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Por qué la preparación al matrimonio
Pareja

Por qué la preparación al matrimonio

Por Fiancee Bodas

No confundamos la preparación para la boda con la preparación para el matrimonio; ésta última, es para toda la vida.

Un día se presentó un hijo ante su padre para solicitarle que fuera a pedir la mano de su novia, según las costumbres de antaño. El papá, sabio, con el conocimiento que da la vida, y queriendo lo mejor para su hijo le preguntó:

 

—¿Por qué te quieres casar?

El hijo, convencido y orgulloso de su respuesta, dijo:

—Porque quiero ser feliz.

Al escuchar la respuesta de su hijo, el padre pensativo replicó:

—No te cases…

El muchacho, contrariado con la respuesta que su padre le había dado se dispuso a cuestionarlo:

—¿Qué no es justo que yo busque ser feliz? ¿No es suficiente eso para casarme?

El papá respondió:

—Sí, pero no estás listo para casarte. El día que me digas con toda verdad: “Quiero casarme para hacer feliz a mi esposa”, entonces estarás preparado.

 

Después de leer este relato, ¿qué piensas?, ¿tiene razón el hijo?, ¿por qué? ¿Tiene razón el papá?, ¿por qué? ¿Cuál es tu situación? ¿Estás de acuerdo con lo que dice el papá? ¿Has llegado a esa madurez?

La preparación al matrimonio no consiste en una preparación para la boda, sino para la vida. La boda se prepara fácil aunque cueste y canse; es cuestión de unos días, pero pasa pronto. Lo que en realidad importa es la vida que le seguirá al festejo; la boda es el punto de partida, no de llegada.

Para cualquier trabajo en nuestra vida dedicamos grandes esfuerzos, largos años de preparación, de estudios. Un profesionista, por ejemplo, al término de su carrera, desde el kinder hasta su graduación, habrá estudiado 19 años, y si reprobó algún año o cursó alguna especialidad, el resultado incrementará.

Aunque la profesión es una parte muy importante de la vida, no lo es todo; muchas personas viven sin profesión. Hay cosas más importantes como el matrimonio, el ser padre, el vivir en armonía con su pareja, el saber hacer feliz a su familia. La profesión será sólo el medio.

Así como es de importante prepararse para tener una profesión, que sólo será el medio para lograr nuestros objetivos, mucho más importante será prepararse para la vida del matrimonio; en ella habrá que invertir tiempo, esfuerzo, estar dispuestos a realizar verdaderos sacrificios como desvelarse, posponer las diversiones, los descanso, entre muchas cosas más. La preparación para la vida en matrimonio es pues, cimentar las bases para triunfar como esposos y como padres de familia.

Para la vida del matrimonio todos nos preparamos con anticipación, aunque no lo parezca. En ocasiones decimos que se llega al matrimonio sin preparación, pero eso es mentira. Ustedes se han ido preparando para su matrimonio desde los primeros años de su vida, aunque no siempre de una manera correcta; la manera de comportarse con sus padres ha dejado una huella en ustedes: positiva o negativa, depende de sus actitudes. Hemos ido aprendiendo a ser hombres y mujeres de acuerdo a la manera en que vivimos:

 

-       Hombres machos y prepotentes, o amables, capaces de gastarse por su familia.

-       Mujeres sumisas, sin voz en el hogar y temerosas, o abnegadas, capaces de hacerse oír en su casa, de dar consejos, de apoyar.

 

La sociedad también los ha ido preparando a través de lo que se dice acerca del matrimonio. Con frecuencia se escucha: “Ya te casaste, ya te amolaste”, “A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero”, “Los hombres nunca lloran”, “La mujer es un ser de pelo largo y de ideas cortas”, “Entre más te agaches, más se te ve”, y frases por el estilo. Con todas estas expresiones se ha ido formando una mentalidad que los ha predispuesto para tener ciertas actitudes frente a la pareja y frente a la familia.

Po ello, resulta fundamental tomar en cuenta lo que los documentos de la Iglesia refieren acerca del matrimonio:

“En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar. En algunos países siguen siendo las familias mismas las que, según antiguas usanzas, transmiten a los jóvenes los valores relativos a la vida matrimonial y familiar mediante una progresiva obra de educación o iniciación. Pero los cambios que han sobrevenido en casi todas las generaciones modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y la Iglesia se comprometan en el esfuerzo de preparar convenientemente a los jóvenes para las responsabilidades de su futuro (tomado de: Documento de Puebla [DP], Papa Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 66).

Por su parte, el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), señala: “Muchos fenómenos que se lamenta hoy en la vida familiar derivan del hecho de que en las nuevas situaciones, los jóvenes no sólo pierden de vista la justa jerarquía de valores, sino que, al no poseer ya criterios seguros de comportamiento, no saben cómo afrontar y resolver las nuevas dificultades. La experiencia enseña, en cambio, que los jóvenes bien preparados para la vida familiar, en general van mejor que los demás” (tomado de: DP 578).

Para que el “Sí” de los esposos sea un acto libre y responsable, y para que la alianza matrimonial tenga fundamentos humanos y cristianos, sólidos y estables, la preparación para el matrimonio será de primera importancia (CEC 1632).

 

* Pbro. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Coordinador Diocesano de Pastoral Familiar

Arquidiócesis de Morelia.

 

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Sobre el Autor

Fiancee Bodas

Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.

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