El enfriamiento del amor no es privativo de las parejas que llevan años de casados, puede darse también durante el noviazgo cuando cualquiera de sus miembros sin darse cuenta, comienza a descuidar a su pareja.
No permitan que su relación se enfríe, tomen nota de estos puntos y si creen identificarse con alguno, no duden en platicarlo para encontrar la mejor solución.
- Actividades individuales, de cualquier índole, que originan descuido del cónyuge o de los hijos.
- Falta de confianza.
- Tensión, nervios y agresividad.
- Continuo malhumor (primero en la recámara, después delante de los hijos, más tarde delante de cualquiera).
- Ponerse mutuamente en ridículo y evidencia.
- Condenar al otro, culparlo de lo que sale mal.
- Descuido físico de la persona.
- Falta de diálogo y comunicación íntima.
- Rehuir la compañía del cónyuge. Preferir la de parientes y amigos.
- Desinterés o rutina en las manifestaciones de amor.
- Frecuente y habitual frialdad en el trato mutuo.
- Desinterés por las actividades del otro.
- Falta de delicadeza, de pequeñas atenciones (en el noviazgo las tenían).
- Más confianza con terceras personas que con el propio cónyuge (parientes, amigos, consejeros).
- Refugiarse en el trabajo, en las ocupaciones de la casa, en la televisión, en la lectura…
- Rencor que puede llegar a odio.
- Tener temas tabú: evitar hablar de “eso”.
- Tristeza o aburrimiento continuo en el hogar.
- Sentimientos de desilusión, insatisfacción.
- Vida espiritual equivocada (la que no sea de unión a Dios a través de la unión con nuestro cónyuge).
- Pensar y actuar como solteros.