La pedida de la novia es el mejor pretexto para organizar una cena formal con todo el glamour y sofisticación que un suceso de esta magnitud requiere…
Es el anuncio de tu boda; es el hombre de tu vida quien acudirá a tu casa para pedir formalmente tu mano; es el suceso que reunirá a toda tu familia para darles la gran noticia. Y qué mejor que mediante una exquisita cena de gala donde los invitados disfrutarán las delicias protocolarias que siempre ofrece una agradable velada. Aquí los básicos para una noche memorable.
Aperitivos
• La finalidad del aperitivo es preparar al comensal para el disfrute de la comida que se servirá, a la par de dar tiempo a que llegue toda la comitiva.
• Se sirven en la sala, antes de invitar a los comensales a pasar al comedor.
• Se acompañan con vinos blancos o un espumoso seco.
• Opta por entremeses fáciles de comer con las manos o un palillo, pueden ser fríos o calientes preparados a base de hojaldre, quesos, crudités (vegetales secos cortados en forma de palitos) con alguna crema ligera.
La mesa
• Antes de que arribe el primer invitado a la casa la mesa deberá estar puesta; si tienes actividades previas te recomendamos arreglarla un día antes.
• Mantel en blanco o crudo, si tiene un poco de encaje o tira bordada mejor; planchado y limpio. Sólo si la decoración de tu casa es de tipo minimalista puedes prescindir del mantel y optar por mantelitos individuales de muy buen gusto.
• Centro de mesa pequeño pero elegante y sencillo, de flores naturales.
• Servilletas en conjunto con el mantel, dobladas en rectángulo y a la derecha del plato o sobre éste.
• Vajilla fina y de un mismo juego: en blanco con discretos figuras decorativas es una buena opción. Porta-plato o plato base —es más grande que los de la vajilla— en metal, cerámica, cristal, bambú, etcétera, la elección dependerá del estilo de tu decoración; se sitúa a uno o dos centímetros del borde de la mesa y se retirará hasta la hora de servir el postre. Sobre él se irán colocando los platos a medida que se vayan a utilizar.
• Los cubiertos: impecablemente brillantes y todos de un mismo juego. La regla es sencilla: se utilizan desde el exterior hacia el interior. A la izquierda se colocan los tenedores con las puntas hacia arriba, a la derecha cuchillos con el filo hacia el plato y cuchara con la parte cóncava hacia arriba. Los cubiertos para el postre se colocan frente al plato llano, o bien, al momento de servirlo.
• Copas: en buen estado y perfectamente limpias; frente al plato a la derecha y en fila. De izquierda a derecha: la copa de agua (servir el agua antes de que tomen asiento los comensales), vino tinto, vino blanco y champaña. Ninguna copa se llena hasta el borde.
• Velas o candelabros sobre la mesa. Es válido colocar a manera de confeti algunos pétalos o pequeñas piedras decorativas sobre el mantel.

Fotografía: http://www.smpub.com
A la hora de servir
• Una cena formal requiere servicio de meseros. Si no cuentas con ellos presenta en fuentes o bandejas la comida, para que cada cual se sirva lo que quiera. Las bandejas pasan de un comensal a otro por la derecha.
• Coloca mesas de servicio con la vajilla, vinos y aditamentos cerca de la mesa.
• Nunca cortes más de tres trozos del alimento a un tiempo.
• Para indicar que se ha acabado de comer el plato en turno, se colocan los cubiertos en el plato en una posición del reloj con ambas manijas a las cuatro.
• A medida que los invitados terminan, las copas, platos y cubiertos se retiran cuando no se haya de utilizar más.
• Antes de servir el postre, se recogen saleros, salseras, platos de pan, etcétera.
• Los cubiertos se colocan en el mismo orden en que van a ser utilizados, iniciando de afuera hacia adentro, por tanto su orden puede variar: si la ensalada se sirve como primer plato se colocarán sus cubiertos en los extremos; si se sirve tras el plato fuerte, tomarán lugar después de los cubiertos para carne. Si el primer plato es pescado sus cubiertos quedarán en los extremos.
• Si hay moluscos, el tenedor pequeño para moluscos se colocará a la derecha de los cuchillos o a la derecha de la cuchara sopera si la hay.

Menú
• No se sirven platos sucesivos del mismo color o con una presentación parecida.
• Los elementos principales de cada plato no se deben repetir, es decir que sólo usaremos una vez un tipo de pez, verdura o carne. Lo mismo para las técnicas de cocina: platos asados, al vapor, en salsa, etcétera. Nunca todos iguales.
• Los platos a base de salsa no van seguidos unos de otros.
• Si hay paté se ofrecerá antes del postre.
• Los quesos no se sirven en las cenas. Como toda regla, éstas también admiten cambios.
• En una cena formal lo correcto, y más completo, es servir cinco tiempos: 1) casi siempre consiste en alimentos fríos o tibios servidos en porciones pequeñas; 2) el segundo plato puede ser pastas, arroces o sopas; 3) el tercero puede consistir en mariscos o una receta a base de huesos o verduras; 4) el cuarto plato es el más importante de todo el menú y es a base de carne o pescado, se acompaña con el mejor vino que se vaya a servir, y 5) el postre, que según la regla, deberá ser para comer con cucharita: budines, helados, mousses.
Vinos
• Los blancos, no muy dulces, son ideales para el pescado y se sirven fríos, antes que los tintos.
• Los tintos acompañan a las carnes rojas y se sirven a temperatura ambiente.
• La champaña se sirve con la repostería.
El café
• Preferible servirlo en la sala, se sirve después del postre.
• En la bandeja de servicio se incluye azúcar, edulcorantes, leche o crema.
• Puede ser servido con chocolates o caramelos y seguido de licores aromáticos como amaretto, menta o bebidas fuertes como el coñac.
Lugar de los comensales
• La forma clásica del acomodo en una mesa rectangular es con los anfitriones o dueños de la casa en las cabeceras de la mesa.
• Los papás del novio se colocarán a la diestra de los anfitriones del sexo opuesto.
• Se alternan los comensales: un hombre, una mujer. Los esposos no se deben sentar uno al lado del otro.
• Si son varios, lo mejor es señalar los puestos con tarjetitas.
• Es imperativo que el número de comensales sea el mismo que el número de lugares disponibles en la mesa.