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Bebés o  no bebés… esa es la cuestión
Pareja

Bebés o no bebés… esa es la cuestión

Por Fiancee Bodas

Tal como lo dijera el dramaturgo inglés William Shakespeare: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Sí, normalmente tenemos que reflexionar mucho antes de tomar alguna decisión de peso en nuestras vidas y una de las primeras encrucijadas que se presentarán después de casados es justamente esta: “Tener o no tener bebés al inicio de su matrimonio”.

Muchas pueden ser las razones por las cuales tú y tu pareja decidan no tener familia al menos en un corto plazo o, quizá, sea decisión absoluta de uno de ustedes o hasta de los dos; en cualquiera de los casos, la realidad es que tomar esta resolución suele ser muy compleja aún cuando esto se haya platicado desde antes del matrimonio ya que en este caso, quien sueña con un pequeñín que lleve su apellido mantendrá viva la esperanza hasta el final.

Como seres humanos “racionales” —o al menos eso nos esforzamos por hacernos creer a nosotros mismos— evaluamos —cuando no nos gana la pasión antes, claro está—, muy detenidamente las ventajas y desventajas de tener familia al inicio del matrimonio: cargas laborales, ingresos económicos, la satisfacción conyugal tras el nacimiento del primer hijo, el tiempo para la crianza, el impacto en su estilo de vida —en particular el tener que sacrificar sus ambiciones profesionales, gozar de menos intimidad con su pareja, entre otros—, mientras que un gran porcentaje de los hombres, además, tienden a resentir el no tener suficiente dinero ni tiempo para socializar y viajar.

Hace no mucho, los diarios norteaméricanos publicaron un artículo sobre el costo de la crianza de un niño desde su nacimiento hasta los 18 años arrojando una cifra de aproximadamente 0,140.00 dólares. Por supuesto que esta cifra los llevará a pensar en todo el dinero que podrían tener disponible para cualquier cantidad de cosas que deseen realizar, y hasta se pueden topar con el consejo financiero de su gran amigo el Corredor de Bolsa: “No tengan niños si quieren ser ricos”.

Y claro que todo lo anterior podría reforzar sus dudas sobre tener bebés, y eso sin mencionar que seguimos en recesión mundial, catástrofe para tu economía de pareja recién iniciada, ¿no?

Pero, en todo este revuelo de ideas y confusiones acerca de su futura vida familiar, hagan una pausa y dejen de escuchar lo que las noticias auguran sobre la situación financiera, olvídense de la tan conocida frase de sus adorados papis: “Muchachos, ¿y para cuándo nos harán felices abuelos?”, y hasta de las pláticas de tus amigas acerca de la constante lucha con el bendito “Reloj Biológico”. Apártense de todo esto y háganse una sencilla pregunta que tal vez pueda ayudarlos a aclarar sus ideas y a tomar una decisión basada en lo más importante: únicamente lo que ustedes sienten, piensan y desean hacer. ¿Qué obtienen a cambio de su inversión? ¿Qué recibirán en “pago” por esos 0,140.00 dólares?

Bueno, pues al igual que existen muchas razones para alargar lo más posible la llegada de los bebés y hasta para, de plano, no tenerlos, hay miles de argumentos por los cuales tener una personita en casa puede resultar una maravillosa opción:

• Tener amor a puños y recibir miles de besos y abrazos todos los días.

• Prolongar la herencia genética o el nombre de la familia.

• Contarles todos los secretos de la vida que nadie te quiso contar.

• Tener el gusto de darles el nombre que prefieras.

• Trascender a través de ellos.

• Educarlos como tú quisieras que te hubieran educado.

• Enseñarles todo lo que tú sabes.

• Hacer de él o ella alguien mejor que tú.

Terminar exhausto después de jugar y reír en el piso, en la tierra, en el lodo, bajo la lluvia; aprender lo divertido que puede ser un calcetín o una bola de papel; descubrir el mundo por segunda vez siendo tú el maestro; embarrarte de helado, mermelada, chocolate, caramelo y quedar dulcemente pegajosa; tener un compañerito para dibujar, hacer burbujas, construir castillos de arena; convertirte en la reina o el rey del cuento; irte de viaje hasta la luna sin salir de casa; sentir unas manitas inquietas abriéndote los ojos a las ocho de la mañana del domingo porque es hora de ir al parque; convertirte en Santa, en el Niñito Dios o en El Rey Mago.

Por 4,140.00 dólarestienen la excusa perfecta para seguir leyendo cuentos de Peter Pan o La Cenicienta, ver caricaturas y todos los estrenos de las películas de Disney, convertirte en mago como segunda profesión y hasta dominar la maravillosa técnica de hacer hablar a los muñecos de peluche.

Puedes ser el dueño de tu propia Galería de Arte y exhibir tus más preciadas obras en el refri, en la pared de tu pasillo y hasta en tu oficina, como su primer dibujo —que no son más que rayas, pero ¡ah cómo nos hacen suspirar!—, arco iris, corazones y flores de fomi; tus propias esculturas como impresiones de sus manitas en arcilla o la carita de Mickey Mouse en plastilina, que para ti serán tu versión privada de La Piedad, de Miguel Ángel.

Tienes la grandiosa oportunidad de volver realidad tu sueño de la infancia convirtiéndote en el Superhéroe sólo por pegar la llanta de su carro favorito, por coser el brazo de su oso de felpa, por sacar una astilla, por matar una araña y hasta por entrenar a un equipo de fútbol que aunque nunca gana siempre juega mejor que nunca. Ante los ojos de un niño estás en el mismo nivel que Dios porque para él tú lo sabes todo: sabes sumar, restar, dividir, andar en bici y patinar, posees el poder de sanar un llanto, combatir monstruos que se esconden debajo de la cama y reparar un corazón roto.

Tendrás boleto para la butaca VIP de su historia convirtiéndote en testigo: del primer paso, la primera palabra, el primer diente que se lleva el ratón, la primera oración, la primera cita. Consigues ser inmortal agregando otra “rama” a tu árbol genealógico y con el tiempo nuevos rendimientos por tu inversión: tus nietos.

Como verás para ambos lados de la moneda existen pros y contras, pero sólo ustedes pueden tomar la decisión que cambiará sus vidas de manera radical y permanente. Y sólo ustedes pueden determinar si “esto” es una buena inversióny, con un poco de suerte, aclarar el gran dilema: ¿bebés o no bebés?

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Sobre el Autor

Fiancee Bodas

Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.

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