Tensiones preboda

No es que se hayan dejado de querer ni que de la noche a la mañana su media naranja se convirtiera en medio limón. Los roces que una pareja tiene durante la planeación de la boda son de lo más común y se derivan de la gran tensión que ambos llevan a cuestas al tener en la mente un solo objetivo: lograr un evento deslumbrante.

La constante preocupación por complacer a la amada, en el caso del novio, y las irrefrenables ganas de lograr una boda espectacular, por parte de la prometida, suelen ser los factores que nublan la visión de los novios al momento de planear su Gran Día. El resultado: una gran tensión que deriva en desacuerdos, pleitos y mal entendidos. ¿Se sienten identificados?

Son muchas las parejas que semanas antes de su boda sienten una gran preocupación por lo conflictiva y complicada que se ha vuelto su relación. “No tenemos ningún otro tema que la boda, no vamos a ningún otro lado que a comprar artículos o servicios para la boda, nos sentimos tensos y abrumados por tantas cosas que aún nos faltan por hacer. Reñimos con tanta facilidad: por el número de invitados, por la falta de confirmaciones, por lo limitado del presupuesto, por el banquete…”, comentan con gran pesar.

Y aunque las preocupaciones son de ambos, por lo general, el novio es quien la lleva de perder pues si bien se involucra más en aspectos financieros y servicios o productos que son de su interés, no está tan empapado de los preparativos como su prometida, motivo suficiente para que la novia reclame su aparente falta de interés. Hace unos días, uno de los prometidos se acercó a mí para compartirme sus preocupaciones: “Ya no sé qué hacer, si opino, opino mal, y si no doy mi punto de vista entonces me dice que no me importa”.

Es muy común que suceda esto, sobre todo en las parejas que buscan a toda costa ofrecer una boda espectacular, superior a cualquier otra, pues no se centran en lo importante de la unión y el comienzo de su nueva vida, sino en agradar a la sociedad misma.

El primer punto para eliminar todas estas tensiones prenupciales es reconocer que su actitud es lo que realmente está afectando la relación y no echarle la culpa al otro o a los proveedores o a la misma boda. Una vez relajados, lograrán gozar al máximo no sólo el festejo sino los preparativos. Les comparto algunas de las claves para decir adiós a la tensión preboda:

Saber delegar y confiar en todos aquellos que han aceptado el compromiso de hacer lo asignado, tal como sus proveedores, su coordinador de eventos e, incluso, su misma familia.
Reconocer que aquellos que los aman estarán felices de asistir, no por lo espectacular que será la ceremonia o la fiesta, sino por compartir con ustedes el gozo de haber unidos sus vidas.
Aceptar que no todo lo que se ofrece en el mercado va a estar en la propia boda o va a ser parte de la misma.
Saber determinar prioridades con base en lo que a ustedes les gustaría recordar de su boda o, bien, en lo que más les agrada hacer.
Programarse para gozar el momento sin angustiarse por lo que pudo ser o se pudo tener.

El mundo de hoy, tan lleno de comodidades y de avances tecnológicos, debería contribuir para lograr que gocemos de más tiempo libre que nos permita disfrutar de la vida; sin embargo, paradójicamente, en lugar de utilizar todos estos avances para lograrlo nos hemos transformado en sus esclavos, no tenemos tiempo para detenernos a asimilar, comprender y gozar. La tensión que provoca el querer tenerlo todo impide gozar lo que sí tenemos.

Los invito a trabajar para alejar de ustedes todo aquello que les impide unirse, apoyarse, quererse cada día un poco más. Recuerden que su amor es la razón por la que habrá boda, por el hecho de que se han encontrado y desean comprometerse para hacerse mutua e inmensamente felices.

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