Ya te veo haciendo tu típico plan de la “cenita” para tener una plática con tu adorada de lo que ha sido su relación hasta el momento, cómo ha evolucionado y cómo es momento de dar el paso al siguiente nivel… ¿siguiente nivel? ¿Qué crees que tu relación es un videojuego del GameCube en donde según el grado de dificultad de las pruebas que van pasando pueden ir “avanzando de nivel”? No. Si ya tomaste o tomaron la decisión de unir sus vidas pues háganlo con todo el romanticismo y fuegos artificiales que el ritual conlleva. En el caso de que ya hayan hablado de la idea de casarse, la recomendación es no poner fechas, eso dejará la puerta abierta para que tú, novio, cumplas con el romántico ritual de pedir la mano a tu damisela, y si es de rodillas, ¡mejor!
Sí, ya sabemos que, de por sí, es too much el estrés de saber que acabas de decidir dejar tu libertad, como para que encima tengas que pasar las próximas semanas ideando la manera dulce y tierna en que se lo propondrás a la futura dueña de tus quincenas, por eso, aquí te damos algunas opciones que esperamos sean de tu agrado y lo suficientemente románticas como para que caiga derretida a tus pies.
Una hora… una rosa

Al final el mensaje, podrías decirle que la esperas en un restaurante para cenar. Tu casi prometida, entre intrigada y sorprendida, llegará a la cita en donde tú la esperarás, cual príncipe de la Bella Durmiente que al verla llegar se arrodillará, con rosas y anillo en mano, para pedirle matrimonio en medio del local. Obviamente, sobra decirte que los comensales al ver tamaño gesto de amor no podrán hacer otra cosa más que gratificarlos con un gran aplauso, y tú, por supuesto, quedarás mejor que el inmortal héroe Rhett Butler —interpretado por Clark Gable— en Lo que el viento se llevó.
Un paseo por las nubes

No, no te la llevarás a dar un paseo a un viñedo como en la película, esta opción se trata de un súper romantiquísimo paseo en globo —no te asustes, no es tan caro como imaginas, te aseguro que está dentro de tu presupuesto. Invita a tu novia a pasar un fin de semana normal, sin que la hagas sospechar nada, y dile que siempre has tenido ganas de viajar en globo y que te gustaría compartir la experiencia con ella. Cuando estén allá arriba —juntitos los dos, cerquita de Dios—, arrodíllate y, con anillo en mano, hazle la esperada pregunta. Te aseguro que de la emoción tendrás que sostenerla bien para evitar que se lance al vacío. ¡Ah! y no olvides incluir un vinito y un buen queso para degustar durante esa maravillosa ocasión.
Una propuesta de película

Organiza con todos sus amigos y familiares una sorpresa que la dejará sin habla. Ponte de acuerdo con todos ellos y cítalos en el cine de su preferencia indicándoles cuál y a qué hora será la función que irán a ver —claro, ellos ya estarán al tanto de todo. Tú, por tu lado, invita a tu novia como cualquier día a ver una película —lo cual es de lo más normal del mundo y no la hará sospechar—, cuando ustedes lleguen el cine ya estará lleno, con luces apagadas y transmitiendo los típicos cortos, esto para que ella no pueda ver que toda su gente esta ahí. La película transcurrirá normalmente hasta la hora del intermedio en donde, antes de prender luces, se visualizará en la pantalla la pregunta del millón: “¿Quieres casarte conmigo?” De inmediato las luces se prenderán y todos sus familiares y amigos se levantarán otorgándoles un aplauso que, sin duda, la hará estallar en lágrimas de la emoción y tú, bueno, te habrás echado a la bolsa a tu futura familia política. Claro que previamente lo platicarás con el encargado del cine.
Fotografía de amor

Llévala a una exposición de fotografía —que se supondrá que tú ya visitaste— y durante su recorrido por la galería, ante cada una de las imágenes, háblale de lo mucho que ha sido ella en tu vida y de sus cualidades. De repente, dile que hay una foto en particular que te gustaría que viera. Ponla frente a la imagen y deja que exclame su emoción al ver que en la foto estás tú sosteniendo un cartel que diga: “¿Te gustaría ser mi esposa?”. Sobra decir que esto lo acordarás previamente con el artista o con el encargado de la galería.
Como ves, hay muchas y diversas opciones para hacer de ese momento una maravilla y no sólo para ella, sino para que ustedes y sus familiares y amigos más cercanos disfruten y recuerden por siempre. Lo importante no es lo espectacular o cuánto gastes en la “producción del show”, sino la cantidad de tiempo e imaginación que inviertas para pedirle a ella que compartan su vida. Eso es realmente lo que ella valorará. Eso sí, sea cual sea tu opción no olvides… ¡de rodillas pedírselo.
Ilustraciones: http://bistraw.deviantart.com/art/would-you-marry-me-275167975
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