¿Por qué me caso?

La temporada de lluvias con su tranquilidad y armonía resulta el mejor momento para reflexionar, la misma naturaleza con el verdor de sus árboles y campos nos invita a crecer. Estas tardes nubladas, cuando se antoja una peli y una taza de café, son buenísimas para cuestionarnos los por qué de la vida, ¿por qué te casas?

¿Sabes por qué te casas? Debes tener al menos cinco buenas razones y estas deben ir mucho más allá de un “Por amor”, pues si es sólo eso lo que te mueve, entonces me permito preguntarte ¿qué es para ti el amor? ¿Una emoción hoy latente que puede esfumarse mañana?, ¿o es la belleza que hoy veo en ti que con los años se perderá?, ¿eso es lo que me une a ti?.

Estamos tan bombardeados de falsas descripciones sobre el amor que hasta llegamos al punto de creer cosas como que es light y desechable, que es vivir sin ataduras ni compromisos, que es “dejarse llevar”, que tenemos derecho a correr ante las primeras adversidades justificados porque los tiempos han cambiado y ahora las cosas son “así”; y, sin embargo, nos casamos y nos juramos amor eterno.

Algo no está correcto: o la definición del amor está mal o el juramento es imposible e inalcanzable. En esta reflexión quiero invitarlos a reconocer que el amor no se define, no tiene límites, ni pasado ni futuro, no tiene razón, ni memoria simplemente es. Igual que un Dios: existe y se cree o de plano no se cree en él, se vive o no se vive por él. El amor va más allá del enamoramiento y las cosquillitas en el estómago, implica un compromiso de fidelidad, apoyo y sobre todo voluntad, es sentirse identificado con la otra persona, tenerle plena confianza, compartir gustos, pasatiempos, puntos de vista y el indescriptible deseo de querer superar todos los obstáculos para permanecer siempre juntos, aun cuando la belleza se termine o lleguen tiempos difíciles.

Jóvenes enamorados ¡despierten! Tomen consciencia de que el matrimonio es el compromiso más importante de toda su vida. No puede ser una aventura que prevea un posible fracaso como nos lo hacen creer los medios de comunicación divulgando la vida de los famosos que se casan con un pre-contrato firmado en el que con anterioridad se han designado las cantidades económicas y los bienes materiales que se repartirán al divorciarse, o como aquellos que juran amor eterno y a los dos meses se divorcian para volver a casarse nuevamente, ni como las películas o novelas donde el divorcio se ve como algo tan normal y común que terminamos por creer que así es como debemos vivir.

El casarse en México es para toda la vida, para ayudar a nuestro país a conservar la alegría familiar y hacer prevalecer los valores que sólo en familia se aprenden. Casarse es un gran compromiso, nuestra sociedad necesita matrimonios comprometidos, responsables, enamorados y estoy segura que ustedes quieren tomar ese reto.

Por eso aprovechemos estos momentos que la naturaleza nos regala con las tardes lluviosas del verano para tomar consciencia de que nos casamos para vivir día a día comprometidos y ser el uno para el otro la causa y la razón por lo que se vive. ¡Enhorabuena!

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