Paciencia a toda prueba

Es innegable que Renata es una mujer capaz, inteligente y especialmente trabajadora; sus colaboradores reconocen que tiene perfecto dominio de la dirección de área que tiene a su cargo, pero su gran debilidad es que cuando transmite una instrucción a alguno de sus colaboradores y éste no la entiende con la exactitud con que Renata esperaría, su transformación empieza: utiliza un tono de voz que sugiere a la persona que no tiene capacidad para comprender lo que ella le dice, cada vez que su interlocutor hace una pregunta, le responde con un gesto de hartazgo y en ocasiones, incluso, termina por asignarle la tarea de dar indicaciones a Adriana, quien es su brazo derecho, pues, dice, ella no tiene la paciencia necesaria para seguir adelante con el tema.

Dar por hecho que no se posee la virtud de la paciencia y, por consecuencia, renunciar a tener contacto con otras personas que, se considera, no están aptas para responder de la misma forma en que uno lo hace o evitar realizar ciertas actividades que nos requieren de un esfuerzo especial, a fin de no exponer esa debilidad, no es una buena opción pues con ello se limita la capacidad de poder desarrollarla.FIANCEE-BODAS-ENERO-SALUD-PACIENCIA-A-TODA-PRUEBA-3

“La paciencia es en sí una virtud que nos obliga a ser empáticos con quienes nos rodean, comprenderlos y entender al mismo tiempo que cada uno de nosotros podemos tener fortalezas y debilidades, por tanto no somos únicamente los encargados de ser pacientes con los demás, pues habrá alguna rama en la que también nos toque estar del otro lado, lo cual es una oportunidad para reconocernos como individuos imperfectos, pero sí capaces de trabajar en sí mismos para mejorar”, explica el psicólogo Hans Olvera, catedrático de la Universidad Iberoamericana.

Asumir que esta tarea es exclusiva de seres especiales, es quizá un pretexto para justificar la razón por la que no se intenta encarar aquéllas situaciones que representan un esfuerzo mayor, y al mismo tiempo refrendar la idea de que la falla siempre estará en los otros, lo que se traduce en no aceptar las propias carencias.FIANCEE-BODAS-ENERO-SALUD-PACIENCIA-A-TODA-PRUEBA-4La propuesta del especialista para poner en práctica la paciencia es entender en primera instancia que todos somos seres con habilidades distintas, que habrá algunos ámbitos que se requiera de mayor apoyo que en otros; mientras que en lo que corresponde a uno mismo también es necesario detectar si realmente se tiene claro lo que se requiere y el objetivo de la tarea que se encomienda, pues un principio de poder transmitir con exactitud las instrucciones es sabiendo qué resultado es el que se espera obtener.FIANCEE-BODAS-ENERO-SALUD-PACIENCIA-A-TODA-PRUEBA-2“También es preciso tener presente que va a ver ocasiones en las que nos cueste más trabajo comunicarnos con los demás, pero eso no nos debe hacer perder la calma porque lo único que lograremos es que nuestro interlocutor entre en un estado de inquietud que le hará más difícil comprender el mensaje. En la medida en que tengamos la disposición de explicar las veces que sea necesario con calma y cordialidad, crearemos un ambiente de confianza que facilitará el diálogo”, afirma el psicólogo.FIANCEE-BODAS-ENERO-SALUD-PACIENCIA-A-TODA-PRUEBA-5Tampoco hay que dejar de lado el respeto que se le debe a cualquier persona y que sin importar cuán impaciente sea cada uno, es preciso cuidar las palabras y los modos con que se dirige a los demás. Tratar a quienes están alrededor con la misma calidad con la que se espera ser tratado, puede influir favorablemente en el nivel de paciencia que se desarrolle y, adicionalmente, si se tiene en mente que en algún momento nos puede tocar estar del otro lado de la situación, el primer paso para desarrollar la paciencia estará dado.

 

* María del Carmen López, más información: http://teleton.org/conocenos/difusion-cultural [email protected]

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