La amígdala, el perro guardián de las emociones

Uno de los grandes problemas hoy en día es que alimentamos al “perro guardián” de la misma manera que el hombre de las cavernas; la diferencia está en que antes se defendía del ataque de un animal y, hoy, el perro ladra sin saber de quién defenderse.

Las emociones tienen una mente propia, los accidentes, los traumas, el duelo quedan guardados en la memoria; la amígdala, un almacén de recuerdos emocionales. Las reacciones que tenemos ante estímulos, internos y del exterior dependen de una serie de circuitos que son capaces de organizar y poner en conexión a la percepción y la emoción, una zona muy especializada en el cerebro llamada sistema límbico; dentro de este sistema se encuentra la amígdala uno de los núcleos principales del control de las emociones.

La amígdala está situada en la parte interna del lóbulo temporal medial, tiene conexiones con el encéfalo, un núcleo de especial relevancia que puede afectar al conjunto del sistema nervioso y la funcionalidad del organismo. La amígdala es básica para la supervivencia, su función es integrar las emociones, provocando una respuesta a nivel fisiológico y la preparación de una respuesta conductual. Se encarga de coordinar las áreas de la expresión somática de la emoción y la corteza cerebral encargada del sentimiento consciente, de manera que posee un papel de gran relevancia en la valoración del significado emocional de las experiencias: miedo, sorpresa, angustia, afecto, cariño, alegría, excitación, coraje.

 

La amígdala es el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos del cerebro humano, controla las respuestas de satisfacción y miedo, no cuenta con un patrón de funcionamiento predecible, actúa de acuerdo al estímulo-respuesta. Es una estructura compleja, con forma de almendra situada en el sistema límbico del cerebro, recibe el nombre de complejo amigdalino. La respuesta depende del estímulo y de otras circunstancias como el control de estímulos, de manera que no sabemos cómo vamos a reaccionar ante situaciones de peligro, como un asalto o una ofensa personal.

 

Funciones del complejo amigdalino 

  • Integra las emociones y las respuestas autónomas. Permite asociar las experiencias, las sensaciones de estímulo – respuesta, lo agradable y lo desagradable, la alegría, la felicidad.
  • Reacción ante el peligro o el miedo: correr o pelear, reacción lucha/huída. Una de las principales funciones es la sobrevivencia, esta función es la misma que compartimos con los animales, tan importante que nos ha mantenido como especie. La respuesta también puede provocar reacciones agresivas, en el opuesto, la ausencia de miedo expone a peligro de muerte. Como los niños hiperactivos que no miden el peligro o los que practican deportes extremos que exponen su vida.
  • Aprendizaje emocional. El aprendizaje asociativo y condicionado también resulta influido en gran medida por la actuación de la amígdala, permite la elección de estrategias para aplicar ante la presencia de estímulos, también se paraliza ante recuerdos que sucedieron de niños en situaciones que no pudieron defenderse como una violación y la privación de la libertad.
  • Recuerdos. Además del proceso de aprendizaje,la amígdala guarda en la memoria los acontecimientos que causaron trauma o miedo, posteriormente los asocia con algo en el presente. Esta función es muy importante en la terapia, tratar de hacer consciente lo que quedó guardado en el inconsciente.
  • Regulación de la conducta sexual. La conducta sexual también está influida por la actuación de la amígdala, además de permitir la asociación de los diferentes estímulos con el placer, la vinculación emocional entre personas y su asociación con el mantenimiento de las relaciones sexuales.
  • Agresividad. La educación estricta como en los conventos, la milicia, las familias reprimidas provocan la pérdida de reacciones de autodefensa, de manera que en algún acontecimiento se salen del control con reacciones agresivas y violentas. La otra salida es somática, se presentan enfermedades autoinmunes como artritis, lupus, pérdida de cabello, diabetes, enfermedades cardiácas y hasta cáncer.
  • Respuesta de saciedad. Influye en el control de la ingesta de alimento, contribuye en gran medida al mantenimiento de la homeostasis corporal a través de la percepción de satisfacción del alimento. Cuando la persona está saturada más allá del estrés que puede controlar come en exceso, la función de saciedad está alterada, las hormonas del estrés alteran el metabolismo por lo que causa obesidad.

El “perro guardián”, se le llama coloquialmente a la alarma, el instinto de sobrevivencia, la función de la amígdala. El problema es que en estos tiempos modernos el perro está muy bravo o muy agotado, tenemos que estar conscientes y aprender a controlarlo para que no se salga de control y no tiene que ver con los estudios o el estatus social, el impuso agresivo sale sin control. Así como escuchamos que la hormona mata la neurona.

 

Chuy no tiene límites, en el preescolar golpea a los niños y en casa tira los objetos y quiere toda la atención de la mamá. Hace unos días fueron a un restaurante, se enojó porque la hamburguesa tenía lechuga, hizo otro de sus berrinches, todos voltearon a verlo. Lupita lo llevó al carro, cansada de no poder controlarlo, perdió el control. Se asustó de su respuesta, me lo trajo a consulta. Un problema de reflujo y el celo desde el nacimiento del hermanito, sumados a la tensión de Lupita. Los niños son receptores del ambiente emocional de los padres. Con homeopatía y varias recomendaciones logró mejorar su comportamiento.

 

Juan tiene un negocio de comida, por más que le recomiendan que contrate más personal no acepta, de manera que está en la caja atento a los meseros y a los cocineros; se da cuenta que lo roban todos los días. Preocupado y cansado, casi no duerme, tiene tan poca tolerancia que cuando los empleados discuten con él, los da de baja. El “perro guardián” a todos muerde.

Recomendaciones

  • Es importante trabajar de manera terapéutica el miedo y la ansiedad. El abuso sexual, la violación, el abandono quedan guardados en el archivo de manera que en el presente seguirán causando trastornos: depresivos, de ansiedad, de apetito, falta de sueño o pérdida de deseo sexual (libido).
  • Medicarse para la ansiedad o cargar con un diagnóstico psiquiátrico solo complica el problema. Lo importante es encontrar la causa, trabajar en terapia con el trauma y hacer cambios. Practicar ejercicio, dejar de fumar, de beber, resolver una relación de conflicto, cambiar de trabajo si es que no les satisface o causa demasiado estrés.
  • La práctica de meditación y la yoga, ayudan en el control del circuito que causa ansiedad, conecta la mente, el cerebro y el cuerpo.
  • Me doy cuenta que ofrecen cursos para dejar de sentir miedo; pero, el miedo es un recurso valioso de sobrevivencia, no puede desaparecer hasta que fallecemos, se puede controlar la inseguridad y resolver los traumas que producen miedo.
  • Los circuitos neurales se fortalecen con la práctica del control mental. La respiración profunda y el pensamiento positivo, la música, la natación, caminar sin zapatos en el pasto, abrazar un árbol, conectarse con la naturaleza, lo que se llama: poner los pies en la tierra.
  • Es importante darse cuenta de las obsesiones y las compulsiones que cada persona alimenta, como el orden y la limpieza. El afectado nunca está satisfecho, quiere controlar afuera lo que no puede controlar en el interior. El “perro guardián”, estará atento a correr o pelear, de manera que genera un desgaste de energía y posteriormente un agotamiento que se presenta con síntomas: colitis, gastritis, dolor de espalda, de cabeza, asma, alergias como rinitis y en la piel, uno de los órganos receptores más sensibles del cuerpo.

 

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta, contáctala en: www.rosachavez.com.mx [email protected] https://twitter.com/DrRosaCh https://www.facebook.com/Tratamientointegral/

 

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