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Noche de gala
Belleza

Noche de gala

Por Mary Nevárez

Adoro el encanto de las noches de gala, el glamour que se respira, los largos vestidos que desfilan por el salón, los hombres vestidos de esmoquin, el champán, la música…
Las galas representan la expresión máxima del buen gusto y la elegancia. Son mágicas porque una vez en ellas pierdes la noción del tiempo y te transportas a un mundo en el que todo es bello, armonioso y alegre, aunque sea por una noche.

Los caballeros engalanados en su clásico esmoquin, vestidos de negro, lucen más atractivos que nunca. Las damas, con largos vestidos, sus zapatos altos, luciendo sus mejores joyas o accesorios, hacen gala de su belleza, de esa belleza que sólo está reservada para estos momentos, que son irrepetibles.

En esta noche todo es armonía, distinción, buen gusto. Los asistentes saben del privilegio de haber recibido una invitación de esta categoría. Y saben también, cuáles son los estatutos de vestuario que deben seguir. Puedo recordar mi última gala como si fuera ayer…

 

Ellos

Llevan invariablemente un esmoquin, de color azul marino o negro, con chaqueta de botonadura sencilla o cierre cruzado y, por supuesto, con su distintiva solapa hecha de seda. El pantalón, del mismo color de la chaqueta, con su característica costura lateral ribeteada con una cinta de seda, que da el toque final de elegancia al fino conjunto.

La camisa blanca con puños vueltos y sus impecables mancuernillas, sencillas y elegantes. La típica pechera con pliegues verticales o reforzados con piqué, que solo se usa en ocasiones como esta, acompañada por el fajín de pliegues colocados hacia arriba que se usa para detener los pantalones, ya que no se lleva cinto.

Quien asiste a una noche de gala sabe que el código de etiqueta es black tie, eso quiere decir que su esmoquin va acompañado de una pajarita negra, no blanca, ya que su uso está reservado para el frac.

Todo caballero va preparado con un pañuelo blanco limpio en el bolsillo, para secarse la humedad de su frente después de bailar o, mejor aún, para ayudar a alguna damisela en apuros. Reserva, por lo tanto, el pañuelo que lleva en su solapa del saco y usa sólo el que lleva en el pantalón.

Los zapatos de charol con agujetas danzan toda la noche al compás de la música y lucen los elegantes calcetines de seda negros, compañeros indiscutibles de este tipo de atuendo.

 

Ellas

Vestidas todas de largo con zapatos altos suficientemente cómodos para bailar, porque toda dama que asiste a una gala sabe que en algún momento deberá pararse por lo menos a caminar entre los invitados y saludar. Si tiene la suerte de ser acompañada por su pareja de baile, sabe que gozará de una velada al ritmo de la música, razón por la cual lleva un vestido sin cauda para bailar sin dar tropezones, así como zapatos aptos para el baile.

Las damas asistentes conocen la importancia de un buen diseño y son conscientes de que los vestidos con vuelos y holanes, aunque hermosos, no son cómodos para desplazarse o danzar. Escogen vestidos que favorecen su figura, casi siempre en cortes rectos o línea A. Se diferencian unas de otras por la gran variedad de telas, hechuras y colores en sus vestuarios.

Ellas saben que, en la actualidad, los vestidos negros son una opción segura, pero se atreven a usar vestidos de colores como el verde esmeralda, rojo carmín, nude, verde aqua, azul eléctrico, azul cielo, palo de rosa, dorado, plateado, cobre, porque conocen cual es el tono que más les favorece. Los usan en finos tejidos como gasa, seda, chifón, solas o adornadas con pailettes o detalles preciosos.

Todas deslumbran a los presentes con sus hermosos zapatos por su finura y delicadeza, que son exclusivos para este tipo de eventos, dejando en casa los ordinarios.

Las pequeñas bolsas son visibles en las mesas y todos saben que solo contienen algún labial y polvo para la nariz.

El celular lo trae su esposo o su acompañante, y ella lo pide en caso necesario. Como toda dama, sabe darse tiempo para disfrutar de estos hermosos momentos y deja todo en orden en casa antes de salir.

Esta es la noche de los brillos que se encuentran en el cuello o en las manos. Aquellas que lo llevan en los accesorios son las que llevan vestidos sencillos y de cortes discretos. Y viceversa.

Los cabellos recogidos a la altura de la nuca permiten disfrutar de los rostros maquillados de manera sencilla que resaltan las facciones, pero que ponen de manifiesto la belleza natural de las asistentes. Esta no es la excepción, sigue siendo válido el cliché: “Menos es más”.

Al caer la madrugada, los caballeros ofrecen poner en los hombros de sus damas pasminas o pieles para cubrirlas del frio.

Al despuntar el alba, se acaba el hechizo, solo queda el recuerdo de un memorable anochecer en el que todo era hermoso, lleno de armonía, glamour y alegría; pero, en la mente de los asistentes, queda el recuerdo de una noche inolvidable y única en la que asistieron a una gala.

 

* Mary Nevárez, Stylist Guide y miembro fundador de la Intercoiffure Mondial México, marynevarez.com, [email protected].

 

 

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Fotografía

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Sobre el Autor

Mary Nevárez

Escritor de Fiancée Bodas, dedicado a explorar las últimas tendencias en moda y estilo de vida nupcial.

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