La comunicación

Entre las causas más comunes que propician conflictos
de pareja que terminan en divorcio, la número uno se la lleva la comunicación,
las otras son: las familias de origen, el dinero y las relaciones sexuales.


Comunicarse con otra persona no es transmitir
información, sino establecer unión; la comunicación es la base de cualquier
relación, sin ella no podemos llegar a un entendimiento ni a un conocimiento de
la pareja. El lenguaje nos diferencia de los animales en que estos actúan por
instinto y nosotros por el razonamiento. Para llevar a cabo una buena comunicación necesitamos una serie de
elementos que contribuyan a mejorarla como: conocerse a sí mismo, aprender a
dialogar, saber escuchar, comunicar lo que sentimos, tolerar las diferencias y
aprender a identificar las conductas no verbales. La comunicación no verbal es
sumamente importante ya que incluye mensajes del inconsciente que pueden pasar
desapercibidos como: el tono de voz, la velocidad, las muecas y gestos, el
contacto visual y los gestos faciales.


La
comunicación en la pareja abarca varios aspectos a través de los cuales podemos
lograr ese acercamiento. No hay conclusiones del por qué el cerebro elige un
patrón de comunicación particular; sin embargo, lo que percibimos es luego
filtrado por la propia experiencia. Cada uno experimenta una realidad única
desde el nacimiento de acuerdo al temperamento, al tipo de familia, a las creencias,
los valores, el lenguaje, el clima y a la manera en que la cultura en que se
desarrolla procesa las emociones. Descubrir la manera en que procesamos la
información es una tarea complicada que regularmente se hace patente con la
ayuda de otros; no obstante, darnos cuenta a tiempo nos evitará muchas
dificultades en el ámbito en el que nos desarrollamos.

Cuando
las personas están en sintonía, la comunicación fluye en sus cuerpos y las
palabras están en armonía; las posturas, los gestos y el contacto visual forman
una correspondencia mutua. Existen varias teorías para identificar los patrones
de comunicación. La teoría de Jung y los tipos de personalidad, basada en
los opuestos, es tan útil que la
utilizan en algunas empresas para selección de personal, así como La
Programación Neurolinguistica (PNL), un nuevo lenguaje que nos sirve para
aprender a aprender.

Para
comunicarnos utilizamos tres canales: auditivo, visual y cinestésico, a parte
de seis combinaciones de pensamiento que nos sirven para metabolizar, digerir y
procesar la experiencia.

 

Auditivo

  • Se aprende, recuerda las
    cosas que se escuchan con facilidad.
  • Las palabras lo hieren
    fácilmente.
  • Utiliza un vocabulario
    detallado y organizado.
  • Se muestra más alerta cuando
    habla.
  • Es más lento para entender.
  • Si hay mucho ruido se pone de
    mal humor y no puede poner atención.
  • Las frases que más utilizan
    son: “Escucho”, “Me dijo”.
  • Es tímido o introvertido con
    los extraños.

 

Visual

  • Aprende y recuerda las cosas
    que son fáciles de ver; le importa la apariencia en el vestir, el físico,
    lo bonito, es decir, la fachada más que la casa en sí.
  • Se siente cómodo cuando
    expresa sus ideas o cuando llama la atención.
  • Se organiza visualmente con
    la ayuda de listas, escribiendo las cosas y procura que su trabajo esté
    limpio y ordenado.
  • Se muestra más interesado en
    las imágenes que en el lenguaje en sí.
  • Manda todo a la parte lógica
    antes que a los sentimientos.
  • Racionaliza mucho las cosas
    de tal manera que parece frío y distante.
  • Las frases que más utilizan
    son: “Yo creo”, “Yo pienso”.
  • Se olvida de lo que ha leído
    o escrito.
  • Se distrae fácilmente o no
    pone atención por estar con sus pensamientos.

 

Cinestésico

  • Analiza las cosas y considera
    varias opciones de maneras distintas, es creativo.
  • Aprende en movimiento, le
    cuesta trabajo estar quieto, mueve mucho las manos.
  • Pone atención al medio
    externo y a su mundo interno cuanto siente.
  • Percibe por los sentidos: el
    gusto, el tacto y el olfato.
  • No sabe como explicar que una
    persona o un objeto le agrada o le desagrada, su frase es “Me late” o “No
    me late”. 
  • Son tan sensibles que se
    enferman fácilmente con los cambios de clima, de ambiente, de personas,
    con las presiones y con cualquier estímulo.
  •  La palabra que más utilizan es: “Siento”.

 

Después
de catorce años de casados, Lilia y Pepe no podían ponerse de acuerdo. Cuando
ella lo invitaba a hablar de sus conflictos, él respondía: “Ya vas a empezar,
diario con lo mismo. ¿No tienes otra cosa que hacer?”. Y Lilia soltaba el
llanto. Ante esto, Pepe optaba por salir de casa gritándole: “Las viejas lo
único que saben hacer es lloriquear”. A punto de divorciarse, acudieron a
terapia en donde aprendieron a comunicarse en un mismo canal; se dieron cuenta
de que con la atención a los hijos habían dejado que se enfriara su relación de
pareja.

Es
importante cuidar las áreas de conflicto que interfieren con una buena
comunicación, como el poder. La lucha de poder se ha incrementado a raíz de que
la mujer aporta a la economía del hogar y tiene más confianza en sí misma; por
esta razón, los varones han tenido que compartir el poder que en su cultura,
por tradición, les correspondía. Sin embargo, no es fácil. En la lucha de poder
el Ego no tiene tolerancia, por lo que llegar a acuerdos resulta muy
desgastante para ambos. Cuando se produce esta situación, los conflictos se
enquistan o paralizan provocando patrones de comunicación que perpetúan el
problema acumulando resentimientos.

 

Conductas para
facilitar la comunicación

  • Aprender a conocerse a sí
    mismo para evitar las proyecciones (verse en el otro).
  • Ser flexible y tolerante, no
    querer tener siempre la razón.
  • Ser asertivo con frases como:
    “Me siento preocupada cuando llegas tarde”, en lugar de acusaciones:
    “Seguro te largaste con…”.
  • Resaltar los acuerdos.
  • Conocer los canales de
    comunicación por los que primero percibimos: auditivo (palabras), visual
    (pensamientos e imágenes), cinestésico (los sentidos, gusto, tacto, olfato
    y el movimiento corporal).
  • Aprender a escuchar con
    empatía.
  • Ser positivo: “Me agrada
    que…”, “Me gusta la forma en que tú…”.
  • Elegir el momento y el lugar
    adecuados.
  • Respetar el silencio de los
    introvertidos quienes suelen decir más con lenguaje no verbal que con las
    palabras.
  •  Evitar generalizaciones: siempre, nunca, diario, a todas
    horas, todos los días, etcétera.

 

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas
es psicóloga, homeópata y terapeuta. Consultorio: Tenochtitlan No. 361, Jard.
del Sol, teléfonos (01 33) 3631 8312 y 3632 3166, Cel. 333 166 92 72, o
contáctala en: [email protected].

 

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