En la actualidad, nunca faltan los vínculos de conflicto: problemas en las relaciones de pareja, con los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo, con el jefe. Tener conflictos, desavenencias, es hasta cierto punto normal, es una expresión de la tensión, del estrés y la lucha de poder. Aunque es normal discutir, lo importante es llegar a acuerdos.
Cuando hay tensión acumulada, el conflicto permite el drenaje, la expresividad y la exteriorización de la tensión. En las parejas en donde ambos trabajan, es muy común verlos inmiscuidos en luchas de poder; es la relación de opuestos por lo que surgió el enamoramiento. Pero en la convivencia diaria, buscan ganar-ganar, sin darse cuenta que en las diferencias está el crecimiento.
¿Por qué buscamos el poder?

Cada uno busca tener la razón, imponer su manera de ver la situación, es importante ver de qué discutimos. Costumbre cultural muy arraigada, descalificar, la crítica, la agresión, te pareces a tu padre. ¿Qué sucede cuando no se alcanza el consenso? Uno se somete, el otro acumula enojo y el conflicto se prolonga en el tiempo.
Algunas parejas reprimen el conflicto por inseguridad, por miedo, por conveniencia; unas de las consecuencias es acumular resentimiento y el resentimiento tiene efectos secundarios, enfermedades como la artritis, problemas digestivos, úlceras, alergias.
Lupita de doce años, siempre escucha discutir a sus padres. Le pregunté, “¿cómo le haces para no sufrir?”, su respuesta me sorprendió: “Tengo sordera selectiva, ya no los escucho”. Esa es inteligencia emocional, adaptación para sobrevivir.
¿Por qué buscamos el conflicto?

Los conflictos son parte de la convivencia, lo interesante es saber cómo resolver las desavenencias y utilizarlos como acuerdos, somos distintos y eso complica llegar a acuerdos. Hay personas que les dura el enojo y otras se olvidan pronto. Hay individuos que son como la caña, cuando aparecen las diferencias se quiebran; otras son como las palmeras, se doblan y siguen de pie. Son capaces de pensar desde el punto de vista del otro, tienen una gran dosis de empatía que les brinda flexibilidad. Flexibilidad es sinónimo de disminución de prejuicios y aumento de empatía, es la capacidad de saber que no todo es blanco o negro, frío o caliente, existen grises cálidos y templados.
Juan y Luis, su primo, fueron a un bar, en la mesa cercana estaba una guapa mujer y su amiga. Luis las invitó a su mesa, acudieron de inmediato. Varias copas después, las mujeres le pidieron a Luis que las invitara a su casa. Trascurrieron algunas horas y Luis le habló a Pepe, le pidió que viniera de urgencia, que Juan, su hermano, estaba muy mal. Las mujeres resultaron unas ladronas profesionales, los drogaron y se robaron todo lo de valor, incluso el vehículo. El padre de Juan tan enojado al ver drogado a su hijo insultó a Luis, sin entender que él también fue víctima. Fue tanto su enojo que hasta la relación familiar con los padres de Luis se terminó.
Hace falta comunicación en las relaciones. Todos los seres humanos estamos diseñados para conectarnos con los demás, el vínculo es parte del crecimiento, todos necesitamos de alguien. El conocimiento de sí mismo es una gran fortaleza en la vida laboral y social; cabe señalar que los estudios profesionales, como maestrías, doctorados, no son garantía de que esa persona tenga inteligencia emocional. La seguridad en sí mismo es parte de la autoestima, la inteligencia emocional. Un vínculo sano es clave para el crecimiento, la empatía, los apegos sanos. Lo importante es conocernos, aceptarnos, para formar vínculos sanos: yo te cuido, tu me cuidas. Lo interesante es rodearnos de personas que sumen y no resten, retirarnos de las personas tóxicas, los quejosos, negativos, con poca tolerancia, retírate si no quieres que te contaminen.

En la depresión se pierde la seguridad en sí mismo, tomar decisiones causa mucho estrés, pierden un trabajo, reprueban un examen.
Lo que nos fastidia de nosotros mismos lo proyectamos en los demás, en el lenguaje popular: “Lo que te choca, te checa”. ¿Quieres conocerte?, lleva a cabo una observación: ¿qué es lo que más te molesta?, ¿te molestan los homosexuales, qué argumentos tienes en su contra?, ¿te fastidia el desorden?, ¿tú eres ordenado? Criticas a los compradores compulsivos y tú tienes las tarjetas de crédito al límite. Sucede de manera frecuente con las maestras de educación básica, proyectan en los niños los problemas que tienen con sus hijos y que no han podido resolver, el alumno se convierte en el chivo expiatorio de la clase.
Es importante saber qué sientes en el momento y utilizar esas preferencias para orientar nuestra toma de decisiones; tener una idea realista de nuestras habilidades y debilidades, lo que se llama análisis FODA. No es lo mismo preferencias que habilidades, te puede gustar el ballet, pero intentas tomar clases y resulta que tu cuerpo no tiene la psicomotricidad; hay nutriólogas que no les gusta cocinar, otras tienen obsesiones con ciertos alimentos, conozco a una nutrióloga que padece anorexia, tiene varias fobias con los alimentos y eso afecta en la consulta con sus pacientes. Se trata de alimentarse de manera saludable no hacerse obsesivos.

Muchas discusiones en la familia y en el área laboral, son el resultado de la lucha de poder, no son una manifestación de los temas que discuten, sino de quién quiere tener el poder: un ganar-ganar. Cada uno trata de imponer su manera de ver la situación, se hace desde la crítica, la descalificación, la agresión.
Desde que la mujer entró al campo laboral y ocupa puestos importantes en las empresas, la mayoría de las relaciones de pareja se vuelven lucha de poder, discuten por ideas y por dinero; pero, el empoderamiento no es actuar como el rol masculino que tanto nos molestó. El conflicto se prolonga y hasta se vuelve adictivo. Hay parejas que se separan al no poder dominar al ego y aceptar las diferencias. La persona que rompe una y otra vez las relaciones no aprende, no crece emocionalmente, y sin darse cuenta busca más de lo mismo. Todo se supera tomando consciencia.
Otro problema es interpretar, adivinar, lo que también se llama leerle la mente al otro. La clave es preguntar más y adivinar menos. Por ejemplo, cuando le preguntas a tu pareja: “¿Estás enojado?”, y el interlocutor responde a la defensiva. Es importante no vivir de suposiciones, se pierde tiempo, se interpreta desde el filtro de cada uno. Licha, mi paciente, me comentó: “Cada vez que mi jefe se pone necio, me grita y me quedó paralizada. Cada día es más difícil estar frente a él, me domina” Y le pregunté: “¿A quién se parece?”, ella respondió: “A mi madre”. Cuando tienes el diagnóstico, es un gran avance, es el primer paso, entonces puedes pasar al segundo paso: éste es cuando rompes la resistencia al cambio. Puede ser que lo logres por ti mismo o con ayuda de la terapia.

En nosotras las mujeres, es importante conocer nuestro ciclo hormonal. En ocasiones llegan a la terapia tristes, inseguras, con dolor abdominal, además discutieron con el novio, con la pareja, y se autodiagnostican: “Tengo depresión”. Lo primero es preguntar en qué fase de su ciclo hormonal se encuentran, algunas jovencitas no saben y no quieren saber de su periodo menstrual, les molesta, les fastidia. Es importante aceptar que es parte de la feminidad, de ser mujeres y madres. También es importante agradecer que, afortunadamente, tenemos muchos métodos para evitar el embarazo, las mujeres de antes no podían elegir, una por la religión: los hijos que Dios te dé, y la otra por falta de métodos de planificación familiar.
Es muy importante la motivación. Utilizar nuestras preferencias más profundas para orientarnos y avanzar hacia nuestros objetivos, para tomar iniciativas y ser más eficientes. Perseverar frente a los contratiempos y las frustraciones. Darnos cuenta de la búsqueda de reconocimiento por la carencia de reconocimiento de los padres, los maestros y las autoridades en el área laboral, el tema es complejo, pero es importante reconocer las fortalezas de manera personal. La resiliencia se logra con la adaptación, la seguridad en sí mismo, la autoconfianza y la empatía, percibir lo que sienten los demás sin juzgar y la tolerancia con las diferencias.
Recomendaciones
- Las figuras de apego pueden ser los amigos, los compañeros de trabajo, un maestro, el terapeuta.
- Cuando descubres que te aceptas a ti mismo, abandonas el hábito de mendigar la aprobación de los demás.
- Si tu pareja es muy distraída, hiperactiva, no tolera el diálogo, toma su mano y míralo a los ojos, sin reclamos y verás que pone atención.
- No leerle la mente al otro e interpretar de acuerdo con nuestro filtro. Es mejor preguntar. “¿Qué significa lo que me dijiste? No entendí me lo puedes explicar con manzanas”.
* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: [email protected]