El apetito emocional

El apetito emocional se confunde con el hambre por alimento, está relacionado con las emociones, las mismas necesidades que traemos desde el nacimiento. Desgraciadamente, se ha ido perdiendo el sentido común que ha acompañado a la humanidad durante toda la vida, esa sabiduría de la intuición que compartimos en el inconsciente colectivo.

 

La ciencia se ha apoderado de la salud y la enfermedad por lo que, de manera racional, todo se tiene que confirmar como ecuación matemática. Algunas mamás modernas, siempre de prisa por el desempeño de sus múltiples roles, no atinan a interpretar el lenguaje no verbal de sus hijos y relacionan cualquier incomodidad o necesidad de contacto del pequeño con alimento, no le dan importancia a otras interpretaciones: que el niño esté incómodo, que tenga frío, que necesite compañía, todo lo asocian con necesidad de alimento, no hay horario para darle de comer.FIANCEE-BODAS-SEPTIEMBRE-SALUD-EL-APETITO-EMOCIONAL-2

Anita se encontraba muy preocupada porque su bebé recién nacido no succionaba el pecho; pasaron unos días y le recomendaron que le diera la leche con una cuchara, el pequeño seguía sin comer, la mamá más se desesperaba. Le recomendé que le diera masaje en sus labios y en el interior de su boca, hasta que el bebé se estimulara y succionara el dedo. Esto fue suficiente, el bebé despertó el estímulo.

Los reforzadores

En el periodo de ablactación (introducción de alimentos) inician los reforzadores: los dulces, el refresco, las galletas, se vuelven estímulos que incrementan la posibilidad de que una conducta se siga repitiendo. En la vida adulta cualquier situación emocional se vuelve un disparador de la memoria de la etapa oral, desencadenando las necesidades de afecto. Los disparadores del apetito son los conflictos de pareja, el exceso de estrés, el periodo menstrual, la ansiedad anticipatoria, hasta los eventos que se espera con mucho entusiasmo como un cumpleaños, una boda, la navidad, una graduación.FIANCEE-BODAS-SEPTIEMBRE-SALUD-EL-APETITO-EMOCIONAL-4

El apetito y las dietas

El apetito es un deseo que busca ser satisfecho de tal manera que siempre está presente la necesidad de comer. Las sociedades modernas padecen obesidad por varios factores como el sedentarismo, el estrés y la comida chatarra, luego, para perder peso, la consigna general es someterse a una dieta. Llegan las recomendaciones, sin tomar en cuenta los requerimientos de cada persona y la ansiedad causada por el apetito emocional.

La mayoría conoce una dieta que se publicó en una revista o que le funcionó a la amiga: la dieta de la luna, la de la zona, la monodieta y la pastillita disfrazada de “natural” para bajar rápidamente de peso que los pone eufóricos, pero al poco tiempo les cobra la factura, ganan más kilos y les afecta su personalidad. La dieta de Atkins es una de las más famosas, consiste en reducir al máximo los carbohidratos sin restricción de proteínas, carne ni grasas y sin medir consecuencias. La desesperación por bajar de peso resulta buen negocio, en grupo pagan una cuota y les envían una dieta por Internet, igual para todos, sin considerar los efectos graves que puede causar en la salud.FIANCEE-BODAS-SEPTIEMBRE-SALUD-EL-APETITO-EMOCIONAL-1

 La constante en estos tiempos modernos es el exceso de estrés, la búsqueda de satisfactores para llenar los vacíos, la cultura desechable y los cerebros acelerados que generan trastornos obsesivos compulsivos: anorexia, bulimia, obsesión por la limpieza y el orden, compras compulsivas, adicción al juego, ludopatía, adicción al Internet y juegos de video y hasta al sexo. Los alimentos se vuelven una droga que tapa las necesidades emocionales.

Opciones para no comer en excesoFIANCEE-BODAS-SEPTIEMBRE-SALUD-EL-APETITO-EMOCIONAL-3

  • Has una pausa antes de comer. Pregúntate cuál es la preferencia o la prioridad. La preferencia puede ser un pastel, galletas, chocolates, papas fritas, los alimentos proveen una satisfacción temporal. Cuál es tu prioridad, ¿perder peso, verte bien? Si te dejas llevar por el deseo, la respuesta es llevarte el alimento a la boca, después sentirás culpa, la culpa aumenta el cortisol. El cortisol cambia el metabolismo por lo que aumentas de peso.
  • Respira profundo, abrázate. Menciona unas palabras motivacionales, como si fueras un padre o una madre amorosa.
  • Ten a la mano sustitutos saludables para cubrir las tentaciones, beber agua, una fruta, pepino, zanahoria, almendras, cacahuates, pasitas.
  • Escucha música, déjate llevar, canta. Imagínate bailando con la persona de tus sueños, la imaginación es el límite.
  • Revisa tu frustración: acabas de discutir con el jefe y te sentiste ofendido, escribe lo que no pudiste decirle y lo quemas. Grita, avienta un plato, camina sin zapatos en el pasto, abraza un árbol. Suelta, no permitas que el sentimiento se vuelva resentimiento.
  • ¿Qué es lo que no digieres? Toma consciencia del hecho, en ocasiones viene el vómito y hasta diarrea. No te asustes, es una respuesta de todo aquello que no digieres emocionalmente, el coraje reprimido, las ofensas.
  • Grita y golpea tu pecho como si fueras un gorila. La emoción reprimida se queda atrapada, duele el pecho, falta la respiración. Masajea el punto donde se concentra el dolor, hasta que se libere.
  • Trae a la memoria algún evento del pasado en donde te sentiste sola, triste, abandonada o maltratada. Abrázate como si fueras la mamá o el papá de ese niño, menciona palabras que te gustaría haber escuchado en ese momento de una madre o padre amorosos y siente la protección y compañía.
  • Busca redes de apoyo de personas positivas.
  • Es importante dejar tiempo para un hobbie, no pongas pretextos por falta de tiempo.
  • Antes de llevar alimento a la boca, respira profundo, cuenta hasta cinco, reten el aire, cuenta otros cinco, exhala por la boca relaja los hombros.

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta, contáctala en: www.rosachavez.com.mx [email protected] https://twitter.com/nifanifu

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