La magia de Cozumel, la verdadera isla de la fantasía

Desde siempre había escuchado hablar de la Isla de Cozumel, un lugar en el Caribe mexicano que tenía todos los tonos de azul en su mar, un lugar en donde los pececitos de colores se acercaban a ti y te llenaban de “besitos”, un sitio donde la brisa del mar te llena de caricias el rostro… Confieso que esa descripción siempre me pareció un poco exagerada, la atribuía a la pasión que solemos poner en los recuerdos.

Cuando tienes una familia numerosa la idea de viajar a Cozumel resulta bastante lejana, el pensar en hospedajes, transportes y alimentos te hace desistir, pues uno cree que un viaje de ese tipo puede ser muy caro.

Sin embargo, las ganas de visitar aquella Isla y comprobar con mis propios ojos cada una de las historias habían aumentado día con día. Durante algún tiempo me dediqué a cazar promociones en páginas viajes, busqué descuentos en las aerolíneas y prácticamente me había dedicado a vigilar cualquier oportunidad de ganar un viaje a la Isla.

 

Un día, como si los astros se hubieran alineado había encontrado una gran oferta para un resort todo incluido y un súper descuento para los vuelos, había llegado el momento, la familia (de cinco personas) visitaría Cozumel. Con la actitud playera a flor de piel, los shorts, sombreros y gafas de sol estábamos listos para dirigirnos a la aventura.

No eran más de las 9:30 cuando aterrizamos en el aeropuerto de Cancún, arrastrando maletas y muriendo de calor nos dirigíamos a Playa del Carmen, pensar en viajar en un taxi puede parecer excesivo pues al ser más de cuatro personas nuestras opciones eran muchas, compartíamos viaje en una van con otras personas, pedíamos un servicio privado, usábamos el autobús o viajábamos en transporte colectivo… De hecho, también puedes tomar un AeroTaxi desde Cancún directo a Cozumel, pero aquí el chiste era ahorrar.

 

La mejor opción para cuando viajas con un número grande de personas es la van compartida, estas suelen ser para 10 – 11 personas y tiene un costo de aprox. $150 pesos mexicanos por persona (puede ser menos o puede ser más); la segunda opción sería la de viajar en autobús de la línea ADO, una de sus terminales se encuentra a solo un par de cuadras del muelle de los Ferrys, además, como tip, te puedo decir que si anticipas tu compra de los boletos estos te pueden salir más baratos (aunque no estoy segura de que sea una promoción de todo el año).

Los autobuses salen en forma continua desde las 8:00 de la mañana hasta las 12:00 de la noche, por tanto, tendrás oportunidad de trasladarte sin problemas de horario, nosotros elegimos esta opción pues en el momento fue la más cómoda y económica para todos. El trayecto fue del al menos una hora, al llegar a la terminal tomamos de nueva cuenta las maletas y caminamos directo al muelle.

 

Ya en el muelle comenzamos a ver las opciones para trasladarnos a la Isla; sin duda los enormes Ferrys Amarillos nos habían llamado mucho la atención así que nos dirigimos a uno de los módulos de atención y nos decidimos por contratar el viaje redondo por un costo de 300 pesos, con la posibilidad de poder abordarlo a la hora que quisiéramos.

De nueva cuenta con las maletas en mano abordamos el Ferry y nos dirigimos a nuestro destino. En el trayecto disfrutábamos de la música en vivo y la brisa del mar; sin embargo, lo mejor de ese traslado eran las vistas. Era el mar más azul que haya visto y conforme uno avanzaba este cambiaba su tonalidad de turquesa a cielo y de cielo a marino por mencionar solo algunas de sus tonalidades.

 

Poco a poco nos acercamos a la Isla y podíamos ver los grandes cruceros en la orilla, las fachadas de los negocios y las personas que iban y venían por todas partes, habíamos llegado a Cozumel.

Con prisas bajamos del Ferry, arrastramos nuestras maletas y de nueva cuenta pensamos en las opciones, por suerte a lo largo del muelle existen varios módulos para la compra de excursiones o renta de autos. He de decirles que si piensan rentar un auto lo más económico está en rentarlo con los vendedores locales (en verdad los costos se reducen mucho en comparación con las agencias de renta de autos), ellos tienen entre sus opciones autos que fueron alterados para ser descapotables, Jeeps y autos tipo Sedan.

 

Nosotros nos decidimos por un auto pequeño (me quedé con ganas de un Jeep), un Spark, el cual rentamos por no más de 4000 pesos por 5 días y el tanque lo llenamos con 200 pesos, con esa cantidad pudimos ir y venir sin problemas, para ser honestos ni siquiera nos terminamos el tanque.

Subimos nuestras maletas a coche y nos dirigimos al hotel, con las ventanillas abajo y disfrutando de las caricias del viento, recorrimos la carretera y después de 15 min habíamos llegado al Allegro Cozumel, por lo que había podido averiguar este hotel había sido adquirido recientemente por el Grupo Hotelero Barceló, una cadena española que había logrado posicionarse a nivel mundial ocupando el número 42 del ranking de cadenas hoteleras.

 

Desde la entrada al hotel podíamos sentir la calidez de sus empleados, quienes se mostraron muy amables todo el tiempo, tras hacer el Check-In nos dirigimos a nuestras habitaciones las cuales se veían recién remodeladas, amplias, cómodas, iluminadas y con hamacas. Ese fue el detalle conquistó al más pequeño del grupo, desde su punto de vista una isla no era isla si no tenía hamacas.

Como ya era más de medio día todos moríamos de hambre, así que lo primero por conocer del hotel era su Snack Bar que de acuerdo con las indicaciones de la concierge era el lugar adecuado si el hambre era grande. Sin duda era el lugar adecuado, su buffet era enorme, uno se siente satisfecho con tan solo mirar las opciones; carnes asadas, papas al horno, estofados, hamburguesas, pescado ensaladas, etc. Todo eso acompañado de alguna de las bebidas con o sin alcohol que tenían por ofrecer.

Nos decidimos a probar la limonada frappé, parecía lo más adecuado para contrarrestar el calor que hacía en ese momento, inmediatamente te enamoras de su sabor; otra magnifica opción son las piñas coladas, eran tan deliciosas que de pronto se me podía ver con una bebida en cada mano, con miedo de quedarme sin mis nuevas bebidas favoritas.

 

 

La mañana había sido bastante agitada y, obviamente, después de haber comido tanto… Las ganas de dormir nos habían alcanzado, esa tarde sólo queríamos descansar, cada uno buscó la mejor forma de hacerlo, el más joven se fue a las hamacas, la mayor se fue en busca de información para el día siguiente, uno más se dejó llevar por la comodidad de las camas, yo, me puse el bañador y alguien más se decidió por ir a recorrer la playa, como su actividad y la mía podían llevarse a cabo juntas y sin problema, nos calzamos las chanclas y fuimos a caminar a orilla de playa, junto a ella estaban los camastros azules a juego con el mar, alineados, listos para recibirnos y ponernos cómodos, desde ahí podías mirar el horizonte disfrutar de la arena blanca y suave, sumergirte en el agua cálida y con pocas olas del mar, sin duda alguna las condiciones perfectas para tener una tarde relajante.

Después de unas horas ahí fue posible disfrutar de uno de los espectáculos más bellos del lugar, el atardecer. Si bien Cozumel está en el Caribe la ventaja de ser una isla le permite tener ambas postales, la del sol naciente y la del sol que se oculta. Los comentarios que había escuchado no estaban equivocados, jamás había visto algo tan hermoso… Cozumel era toda una fantasía hecha realidad. Si te gustaría obtener más información del maravilloso hotel en el cual nos hospedamos, entra a este enlace y descubrelo, ¡seguro lo eliges! https://www.barcelo.com/es/hoteles/mexico/cozumel/allegro-cozumel/

 

 

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