más trascendental de su festejo eran las fotografías; fue tal su interés en el tema que decidió invertir la mayor parte de su presupuesto en el mejor fotógrafo de la ciudad y ajustó la fecha de su celebración al itinerario del profesional de la lente.
En otra ocasión, me encontré con una prometida que decidió contratar el salón de eventos sólo por el diseño arquitectónico de la entrada, ya que era lo más cercano a sus sueños de toda la vida, en relación con su boda.
Es decir, si siempre soñaste con casarte en una terraza de techos altos y con tintes rústicos, bueno, dedícate a buscar algo así entre todas las opciones de la ciudad. Y si quieres una fiesta al cobijo de la luna llena, octubre y noviembre serán los mejores meses en un lindo jardín que permita a tus comensales apreciar el paisaje y que, además, cuente con una completísima iluminación que te haga prescindir de los toldos.
Con esto me refiero a que busques dentro de tu sueño de bodas aquel elemento que te resulta indispensable y sin el cual, simplemente, no concibes la idea de un festejo perfecto. Una vez que encuentres ese componente será mucho más fácil elegir la fecha, el concepto, el lugar, la iglesia y ¡todo lo demás!
En este caso, hay que estar conscientes de que materializar el sueño de bodas con uno o todos los factores que se consideran primordiales, implica cierto grado de flexibilidad pues tu sueño podría delimitará gran parte de la planeación. Así pues, si has decidido casarte en un lugar remoto, en medio de la Sierra Madre Occidental, bueno, pues tendrás que aceptar que será una boda pequeña en un mes sin lluvias a la que sólo asistirán los más allegados.
El templo
Ya que has analizado cuál será el pilar fundamental de tu Gran Día, y una vez consolidada su elección, habrá que pensar en la boda religiosa. El sacramento del matrimonio es el punto más importante del festejo puesto que éste, dará vida a la celebración. Ya con fecha y tal vez hasta horario en mano, comiencen por elegir el templo y apartar la fecha de su boda.
Hay que recordar que algunos de estos recintos tienen horarios muy restringidos y requerimientos bastante específicos para apartar la fecha de bodas, además no todos brindan información telefónica, por lo cual será bueno visitar la notaría antes, para estar al tanto de sus lineamientos. De la misma manera, los requisitos varían entre uno y otro lugar, hay que tomar el curso de las pláticas prematrimoniales y entregar los papeles necesarios sobre su unión legal, así que, mientras más pronto resuelvan este tema, más rápido avanzarán sus preparativos.
El lugar del banquete
Otro punto muy importante es la finca o el lugar en el que realizarán su banquete de bodas. Tras la elección, tomen en cuenta que hay lugares muy solicitados, por lo cual sus agendas están saturadas, especialmente en los meses considerados “boderos” como marzo, abril, mayo, octubre, noviembre y diciembre. En este caso, reservar con tiempo, más o menos un año de antelación, les brindará la oportunidad de conseguir sin complicaciones ese espacio tan añorado.
Hay que tomar en cuenta que el alquiler de un lugar en específico, en ocasiones, conlleva ciertas restricciones, como puede ser una determinada empresas de banquetes o grupo musical; la contratación de todos los servicios que ellos ofrecen o, incluso, hay algunos muy selectos en los que la renta sólo incluye el inmueble. Esto lo deberán platicar a detalle con el encargado del lugar al momento de su primer visita para evitar contrariedades.
Y lo que le sigue…
Después de estos tres puntos: tu sueño particular, el templo y el lugar del banquete, viene la contratación del resto de los proveedores que estarán en tu boda; en este punto, tu vestido y ajuar de novia se convertirán en el tema más trascendental al que deberás dedicarle un buen tiempo.
El enlace civil también será algo a lo que se le dedicará su tiempo, y si lo haces más temprano que tarde te ahorrarás las prisas para recabar requisitos como actas de nacimiento recientes, análisis sanguíneos y hasta tomar el curso de las pláticas prematrimoniales en el DIF (obligatorio en algunos estados del país). Entre más pronto concluyas con estos trámites, menos pendientes tendrás.
La luna de miel puede ser algo que resuelvan tres o seis meses antes de su Gran Día a excepción, claro está, de destinos turísticos muy específicos como podría ser pasar la luna de miel en Alaska que tiene fechas muy particulares para recibir turistas.
Los centros de mesa, los recuerdos, la pirotecnia o el espectáculo de la hora de la comida se resolverán los meses más cercanos a la boda.
Materializar tu sueño no es tan complicado, define qué es lo que quieres lograr y, partiendo de ahí, sigue el camino de tus preparativos con tiempo y flexibilidad. Verás que todo se irá dando como hilo de media.