• Beige: sirve para dar luz, volumen, crea espacio, da proyección, relieve y se utiliza para resanar.
• Lila o morado: se emplea para cubrir manchas cafés, leves lunares, pecas, ocultar las ojeras y rellenar el surco de la ojera que ya tiene color.
• Verde o menta: este corrector es el indicado para cubrir manchas rojas, leves lunares y sirve para dar luz en el maquillaje de noche. Ideal para cubrir los brotes recientes de acné y algunas alergias.
• Durazno: se emplea para cubrir manchas de pigmentación en la piel como el vitiligo y el Mal de Pinto.
• Naranja: cubre manchas de paño tipo antifaz y es el único que se puede utilizar sobre el maquillaje.
• Amarillo: es el más eficiente en cuanto a cobertura; se usa para cubrir manchas muy rojas y cafés. También se utiliza para brindar luz a las pieles muy morenas y es el único que cubre las ojeras tipo árabe.
• Blanco: Sirve para dar luz y volumen. Una gotita de corrector blanco y un poco de maquillaje dará un corrector beige. Se puede utilizar para teatro y para la disco.
• Oscuro o café: sirve para minimizar, esculpir, profundizar, contornear y es capaz de redibujar la estructura ósea. Este corrector se usa de menos a más, debe lucir como una sombra y no como un manchón.
• Café claro o nescafé: es el mas recomendable para las personas con tez demasiado blanca.
La regla de oro para la adecuada aplicación de los correctores es la siguiente: los claros dan luz y los oscuros la quitan. Para aplicarlos utiliza una esponja o un pincel de corrector para no arrastrar el maquillaje; algo súper importante es optar por los de mejor calidad pues además de evitar alergias y cuidar tu piel, siempre te brindarán un mejor resultado. Por último, te recuerdo que utilizar una sola línea de maquillaje evitará problemas a tu piel.