VPH: la vacuna como principal agente para combatir el Cáncer de Cuello Uterino

La vacunación frente al VPH ha beneficiado a más de cien millones de personas en el mundo y ha reducido en casi un 90% los casos de cáncer en mujeres vacunadas antes de los 17 años.

 

Los virus del papiloma humano (VPH), son capaces de producir varios tipos de cáncer en ambos sexos: cuello de útero, vulva, vagina, ano y orofaringe; y, en contraste con otros tipos de virus, para los VPH ya se cuentan con excelentes vacunas, acceso a técnicas diagnósticas de alto rendimiento y fiabilidad y una estrategia mundial de prevención coordinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), condiciones que parecen ideales para la eliminación de las infecciones y sus consecuencias: “Globalmente estimamos el número de casos de cáncer generados por estas infecciones en unos 600.000 por año y el número de fallecimientos en unos 300.000 por año. Se trata pues, de un problema significativo de salud pública y de inequidad social. Efectivamente, la mayoría de los casos y de las muertes asociadas se producen en países de bajo nivel de desarrollo en África, América Latina y Asia”, explica Xavier Bosch, profesor asociado de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y consultor emérito del Instituto Catalán de Oncología (ICO).

Con el fin de conseguir erradicar este tipo de cáncer a escala mundial, la OMS ha puesto en marcha una campaña contra el VPH para 2030: vacunar al 90% de las niñas menores de 15 años, ofrecer un cribado de calidad (prueba de VPH) a un 70% de las mujeres a los 35 y a los 45 años, y tratar adecuadamente el 90% de los casos de precáncer y de cáncer identificados en el cribado. “Se trata de un esfuerzo internacional para activar el interés y los recursos relacionados con la posibilidad de erradicar uno de los cánceres que eran más frecuentes en la población femenina hace apenas un siglo, se sitúa entre los tres cánceres más frecuentes en muchos países. Para la mayor parte de las poblaciones, el cáncer de cuello uterino sigue siendo un problema de salud importante”, indica Bosch.

 

La vacunación frente al VPH ha beneficiado a personas de todo el mundo, la mayoría en países desarrollados, con mecanismos establecidos de evaluación, vigilancia epidemiológica y registros de seguridad vacunal. El cribado (citologías repetitivas) redujo la incidencia de este tumor en dichos países, los cuales lograron implantar un programa de cribado poblacional de calidad y con una amplia cobertura. “Actualmente, tenemos pruebas muy consistentes que previene desde la infección por VPH hasta las lesiones preneoplásicas del cuello del útero. Además, en octubre del año pasado, confirmamos la reducción en cerca de un 90% de los casos de cáncer en las poblaciones de niñas que fueron vacunadas antes de los 17 años”.

Impacto sanitario tras 100 millones de vacunaciones

Desde el inicio de las campañas públicas de vacunación frente al VPH en 2006/7, estimamos que unos cien millones de personas han sido  vacunadas y disponemos de excelentes resultados de eficacia en todas las patologías asociadas: reducción de las infecciones por los tipos de VPH incluidos en las vacunas, reducción de las  infecciones persistentes, de las lesiones pre-neoplásicas de alto grado (los estadios precursores del cáncer) y del cáncer cervical. La evidencia científica es suficientemente sólida y universal como para influir al máximo nivel político-sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en 2018 al cáncer cervical como una patología potencialmente eliminable como problema de salud pública, definida como la reducción de la incidencia por debajo de 4 casos por 100.000 mujeres-año.

¿Escepticismo?

Atacar una vacunación acaba afectando a la percepción del beneficio de todas las vacunas de modo errático e impredecible, y el resultado, es la creación de bolsas de individuos mal vacunados que son el sustrato de casos aislados y de brotes futuros. Tenemos enfrente, posiciones contrarias a las campañas de vacunación VPH, fomento del escepticismo vacunal y actitudes claramente antivacunas que han torpedeado la vacunación en algunos países como Japón, Colombia, Dinamarca, y han sembrado la confusión en la comunicación entre sanitarios, médicos y familias.

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