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Al llegar a casa
Pareja

Al llegar a casa

Por Fiancee Bodas

Al regresar a casa, tras la romántica luna de miel, tu más grande deseo será recostarte en cama y recordar aquel paraíso recién vivido. Para que así sea, comienza hoy mismo a organizar tu nuevo nidito de amor.

A casi nadie le preocupa qué pasará al regresar de la luna de miel, y es lógico pues ¿a quién le gusta pisar la tierra de la realidad después de andar sobre nubes de algodón de azúcar? Lo malo es que ese día sí llegará y más vale estar preparados para que el choque no sea tan drástico ni tan difícil de realizar.

 

¿Qué comer?


Dedica un poco de tiempo antes de la boda para llevar a tu despensa aquellos alimentos que pueden ser de utilidad y que no son perecederos: puré de tomate, litros de leche y jugo en tetrapack, cereal, galletas, sal, pimienta, café, azúcar o sustituto, arroz, frijol, lentejas, latas de verduras y paquetes de pasta para sopa.

Y ahora sí, a su regreso del viaje de bodas y una vez instalados, podrán ir a comprar los víveres perecederos: frutas, verduras, carnes, lácteos como el queso y la crema, pasando por el área de salchichonería y por la panadería. Con ello tendrás bien armada tu cocina para prepararle los alimentos a tu maridito.

Ten a la mano el teléfono de tu mamá, siempre será tu mejor remedio ante una comida salada o ante unos frijoles que no terminan de cocerse: tu mamá o tu suegra sabrán qué hacer para resolverlo.

 

La familia y los amigos


Una vez establecido su ritmo de vida, lo conveniente y protocolario será invitar a sus familias a conocer su nidito de amor. Para recibirlos decora de una linda manera tu hogar, pues les mostrarás hasta el último rincón, y ten en mente los regalos que cada uno te dio para que durante el recorrido vayas agradeciendo y haciendo un amable comentario sobre el obsequio.

Preferentemente, haz tú misma la comida. Prepara algo de aquello que ya sabes de antemano que te quedará sabroso; en este caso, no es recomendable experimentar con recetas novedosas o que nunca has elaborado. El que tú pongas tu sazón en los alimentos será algo muy halagador para tus invitados, especialmente si se trata de consentir a la familia de tu marido.

Después de que los han visitado sus familiares directos, sus amigos son los siguientes en acudir a su rinconcito de amor, en especial los más cercanos. Convidarlos a tu casa es abrirles las puertas a su nueva vida y, sobre todo, agradecerles lo mucho que aportaron para lograr que la boda fuera un éxito.

Si los amigos se conocen entre ellos o forman parte del mismo círculo, podría ser una opción hacer una reunión con la mayoría; sin embargo, si no son grupos compatibles, entonces, los primeros serán aquellos considerados como mejores amigos y así sucesivamente, sin dejar pasar un sólo círculo de amistades si no quieren crear sentimentalismos entre sus más allegados.

 

Los agradecimientos

De pequeñas nos enseñaron que una de las palabras mágicas que nos abre una gran cantidad de puertas es “gracias” y, después de una boda, es el mejor momento para usarla al por mayor, y si es por escrito mejor.

Hay que agradecer a todos y cada uno de los invitados que les hicieron llegar un obsequio con motivo de su enlace; lo ideal será que en cuánto vayan llegando los presentes anoten en una lista qué regaló cada uno.

Si eres de las que les gusta seguir las reglas de etiqueta tal cual son, entonces, cuando mandes hacer las invitaciones de la boda pide que te hagan unas hermosas tarjetas de agradecimiento con su nuevo domicilio para enviarlas por correo ordinario a todos aquellos que les enviaron un obsequio de bodas.

Y si, aún cuando te gusta seguir las reglas de etiqueta, usas los medios modernos a tu alcance, entonces puedes dar las gracias y tu nuevo domicilio por correo electrónico, celular o teléfono, destacando en el texto o conversación el regalo que la persona en cuestión les dio y lo útil, hermoso o práctico que les resulta en su nueva etapa de vida.

 

La nueva rutina marital


Ahora que han formado una nueva familia, las cosas cambian y sus tiempos también. Ambos regresarán a sus labores y, además de ir a casa todos los días, habrá que ajustar la agenda para ver a sus padres y para regresar a todas aquellas actividades que cada uno tiene por separado, como el gimnasio o aquellas clases de literatura que tanto te gustan.

Hacerlo es aprender a vivir en pareja respetando sus tiempos de individuo; estas actividades les servirán para tener algo más qué compartir al estar juntos dándoles más temas de conversación para evitar que su relación se hunda en la monotonía de las novelas o, en el mejor de los casos, de las noticias.

Es importante que hagan un esfuerzo por establecer reglas claras desde el inicio del matrimonio, ya que lo que hagas los primeros meses de vida juntos es lo que tendrás toda la vida. Así que, si estás dispuesta a pasar todos tus ratos libres con tu amorcito, entonces ve olvidándote del cafecito con las amigas, las idas al gimnasio o las clases de inglés.

O bien, si desde un inicio quieres tener un marido cooperador en las labores de la casa, entonces, permítele o pídele que te ayude con cualquier actividad desde el principio, por ejemplo trapear, aún cuándo lo haga tan mal que tú lo tengas que hacer después. Esos pequeños esfuerzos del inicio matrimonial te harán realmente feliz cuando ya lleven varios años de casados y se haya esfumado ese sentimiento de complacencia mutua e inmediata que tendrán después de que el sacerdote los declare marido y mujer.

 

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Sobre el Autor

Fiancee Bodas

Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.

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