
Desgraciadamente, este paso no es tan fácil de asimilar; de manera inconsciente a los padres se les dificulta el “dejar volar” a sus hijos lo que provoca que se inmiscuyan en la vida de la nueva familia, sin darse cuenta de que en diversas ocasiones son ellos los causantes de los conflictos conyugales. Hay padres que quieren controlar permanentemente la vida de sus vástagos con el pretexto de ayudarlos y con la máxima de que “ellos siguen siendo sus padres”. Les cuesta trabajo comprender que sus hijos tienen una vida independiente precisamente con la persona que ellos han elegido.

Ahora podemos entender el por qué la relación con la familia política no es nada fácil, menos aún si hablamos de la relación suegra–nuera. La esposa y la madre del novio mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa que, además, giran sobre una misma persona: el esposo-hijo. En este caso se debe entender que no es una competencia entre ambas, cada una tiene un lugar muy especial en su vida.
Para él, la primera imagen de mujer que conoció es la de su madre, mientras que su esposa es la mujer con la que desea compartir su vida. Las dos tienen una gran importancia y representan sus amores, a ambas las unen un vínculo especial que inevitablemente influye en las relaciones entre suegra y nuera.

Estas dos mujeres deben aprender que
tienen que vivir un nuevo rol en su vida. Por una lado, la esposa debe aprender
que la relación que une a su suegra con su marido no es una amenaza; si bien,
en algunos casos, habrá que poner límites, será conveniente manejarlo de manera
sutil e inteligente. Por otro lado, será prudente que la suegra renuncie a la
familiaridad que tenía con su hijo cuando él vivía en la casa paterna; el
distanciamiento será irremediable porque el hijo no tendrá el tiempo que tenía
antes para atender y dispensar la atención hacía ella.
Cuando la relación de pareja se va consolidando es necesario hacer un espacio para analizar acuerdos sobre diferentes cuestiones: tiempos que van a compartir con sus amistades, ocio y deberes de cada uno, trabajos que deben realizar en casa y, por supuesto, el tipo de relación que les gustaría llevar con la nueva familia política.

Por último, no olvidemos que a la familia política se le debe respeto, esto será fundamental para no herir a la pareja. Ninguna familia es mejor que la otra. Recuerden que el día de mañana ellos serán los abuelos de sus hijos.
* Mae. Angelina Lidia Quiroz Rodríguez es Consultor Asociado de EMANAS y expositora en el programa Enamorados, curso prematrimonial con validez eclesiástica. Más información en: www.emanas.com.mx, [email protected]
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