
La psicóloga Ana Patricia Rivas, catedrática de la Universidad Iberoamericana, explica: “Durante el enamoramiento, no se ve a la persona en su totalidad, sino sólo algunos de los rasgos de su personalidad, aquello que se desea ver o se espera que tenga. Cuando se vive ese estado, la pareja está en un sueño, muy lejos de los problemas cotidianos”. Debido a esto, es importante que durante el noviazgo cada persona se muestre tal cual, sin fingir actitudes o creencias para no construir una relación que no corresponde a los intereses de ambos y que, finalmente, los puede llevar a una dolorosa ruptura.
Es,
justamente, al iniciar la vida en pareja cuando el noviazgo se pone a prueba,
ya que se comienza a compartir prácticamente todo, empezando por el hogar, las
labores domésticas, los tiempos libres y espacios personales, en pocas
palabras, se dan los primeros pasos en el nuevo proyecto de vida de ambos. La
especialista comenta a este respecto: “La intimidad se construye desde el
primer momento en el que ella y él van descubriéndose por medio de una
comunicación privada y confidencial. Es decir, a partir de lo que muestran
abiertamente respecto a lo que sienten, piensan, valoran y hacen”.

Ana
Patricia Rivas afirma que hay temas impostergables antes de iniciar la vida
juntos: “Hay que poner en la mesa si se quiere o no tener hijos, las metas
personales y familiares, de esta forma dan a conocer sus expectativas y así
evitan problemas posteriores”. Al paso del tiempo, no habrá sorpresas sobre su
manera de ser. Por el contrario, las cualidades y defectos habrán sido
aceptados por los dos y tanto los planes como los objetivos serán comprendidos,
compartidos e impulsados.

Igualmente valioso es platicar temas que pudieran parecer triviales al momento del noviazgo, pero que haciendo vida familiar no lo son, como: alteraciones alimentarias, consumo de sustancias o medicinas, administración del dinero o higiene personal. En relación con este tema la especialista señala: “Este tipo de cosas llegan a presentarse en hechos tan comunes como a la hora de la comida, cuando uno de los dos finge no fumar o no comer cierto alimento para evitar conflicto entre ambos. Aunque esto parezca risible, hasta mentir sobre la cantidad de cigarros que se consumen, puede ocasionar problemas más adelante”, y finaliza: “Engañar a nuestra pareja sobre nuestros gustos, aficiones, minimizar conductas, callar actitudes que nos desagradan con la única intención de seguir adelante, es una forma clara de lastimar una relación amorosa que al final tendrá poco futuro”.
Si
existen dudas o diferencias importantes con la pareja en relación a proyectos
profesionales o personales, en el trato con los amigos o familiares, así como
problemas como celos o agresión verbal, y éstos se guardan en silencio para no
poner en riesgo la relación, sólo se está atentando contra la felicidad y
bienestar de ambos.

Antes de dar el “Sí, acepto”, ambos deben asegurarse de que se aman realmente tal cual y como son, con sus virtudes, debilidades y planes, y que se entregarán plenamente a ese valioso proyecto de vida juntos. La franqueza y comunicación en cada ámbito de la vida, junto con el amor y el respeto, son poderosas herramientas para avanzar del enamoramiento al verdadero amor.
* Natalia Bojorge, contáctala en www.sermexico.org.mx, [email protected].
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Sobre el Autor
Fiancee Bodas
Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.