Parejas back-up ¡a la alza!

Últimamente más y más hombres y mujeres se aseguran de tener su back-up o respaldo por aquello de los tan temidos momentos de soledad y depresión post-truene. Pero, ¿qué es una pareja back-up?

Así como en el mercado financiero existen acciones a la alza, de igual manera en el “mercado sentimental” se mueven diferentes tipos de relacionesy, en estos días, las acciones de las parejas back-up se cotizan cada vez más alto. ¿Sabes cuáles son este
tipo de relaciones o si tú formas parte de una de ellas? Pues tal vez sea momento de que te enteres.

 

Si alguna vez has tenido una relación a la que regresas pase lo que pase o tengas los novios que tengas, si constantemente te preguntas por qué regresas con tu ex si ya sabes que al día siguiente aplicará la “fantasmal” —sí, el típico que se va con el consagrado beso en la frente diciendo: “Te llamo el viernes en la noche para ir a cenar, mi amor” y,  efectivamente, te llama el viernes en la noche, pero del siguiente año, y eso después de dos botellas de tequila porque el hombre está hundido en la depresión por sus recién cumpliditos 40—, o porque cada vez que te sientes nostálgica lo primero que haces es pensar en llamarlo y salir con él.

O simplemente te despreocupa el no tener pareja porque sabes que basta marcar un número mágico para que, tal como en la Cenicienta, tu príncipe azul aparezca resplandeciente en tu puerta con su BMW solucionando tu problema de “no tengo con quien ir a la boda de mi mejor amiga”, ¡ah!, pero tal como en la Cenicienta, tu mini cuento de hadas dura unas escasas horas, porque después de la media noche volverá todo a la normalidad devolviendo al BMW a su estado de calabaza y a tu adorado príncipe en uno de los ratones del cuento que corre desenfrenado tratando de huir de la escena romántica o, mejor dicho, del compromiso, claro, con tu “total aceptación” porque tú lo único que buscabas era una pareja de baile para esa noche.

 

Si contestaste que sí al menos a una de las preguntas anteriores entonces tu tienes o eres un back-up, que traducido a nuestro tan querido folclore mexicano no es otra cosa que “mantener una vela prendida por si se te apaga la otra”.

 

SST (Servicio de Soporte Técnico)

Lo primero que haces después de terminar una relación es descolgar el teléfono y marcar al SST para decirle lo mal que estás por haber perdido al que hasta hace dos horas era el amor de tu vida. Eso sí, lo llamas sólo porque el día que terminaron pronunciaron el famosísimo pacto que nunca puede faltar en un truene: “Quedemos como buenos amigos” y, claro, como buenos amigos que son, él corre a consolarte por tu desafortunada pérdida, dándote una muy buena “terapia afectiva” o dicho de otro modo tu Servicio de Soporte Técnico (SST) tal como el que le das a tu computadora portátil cada vez que se bloquea el sistema operativo, sólo que en tu caso fue el sistema emocional el que requería “asistencia técnica”.

 

La boda ¿con tu mejor amigo?

Este tipo de back-up es de mis favoritos. Tú, sintiéndote en pleno Hollywood, te instalas en tu papel de Julia Roberts y pactas con tu mejor amigo que si cumplen 30 y ambos siguen solteros ustedes dos contraerán matrimonio. Pero, ¿en que estás pensando? Si bien, hay matrimonios que se unen totalmente enamorados y no logran sobrevivir a su primer lustro, ¿qué te hace creer que  tú tendrás una vida de felicidad y amor eterno con alguien sólo porque es tu mejor amigo? ¡Al contrario! deberías reconsiderarlo porque ese, tu mejor amigo, con el que hiciste ese “romántico pacto” en un “despliegue de inteligencia” una noche de soledad y depre extrema, es el que conoce tus más oscuros y mejor guardados secretos: él sabe que sólo te depilas las piernas cuando vas a una cita
romántica con un nuevo prospecto; él, al que le contaste de aquel apasionado y loco affair 
que tuviste con un hombre 20 años mayor que tú y que era ¡tu profesor de Economía en tu último año de la facultad!; él que conoce tus arranques de celos y del operativo tipo comando S.W.A.T. —del que incluso lo obligaste a ser tu cómplice— que le montaste a tu último ex sólo porque le encontraste un mensaje en su celular que decía: “Nos vemos mañana a las 8 p.m.” y no tuviste la precaución de ver que el que lo mandaba era su jefe. Yo que tú, lo pensaba dos veces antes de cometer semejante locura, sería tanto como venderle tu alma al diablo.

 

¿Por qué?

Pero, ¿por qué cada vez es más frecuente encontrar este tipo de “relaciones”? ¿Por qué a pesar de saber que no nos llevan a nada o, peor aún, que nosotros mismo no queremos nada de ellas, seguimos alimentándolas? ¿Será que el miedo a estar solos es más fuerte que la sensatez de no estar con alguien que no nos ama y a quien no amamos lo suficiente como para darle toda la atención y no sólo “momentos”? O será simplemente que la velocidad de nuestro alocado mundo actual nos ha acostumbrado tanto al concepto light que creemos que incluso las relaciones entre “menos complicadas” mejor.

 

¿Bueno o malo?

Eso dependerá total y absolutamente de ti y de lo que estás buscando para tu vida sentimental. Si lo que quieres es una relación que en determinado momento te lleve a una estabilidad y vida familiar tipo casa de Ken y Barbie, olvídalo y sal de ahí tan rápido como cuando Ana Guevara ganó la Plata en los 400 metros planos. Pero, si lo que quieres es sólo compañía en tus momentos de nostalgia, alguien que aparezca en el preciso momento en que tienes ganas de pasar una momento de diversión y que de la misma manera sabes que desaparecerá al día siguiente, alguien que te llene de halagos cuando acabas de tronar con tu novio en turno y que te diga lo ciego que está ese hombre por haber dejado ir a una perfecta y maravillosa mujer como tú —pero que tampoco te pedirá que seas su novia porque al igual que el “difunto”, él también padece de ceguera crónica o tal vez de ataques de pánico al compromiso—, si es así, en definitiva, tu quieres un back-up. ¡Suerte! Y a prender tus velitas o a apagarlas, según lo que quieras para ti.

 

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