Decoración mexicana

México ha atravesado por
diversas corrientes e influencias culturales; sin embargo, siempre ha mantenido
su esencia, su inigualable personalidad, su única manera de vivir el arte y
hacer de esto una cultura de luz y color que llevamos hasta nuestros hogares. 

La decoración en la
arquitectura mexicana se vale de conceptos extraídos de nuestras propias
vivencias, sensaciones y proporciones que hemos experimentando a través de los
años. ¿Cómo darle un toque mexicano a la decoración de nuestro hogar? Es muy
sencillo, sólo concéntrense en evocar recuerdos de los lugares típicos que tanto
les gustan y reconfortan, aquellos que nos remiten a nuestras raíces y nos
permiten sentir ese arraigo que sentimos por nuestra tierra. 

En la
arquitectura mexicana se ha distinguido claramente el uso de la luz como un eje
en torno al cual girarán los demás conceptos que complementarán el espacio a
decorar o remodelar, es decir: el agua, el color y la vegetación.

Hagamos un
ejercicio: un patio interior, típicamente mexicano, lo podemos remitir incluso
a un pequeño departamento. El objetivo está en seguir los principios
conceptuales que nos lleven a recrear la sensación que provocará este espacio.
Pueden lograrlo de la siguiente manera: adquieran una base de madera tipo
cajón, de aproximadamente un metro por un metro; justo en el centro coloquen
una maceta de barro con una palma muy tupida para recrear esa sensación de
follaje y verdor, coloquen alrededor diferentes especies de cactus y cubran la
superficie de toda la base con grava —la pueden comprar en las tlapalerías o
tiendas de materiales de construcción—, de esta manera estarán creando un
jardín o patio interior dentro de su casa. Pueden ubicarlo en una esquina de la
sala, en el recibidor o como espacio divisorio virtual entre la sala y el
comedor.

De igual
manera, podemos recurrir a la gama de colores usados en la decoración mexicana,
a través de los años, que resulta tan alegre y atractiva. El típico rosa
mexicano, el amarillo encendido, el azul rey y el terracota son los más
característicos. ¿Que si pueden hacer una combinación entre lo típico y lo
minimalista? ¡Claro! Su imaginación es el límite. Imaginen el muro del pasillo
pintado en rosa mexicano seguido por una mampara o puerta de cristal esmerilado
y bañado con la luz de un gran ventanal, o en su defecto con luces indirectas.
Lo moderno no está peleado de ninguna manera con lo típico, al contrario, puede
complementarse y crear un espacio creativo, confortable y capaz de dialogar con
la calidez del paisaje mexicano que tanto nos gusta.

No olviden
incluir agua en su decoración. Hoy en día hay pequeñas fuentes que funcionan
con sólo conectarlas a un contacto eléctrico. Hay unas planas de pared
elaboradas en piedra o cantera que lucen muchísimo dentro de una casa.

Las pinturas y
esculturas son también un elemento clave para la decoración. Sólo les sugiero
no mezclar en exceso los estilos artesanales: elijan una región y enfóquense a
su artesanía, paisaje y colores.

Imprescindibles
resultarán los motivos vegetales como cactus y agaves en jardineras, macetas o
patios y, ¿por qué no?, hasta un naranjo que nos dará esa sensación de olor y
sabor al México que tanto deseamos incluir en nuestro hogar. 

Es importante
observar la obra de Luis Barragán, Ricardo Legorreta y Javier Sordo Madaleno
como referencia de buena arquitectura mexicana y manejo de la luz y el color,
verán cuánto de esto pueden aplicar para crear espacios tan armónicos y
coloridos que los dejaran fascinados y encantados con la calidez de nuestra
cultura.

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