Procrastinar es dejar para después tareas importantes, incluso cuando se dispone de la posibilidad y el tiempo para realizarlas. Puede afectar acciones, conductas y la toma de decisiones.
El término “procrastinar” proviene del latín procrastinare, pro– (“adelante”) y crastinus (“mañana”): dejar las cosas para después, esto puede llevar años. Algunos estudiantes, al finalizar la carrera universitaria no terminan los procedimientos, la tesis, el examen profesional, se quedan sin el título y sin la cédula profesional. Hay jóvenes que estudian becados en una universidad privada, de manera que tienen que obtener un buen promedio, terminan agotados, al finalizar no quieren saber nada de su carrera y hasta se dedican a todo lo contrario.

Dejar para después no siempre es descuido, flojera, apatía, es una dificultad para gestionar las emociones y enfrentar las tares. En muchos casos son modelos de familias disfuncionales, en otros es una forma de rebeldía a las reglas familiares y de la sociedad. Muchos se justifican con el tema de que no necesitan el papelito para trabajar.
En general, la procrastinación se relaciona con la falta de motivación, el exceso de estrés nubla el cerebro y el proyecto puede que no resulte interesante por el cansancio físico y mental, lo que provoca una disminución de energía y dificulta la concentración en las tareas pendientes. También afecta la idea de perfección y los sentimientos de incompetencia.

Paco estudió medicina por presiones de su padre, un médico muy reconocido. Se inscribió al examen para la especialidad y lo reprobó dos veces, el padre muy enojado lo mandó a terapia. Me comentó que no quería ser médico, y con intención de no continuar, reprobó el examen. Buscó un trabajo que no tiene que ver con dar consulta o colaborar en un hospital.
La paradoja
En la parte sombra encontramos la inseguridad, baja autoestima, no sentirse competente por la falta de reconocimiento de sus padres y la familia. La falta de reconocimiento es un tema que se tiene que resolver de manera consciente, a pesar de las críticas y los señalamientos y las etiquetas de los padres, es importante reconocer las propias habilidades y cualidades innatas y adquiridas, es decir reconocerse a sí mismo.

El “sesgo del presente”
Otro factor importante es el “sesgo del presente”. Se trata de otorgar más valor a los beneficios inmediatos que a los de largo plazo. Esto lleva a tomar decisiones que favorecen la gratificación instantánea. Por ejemplo, pasar tiempo jugando videojuegos en lugar de estudiar o trabajar en un proyecto. Los mexicanos tenemos fama de procrastinar, no entregar los proyectos a tiempo, gastarse el dinero antes de terminar el trabajo. En cuanto a las reglas de la sociedad: llegar tarde a las reuniones, el cambio de placas, la verificación vehicular, el pago de servicios: el agua, el predial, hasta el último día o hasta que llega la multa. El mantenimiento del carro, hasta que se calienta el motor. El pago de la tarjeta de crédito, muy pronto los intereses se vuelven impagables. El descuido en la salud es otro tema importante con la consigna: viva el placer, mueran las consecuencias. Las enfermedades metabólicas, como la diabetes, se pueden prevenir con el cuidado en la alimentación y practicando ejercicio.

Maty fue novia de Paco desde que eran estudiantes de prepa, continuaron con el noviazgo durante la universidad. Maty, tan servicial, ayudó a escribir su tesis a su novio, en aquellas máquinas de teclado, trabajaba como secretaria. Cuando Paco terminó su carrera, ella esperaba que él le pidiera matrimonio, tenían ya ocho años de novios. Paco se hizo novio de otra joven, muy pronto quedó embarazada, muy responsable, se casaron. Tristeza y decepción para Maty, recordaba la creencia: la novia del estudiante no es la esposa del profesionista, se quedó soltera, no volvió a tener otro novio.
Otro caso: procrastinar el deseo de tener un hijo. Luisa, una joven muy responsable, desde la preparatoria y luego la universidad trabajaba para pagar sus estudios. Su padre, con ideas a la antigua, les dijo a sus hijas: las mujeres no estudian, son para cuidar a sus hijos y servir al marido. Luisa rompió el paradigma: trabajaba y estudiaba, quería ser profesionista, nadie de la familia se enteró de sus estudios. Hasta que llegó el día de su graduación, los invitó para que la acompañaran. Su padre se sintió traicionado y le prohibió a su esposa acompañarla. Luisa tenía sentimientos encontrados: por un lado muy satisfecha de sus estudios y, por el otro, triste de ver que sus compañeros estaban muy felicitados por su familia, y ella no. Con la experiencia de estudiar y trabajar le ofrecieron empleo en otra ciudad. En el trabajo recibía felicitaciones por responsable, honesta y por su disposición para trabajar horas extras. Años después, con sus ahorros, abrió un negocio, pocas horas de sueño, mucho estrés. Soñaba con casarse y tener hijos, hasta que puso su empeño, los tratamientos no funcionaron, el especialista le dijo que por su edad ya no había posibilidad.

Perfiles
Si quieres conocerte revisa a cuál perfil perteneces. ¿Eres un soñador, un rebelde, un hedonista o buscas emociones fuertes?
· Los soñadores, fantasean demasiado con el futuro, tienen varios proyectos en su mente, algunos los aterrizan y luego los abandonan, es como un enamoramiento rápido y pronto se termina el encanto.
· Los rebeldes carecen de control, se nota el negativismo desafiante, la procrastinación es una forma de protestar contra los padres y la sociedad, una manera de no darle gusto a nadie, no les importa ser el perjudicado.
· Los hedonistas se preocupan demasiado por el placer inmediato.
· Los buscadores de emociones fuertes disfrutan de los plazos de entrega que están bajo su propio riesgo.
· Los inconstantes, buscan que les llamen la atención, parece que lo disfrutan, dejan de presentar el proyecto, las tareas, todo lo dejan para el último o definitivamente no cumplen. Los pretextos no faltan, que se le borró de la computadora, que están enfermos, que se murió un familiar… De adultos no cumplen con los tiempos de entrega. Es muy común en los que se dedican a la industria de la construcción, los mecánicos, etc.
· Los pesimistas se abruman antes de iniciar, tienen el pensamiento catastrófico, lloran antes de que les peguen. De todo se complican la vida.
· Los perfeccionistas se abruman por la perfección y se obsesionan por algo: la limpieza, el orden, por ser mejores, se agotan con las tareas y el trabajo. Son personas inseguras, sin darse cuenta están cansadas de trabajar demasiado y buscar siempre el error.

Recomendaciones
Procrastinar no es una enfermedad, son conductas, tiene solución si se tiene la consciencia y disciplina para realizar cambios.
· Reconoce que quieres cambiar, busca el origen, una vez identificado, lleva a cabo un plan paso a paso: solo por hoy, motívate en cada logro por pequeño que sea.
· Controla el estrés, la ansiedad, utiliza técnicas de respiración, tan sencillo como respirar profundo, retener y exhalar soltando la tensión en los hombros. Camina, practica ejercicio.
· No te culpes por lo pasado, visualiza el presente y las ganancias que obtendrás con los nuevos cambios.
· Elimina distracciones, divide las tareas abrumadoras en pasos manejables.
· Controla el pensamiento tan revolucionado que tenemos por tantos estímulos, repite frases optimistas: “Si puedo, lo voy a lograr”. Elige una frase en positivo que sea tu motor de cambio, será tu mantra.
* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: [email protected]