Emociones destructivas: las secuelas

Las emociones destructivas son las que dañan a los demás y a nosotros mismos. Pero, ¿qué significa dañino?

 

Existen grados y formas en las que alguna acción puede parecer nociva, pero termina revelando que no lo es. ¿Es posible liberarse de las emociones destructivas que afectan al bienestar mental? Es la pregunta que se han hecho en Oriente y Occidente, en la Biblia, Platón y Aristóteles, y también han ocupado un lugar central en el budismo. Las acciones no son buenas o malas en sí mismas, el bien y el mal solo existen en función de la felicidad y el sufrimiento que nuestros pensamientos y acciones nos causan a nosotros mismos o a los demás.

 

La emoción: una reacción

La emoción es una reacción en respuesta a un estímulo, es un fenómeno psicológico y fisiológico que se manifiesta en la conducta, la percepción y la conciencia. La bondad y la virtud conllevarían a la felicidad y al bienestar mental. Como occidentales valoramos positivamente el respeto hacia uno mismo, la autoestima, el amor propio y la autorrealización, el amor, incluso el amor romántico y la amistad. En Oriente valoran lo colectivo.

 

Los científicos comparten los correlatos cerebrales que acompañan a una emoción como la ira y el miedo. Consideramos a la ira y al miedo como buenos o malos; sin embargo, tienen que ver con la filosofía, es decir realizamos un juicio de valor. Los occidentales abordamos el tema de las emociones desde una perspectiva darwiniana, consideramos las emociones como un legado de las especies ancestrales de homínidos (familia de primates que incluye a los humanos, orangutanes, gorilas, chimpancés sin cola) que precedieron al Homo sapiens. De acuerdo con la teoría evolutiva de Darwin, tenemos rasgos humanos universales que forman parte del equipamiento del ser humano. Como la reacción al miedo de manera instintiva: correr o pelear.

 

¿Qué es lo que convierte a alguien en una buena persona?

Somos egoístas racionales, buscamos nuestro propio beneficio, pero entendemos que por ser amable con los demás, se nos dan las cosas de manera más fácil. Son muchos los que creen que las cosas sólo van bien por ser inteligentes; sin embargo, el bien ser depende del modo en que tratemos a los demás. Uno de los preceptos del budismo es ser compasivo. La compasión es necesaria para la supervivencia, afirman en el budismo. Las teorías dicen que solo podemos ser amables y compasivos cuando tenemos satisfechas las necesidades básicas. En caso de escasez de recursos (alimento, ropa, etc.), la compasión se desvanece para dejar paso al individualismo. El respeto hacia uno mismo es esencial para la existencia humana, así como el respeto a los demás.

 

Las emociones se pueden diferenciar

Es posible diferenciar las emociones constructivas de las destructivas, atendiendo a la motivación que las inspira y sus consecuencias, cómo: egoísmo, altruismo, mal intencionada o si es compasiva. En el caso del odio y el amor: el odio es el deseo de dañar, destruir algo que les pertenece a los demás, su emoción opuesta es el antídoto del deseo de hacer daño, como el amor altruista.

 

Mariano y Cristy llevan ocho años de casados, no tienen hijos, son socios de un negocio muy productivo. De pronto, Mariano le dijo a Cristy: “Me quiero divorciar”, “¿Tienes pareja, estás enamorado?”, respondió ella. La respuesta de él fue que no era por esa causa. Cristy sintió un balde de agua helada, se quedó en shock. No entiende por que así, de repente, sin decir la causa, no concibe que le pida la separación si no está enamorado de alguien más. Mariano le propuso una separación inteligente, amistosa y seguir como socios del negocio. Cristy está confundida, enojada, le comentó a su mamá que no le importa dejarle el negocio, ya no quiere verlo. Su madre le dijo: “Cuando estás enojada, con tanto dolor quieres huir. ¡Cálmate! Asesórate con el abogado porque te puedes arrepentir”.

 

Los estados mentales constructivos

El respeto a uno mismo, la autoestima (merecida), la sensación de integridad, la compasión, la benevolencia, la generosidad, la verdad, la bondad, la justicia, el amor y la amistad.

 

Los estados mentales destructivos

La baja autoestima, el exceso de confianza, el resentimiento, los celos, la envidia, la falta de compasión y la incapacidad de mantener relaciones interpersonales cercanas. Algunas personas tienen una autoestima desproporcionada y se consideran íntegras, cuando en realidad no lo son; el sentimiento de autoestima solo es constructivo cuando es merecido.

 

¿Debo rechazar mis emociones negativas?

Cuando calificamos de negativa a una emoción, no debemos rechazarla, es negativa en el sentido de que afecta la felicidad, el bienestar o la distorsión de la realidad. Es posible sentir odio, rechazo, coraje a uno mismo, una forma de orgullo por la alguna causa, sentir frustración por no estar a la altura, por un error, por dejarse engañar con una inversión en la que se perdió mucho dinero, por la culpa de manejar alcoholizado y atropellar a una persona, por tolerar el maltrato en una relación, por no tener la fuerza de voluntad para poner freno a una adicción. Incluso por sufrir abuso sexual de niña y no haberse defendido. Entre muchas más.

 

Mientras más cultivemos la amabilidad, la compasión y el altruismo, más fácil será convertirlas en un estilo de vida desapareciendo así el deseo opuesto de infligir algún tipo de daño. Con excepción de cuando nos encontremos en peligro, por ejemplo, un asalto, cuando la vida de un hijo, un familiar está en peligro o cualquier situación adversa en la que no tenemos idea de cómo vamos a reaccionar, si nos vamos a quedar paralisados por el miedo, si pudieramos herir a otra persona en defensa de la vida, etcétera.

 

Recomendaciones

  • Las emociones no tratadas, las de “aquí no pasa nada”, se somatizan, es decir se manifiestan en algún padecimiento orgánico o con alguna alergia.
  • La autoestima cuando es exagerada es narcisismo.
  • La muerte de un familiar cercano es un duelo con varias fases, en compañía de un profesional se puede elaborar sin sufrir una depresión crónica.
  • Cuesta trabajo darnos cuenta cuando sentimos coraje hacia uno mismo, sino se toma consciencia, el coraje se desplaza a otra persona o afecta al organismo.

 

* Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Visita su sitio web: www.rosachavez.com.mx Síguela en: https://www.facebook.com/DrRosaChavez y https://www.facebook.com/Tratamientointegral/ Comentarios a la autora: [email protected]

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