Cambio de conducta

La conducta humana es la manifestación del comportamiento, es decir, lo que hacemos. La conducta puede analizarse desde la psicología, la reflexión ética, jurídica, hasta en la conducta de los consumidores.

No existe área donde se desenvuelva el ser humano en donde no sea necesario modificar algunas conductas: en el campo laboral, en la educación formal, en la manera en que los padres educan a sus hijos, en las relaciones de pareja y hasta en la rehabilitación de los adictos. Para modificar una conducta primero es necesario identificar qué comportamiento se desea modificar, para tal fin, primero se presenta el deseo o la necesidad de lograr un cambio, lo que también se llama ‘toma de consciencia’. El cambio puede ser de diversa índole, como la adquisición de nuevos comportamientos y hasta la erradicación o extinción definitiva de una conducta. La manera de comportarnos es un hábito adquirido de manera consciente o inconsciente y está inmerso en todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos; de cierta manera, son comportamientos que adquirimos de acuerdo al entorno y que la sociedad califica como bueno o malo.

El comportamiento humano

El comportamiento humano es sumamente complejo, engloba factores biológicos y funciones fisiológicas que se originan en la mente, la estructura más compleja y hasta hoy el área que más incógnitas produce en el hombre: el cerebro. Este, a su vez, cuenta con el sistema sensorial, que genera órdenes a todos los sistemas del cuerpo. Pero el sujeto no es solo biología, es psicología, le afecta el entorno social y, además, es único, actúa de acuerdo a sus emociones y, finalmente, también le afectan sus creencias espirituales.

 

Los millones de neuronas, células que se encargan de transmitir los mensajes, regulan todo cuanto hacemos, desde dormir, comer, defecar, sentir el placer sexual, aparte de lo complejo biológicamente hablando del sistema cerebral y neural del cuerpo, también el comportamiento en sí es sumamente variable y complejo en toda su extensión, no se puede hablar de comportamientos simples porque todos están regulado e influenciado por estímulos.

Entendemos como cambio de comportamiento el reemplazo de una conducta por otra nueva. Todo lo que hacemos pertenece al área de la psicología o de otras ciencias; no obstante, las aptitudes y los valores son más difíciles de cambiar que los hábitos de trabajo. La modificación de conducta comprende un vasto campo en el área de la salud en la prevención de enfermedades, como bajar de peso, regular la presión sanguínea, hasta controlar enfermedades como la diabetes.

El conductismo

El conductismo de B. F. Skinner, es la teoría que estudia las conductas, es muy popular en la cultura norteamericana, se basa en el estímulo-respuesta, premio-castigo.

 

Es muy utilizado en la educación formal, en la milicia y hasta con los animales, con premios por buen comportamiento y castigos por salirse de las reglas. También se utiliza para prevenir las conductas violentas, para la reinserción a la sociedad de los que han cometido delitos y para la recuperación de los adictos. Uno de los factores en contra es que se acostumbran a los premios y al no obtenerlos se desmotivan; de igual manera, se acostumbran al castigo, se vuelve un reforzador y la conducta se sigue repitiendo, bien lo dice la sabiduría popular, “si no me pega, no me quiere”.

Conductas dañinas

¿Qué entendemos por una conducta dañina? Aquella que daña a los demás o a nosotros mismos, como las conductas autodestructivas: morderse las uñas, arrancarse el cabello. ¿Qué se entiende por dañino? El entorno social es el que lo define; lo que parece ser dañino para algunos, no lo es para otros. Hay factores, conductas, comportamientos, códigos de conducta, que definen el entorno social y se catalogan como buenos o malos.

Se consideran estados mentales destructivos: baja autoestima, exceso de confianza, resentimiento, celos y envidia, falta de compasión, incapacidad de relacionarse. Estados mentales constructivos: respeto a uno mismo, buen nivel de autoestima, sensación de integridad, compasión, generosidad, honestidad, bondad, justicia, amor y amistad.

Etapas para el cambio de conducta

Es necesario estar atento durante 21 días para cambiar una conducta o un hábito, esperar a “romper” la fase de resistencia. Son varias las etapas por las que se transita para cambiar una conducta: miedo, contemplación y disposición.

 

Miedo: es el freno que pone el ego porque no le gustan los cambios, “déjame como estoy”, “ni le muevas”, es la voz interna. En general, las personas creen que no tienen nada qué cambiar, se resisten a cualquier intento, no le encuentran sentido a modificar ciertas conductas. Se presenta la negación con el argumento de que, el que está mal, es el otro, el miedo impide dar el paso —el orgullo—, para no cambiar, hay personas que mejor abandonan. El miedo a la crítica es un factor muy importante para el cambio. Isaac Newton, físico británico, era tan sensible a la critica que demoró por quince años la publicación de un estudio de óptica, esperando que muriera el principal de sus críticos. El miedo es un factor de protección, una emoción que se caracteriza por una sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro real o imaginario. Cuando el miedo impide avanzar es señal de que la persona tiene baja autoestima, carga con asuntos no resueltos, traumas de niño que no ha podido superar.

 

Contemplación: la etapa de contemplación es cuando la persona se da cuenta que necesita mejorar, está pensando cómo hacerlo y habla del asunto, pero, aún no se encuentra preparada para modificarlo. Se encuentra en disonancia. No sabe qué hacer, duda, hasta se vuelve ansiosa en la búsqueda. Algunos esperan que, como por arte de magia, cambien las cosas, otros se lanzan prematuramente a la acción y puede que se encuentren con el fracaso, no se prepararon a fondo. En esta etapa el deseo está presente, pero todavía no se adquiere disciplina para lograrlo, puede ser que sea mañana mismo, el próximo mes, en un año. No es raro escuchar que dicen: algún día cambiaré. José se dio cuenta de que no lograba avanzar en su trabajo, ni en sus relaciones de pareja por ser introvertido, cada obstáculo lo hacía más pasivo, hasta que le recomendaron que acudiera a terapia.

 

Disposición: en esta etapa la persona ya está concentrada en la solución, está dispuesta, sabe que necesita mejorar y ya está elaborando un plan de acción. Pasó por las etapas anteriores, venció el miedo, sabe que hay maneras de resolverlo y está seguro de que lo puede lograr. Cuando se presenta la motivación es cuando por fin les “cae el veinte”, “se les prende el foco”. Cuando se da un cambio de urgencia, un hecho dramático, una crisis personal, un conflicto de pareja, un ultimátum conyugal: “o dejas de beber o te vas de la casa”, en el trabajo: “o llegas temprano o firmas tu renuncia”.

Recomendaciones

  • Estar conscientes de la influencia que ejercen los demás en el cambio. Por ejemplo, cuando acuden a terapia, cambian conductas, ponen límites y ya no aceptan someterse al chantaje, los más cercanos tratarán de boicotear la terapia: “Yo no sé para qué vas a terapia, estas peor”.
  • En el caso de los que están atrapados en adicciones, es necesario que los familiares acudan a terapia para saber cómo motivarlos. Todo el sistema familiar está afectado por el adicto, de hecho es el chivo expiatorio, conductas, hábitos y comentarios son un factor importante para que sigan atrapados.

 

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta, contáctala en: www.rosachavez.com.mx [email protected] https://twitter.com/DrRosaCh https://www.facebook.com/Tratamientointegral/

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