Joanna Simon nos brinda las claves para realizar la mejor elección en cuestión de vinos, cuando la carta del restaurante no le favorece. ¿Quieres conocerlas?
Una carta de vinos de un buen restaurante es variada, tiene opción a medias botellas y a vasos de vino, un amplio abanico de precios, especifica indefectiblemente tanto la cosecha como el productor, contiene breves notas de cata para explicar el estilo y la cosecha —especialmente en el caso de los vinos menos familiares— o un personal informado y atento accesible en todo momento, y está organizada localmente, ya sea por regiones, por estilos o por variedad de vid. ¿La conoce? Por desgracia, hay una gran mayoría que no llega a esos mínimos, pero no hay que desesperar; esta es mi clasificación para enfrentarse tanto con cartas inadecuadas como con camareros incompetentes.
- Los vinos de Australia y Nueva Zelanda son extremadamente dignos de confianza; el Chardonnay, el Riesling y los vinos espumosos de ambos países, los tintos y el Sémillon de Australia y el Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda. Con los vinos blancos, busque la cosecha más joven disponible.
- Comparados con los australianos, los vinos californianos suelen estar sobrevalorados, pero hay algunos Pinot Noir muy buenos, Chardonnay excelentes y Zinfandel deliciosos.

- Los blancos secos alsacianos suelen estar mejor valorados y son más adaptables que los de Loira. El Pinot Blanc combina bien con entrantes sin carne, con pescado y con marisco. El Tokay-Pinot Gris con mucho cuerpo puede combinarse con una comida más rica y especiada, así como con pescado.
- El Rully, el Mercurey, el Montagny y el Givry son los extremos más fidedignos y asequibles del Borgoña tinto y blanco; son mejores y no mucho más caros que la mayoría de los Mâcon.

- Con exclusión de las de 1984 y 1987, el Burdeos tiene una excelente serie de cosechas desde 1982 hasta 1990. Si se lo puede permitir, elija las cosechas más antiguas; si desea un vino más simple —pero flexible—, escoja un sencillo Burdeos o un Haut-Médoc de 1989 o de 1990. Muchos vinos de 1987 están ahora mismo deliciosamente maduros, y con precios razonables. No obstante, sea más cauto con las cosechas de 1991 y 1992.
- Evite los ejemplares baratos de los vinos italianos más comunes (Frascati, Soave, Valpolicella, etc.), pero arriésguese con italianos desconocidos, especialmente si no son caros, y asegúrese de que los blancos sean jóvenes. Pueden ser algunos de los más originales y provechosos con la comida.

- Los Ródano septentrionales tintos no son baratos, pero valen la pena. Lugares Concretos de las Côtes du Rhône como Valrèas, Vacqueyras, Séguret y Cairanne suelen ser una buena apuesta. Busque también Lirac y Gigondas.
- El Rioja tinto es una elección segura en una carta clásica. Un Navarra puede ser una mejor apuesta.
* Joanna Simon (2000). “Conocer el vino”. Editorial Leopold Blume, Barcelona España.
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Sobre el Autor
Fiancee Bodas
Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.