Prácticas sanadoras

La población mundial se hace vieja. Se incrementaron los años de vida, pero no la calidad de la misma. Las personas viven más gracias a los progresos de la ciencia; pero, requieren servicios médicos que están provocando crisis económicas a los países.

Hoy en día se ingieren cantidades de fármacos que además del elevado costo causan efectos secundarios, enfermedades llamadas iatrogenias, consecuencia de las medicinas y la falta de una buena nutrición. Pocos se escapan de enfermedades crónicas como diabetes, obesidad y sus consecuencias; además, padecimientos renales, sobreviven algunos años pegados a las máquinas, sufren diálisis y hemodiálisis. Y, con la pena, el cáncer se ha incrementado de tal manera que se volvió pandemia.

Para el que aspira a tener una buena calidad de vida, hay dos factores que deben ser evitados: dejarse arrastrar por los deseos del cuerpo con alimentación chatarra, adicciones como tabaco y alcoholismo, así como el hedonismo: placer sin medir consecuencias.

 

El otro daño a evitar es la vida sedentaria. Los que solo esperan la jubilación para no hacer nada. El otro grupo es el de los zombies, pegados a la tecnología todo el tiempo, mal se alimentan y se insensibilizan de manera que hasta pierden la libido. Como dijo el Dalai Lama: “Las personas están hechas para amarse y lo objetos para usarse; el problema en la actualidad es que los factores están invertidos: las personas para usarse y los objetos para amarse”.

Cuando el estrés se incrementa, incita el deseo de ingerir alimentos dulces y comida con muchas calorías. Un estudio de las causas de la obesidad publicado en la revista Obesity, analiza a más de dos mil hombres y mujeres mayores de 50 años. Con el estudio descubrieron que cuanto mayor es el nivel de estrés, más aumenta el cortisol, el peso corporal, el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura. Además, “sentirse gordo”, también aumenta los niveles de cortisol. Por lo tanto, el estrés incrementa el cortisol y sentirse gordo también. Se entiende, las personas que padecen anorexia y bulimia incrementa los químicos en su cerebro de manera que el padecimiento no es un problema de voluntad. La autora del estudio es epidemióloga, Sarah E. Jackson, de la Universidad de Londres. Concluyeron que a pesar de que no es posible eliminar el estrés, hay muchas maneras de controlarlo. La toma de consciencia ayuda a controlar el apetito. Los invito a revisar algunos aspectos.

El sueño y el estilo de vida

Para un sueño reparador tiene que haber balance entre lo físico y lo emocional. En la sociedad moderna cada día se duerme menos, niños y adultos pasan horas pegados a la tecnología. Cuando las señales de relajación en el cerebro están bloqueadas por tanta actividad, el cortex se afecta por tanta excitación de manera que altera el ciclo del sueño. El cortex participa en la motivación, las emociones y la memoria, recibe proyecciones de áreas sensoriales y envía proyecciones a otras regiones, de manera que la excitación afecta la planificación motora.

 

Desconéctate antes de dormir

Evita ver televisión, utilizar la computadora y el celular por lo menos media hora antes de ir a la cama. El brillo de las pantallas engaña al cerebro, se mantiene alerta y no identifica el ciclo del sueño. En la oscuridad de la noche, el cerebro sigue trabajando en la fabricación de hormonas, de manera que los que duermen pocas horas o cambian su rutina, aumentan de peso y afectan su estado de ánimo. Si no puedes conciliar el sueño disfruta una actividad que relaje, entre más te obligues a dormir, menos podrás llevarlo a cabo, respira profundo, relaja el cuerpo, escucha música o lee un libro.

 

Medita, la meditación nos proporciona una relajación profunda del cuerpo y la mente, es un antídoto a los cerebros acelerados y el estrés de la vida moderna, la meditación relaja el cerebro, reduce la ansiedad y disminuye la depresión, cuando se practica facilita un sueño profundo con un verdadero descanso.

Responsabilízate de tu salud

Muchos viven el principio del placer, sin medir consecuencias. Beben refrescos todos los días, nieve y panecillos repletos de calorías vacías. Fuman una cajetilla de tabaco todos los días, ingieren grasas y carne en exceso, no les gustan las frutas y las verduras y para colmo no beben agua. Pronto pagan las consecuencias de sus actos: obesidad, síndrome metabólico: presión arterial alta, glucosa, colesterol y triglicéridos elevados. Diabetes, enfermedades del sistema circulatorio y renales. Depresión y ansiedad.

Masaje

La vida moderna, la inseguridad y la violencia causan tensión y dolor de espalda. Regálate un masaje, estira los músculos. Si la tensión es intensa se recomienda el masaje Hawaiano Lomi Lomi, acompañado de música, aceite de almendras o de coco, este se lleva a cabo con los codos y los antebrazos del experto, el uso de los codos es una acción que se reserva para las zonas corporales en donde se presenta la tensión y ésta bloquea la energía.

 

El aparato digestivo

Tenemos dos cerebros, uno en el cráneo y otro en el intestino. Estos dos sistemas están conectados por medio del nervio vago y el nervio craneal que va desde el tronco cerebral hasta el abdomen. Este eje cerebro-intestino es lo que conecta a los dos cerebros y explica por qué sentimos mariposas en el estómago cuando estamos nerviosos o enamorados. El estrés es el resultado de las alteraciones de la conexión entre el cerebro y el intestino, lo cual provoca una serie de trastornos gastrointestinales como: reflujo, colitis, gastritis, úlceras. Hipócrates dijo que todas las enfermedades comienzan en el intestino. El estrés y el mal funcionamiento del intestino contribuyen en múltiples enfermedades inflamatorias: lupus, fibromialgia, fatiga crónica, artritis, alergias de la piel, enfermedad de Crohn, entre otras. El estrés crónico y las emociones negativas como el enojo, la ansiedad y la tristeza, desencadenan síntomas y enfermedades en el intestino. Se entiende que una pastilla no resuelve los problemas digestivos, es recomendable la relajación, la terapia.

Recomendaciones

  • “Que tu medicina sea tu alimento y tu alimento sea tu medicina”. Enseñanza que dejó Hipócrates el padre de la medicina.
  • Indispensable realizar actividad física, ejercicio, deporte. Si trabajas frente a una computadora, estira brazos, piernas, sube y baja escaleras. Ejercita la vista, los ojos son un músculo y les afecta las radiaciones y la carga electrostática de los monitores. Da vuelta a la vista en círculo unas diez veces, parpadea; mira de arriba a abajo, parpadea; arriba, abajo, parpadea; mira un punto sin parpadear hasta que lloren los ojos.

  • Incluye alimentos con contenido de magnesio es necesario para muchas reacciones bioquímicas relacionadas con el funcionamiento del sistema nervioso, la síntesis de proteínas, el control de la glucosa en sangre y la regulación de la presión arterial. Además, forma parte de los huesos y es necesario para la síntesis del material genético. Almendras, espinacas, frijoles negros, arroz integral, semillas de calabaza, búlgaros, natural no lo ingieras en suplementos.

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta, contáctala en: www.rosachavez.com.mx [email protected] https://twitter.com/DrRosaCh https://www.facebook.com/Tratamientointegral/

Deja un comentario