Pero, en realidad, ¿qué tan difícil puede ser el proceso de adaptación en pareja? ¿Cómo se puede convivir con alguien que tiene costumbres e ideas diferentes? Y finalmente ¿cuánto tiempo dura ese proceso de adaptación?
Cuando un hombre y una mujer entran en una relación tan íntima como es vivir en pareja, descubren una gran cantidad de ajustes que tendrán que enfrentar si desean llevar una relación sana y exitosa.
El psicólogo Alfonso Ayala, especialista en relaciones de pareja, comenta: “En primera instancia, es necesario reconocer que el noviazgo es un tiempo de galanteo, en donde cada individuo trata de mostrar sobre todo lo bueno que hay en él; pero con el tiempo, la vida en común se intensifica y es imposible seguir ocultando los rasgos negativos, por lo tanto, es importante no descuidar los intereses de cada uno.
Después de la boda y la luna de miel, la mayoría de las parejas empiezan a darse cuenta que para lograr una relación armónica necesitarán tiempo, paciencia y mucho amor. También la comunicación es fundamental, ya que sin ella no se mantiene la vida de pareja. Por lo tanto, será necesario que ambos destinen tiempo y creen un ambiente propicio para mantenerla.
“Eviten hablar cuando alguno esté enojado y si uno levanta la voz, el otro puede tratar de bajar su tono y calmar la situación; digan las cosas con gran serenidad y propongan soluciones para llegar a un acuerdo”, afirma el especialista.
Para empezar, cada uno de los miembros de la pareja necesita enfrentarse al hecho de que han dejado de ser hijo o hija de familia. Ahora son el esposo o la esposa de una persona con la que se han comprometido. Cada uno es ya un adulto independiente de su familia de origen y necesitan aprender una nueva forma de relacionarse con esa familia así como establecer límites para evitar que ellos intervengan en el proyecto de vida que los dos están iniciando.
“Establecer ciertos límites a los parientes de cada miembro de la pareja es un aspecto muy importante y delicado, pues es un tema que deben hablar con total sinceridad y al mismo tiempo se debe tratar con delicadeza para evitar malos entendidos y herir sentimientos —comenta Verónica Flores que lleva 3 años casada—. Los problemas son de dos y, por lo tanto, las soluciones deben de provenir de dos”.
También es importante que se construyan acuerdos para regular esta nueva forma de vida. Es evidente que al tratar de establecerlos, van a surgir diferencias y es precisamente aquí donde ambos deben lograr que la batalla se convierta en un campo de diálogo.
No hay un tiempo exacto para la etapa de adaptación, pues es un esfuerzo constante de dos personas donde el amor y el deseo de compartir es lo que los mueve. Esta etapa quizá pueda durar algunos meses o años, pero el interés y el amor es lo que debe permanecer.
Comunicar es expresar lo que nos agrada, lo que nos hace sentir bien, lo que nos inspira a ser mejores, pero también es hablar de todo aquello que nos incomoda o lastima, siempre buscando la mejor forma de hacerlo y el momento ideal para encontrar una verdadera intimidad con nuestra pareja.