Los sacrificios del amor

Llegar al matrimonio es momento de gran felicidad. Desde niñas, las mujeres sueñan con el día en que se vestirán de princesas para comenzar a construir su historia de la mano de ese encantador príncipe azul… Creo que he descubierto por qué decimos que es príncipe ‘azul’, ¿saben por qué? ¡Porque es el color del cielo! Todo plenitud, felicidad, armonía y paz que es a donde nos llevará el matrimonio.

 

Por: Elizabeth Petersen

Fotografía: Piopics Fotografía, www.piopics.com

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La felicidad del día de la boda radica en que se ha encontrado a ese ser especial que desea compartir su vida contigo sin importarle el dinero, la salud, la belleza, el éxito y todos esos factores que, desafortunadamente, hoy en día se han vuelto tan relevantes. Esa persona te ama por lo que eres. Y como él, tú también estás dispuesta a dedicar toda una vida a hacerlo feliz sin importar malos modos, malos ratos, altas y bajas económicas, errores y fallos que cada uno estará dispuesto a perdonar, aunque duela.Sí, vivir en el amor los hará mejores personas. Día con día serán más comprensivos, más tolerantes, más sensibles a las necesidades del otro. Este compromiso de velar porque el amor crezca y no desfallezca ante el primer obstáculo o problema se renovará cada día.

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La grandeza del matrimonio es que requiere de esfuerzo constante y de mutua entrega. Por eso, casarse no es para todos, vivir en unión libre es una comodidad que no requiere superación personal alguna.Entre tantas actividades necesarias para la planeación de la boda la más importante es que ustedes mismos se preparen, que estén dispuestos a sufrir cuanto se requiera pues nada en la vida da más felicidad que entregarse en cuerpo y alma. Así, pues, habrá días de pequeñas, pero también de grandes renuncias, días de renunciar a ver el partido de fútbol, de disminuir las salidas a los antros, de bajarle a los viajes o de estrenar auto nuevo con la misma frecuencia que antes. Ahora la economía y los ratos libres serán para los dos por igual y, en algunas ocasiones, te tocará a ti ceder, entonces verás que no pasa nada. Al contario, todo mejora.Estar dispuestos a sufrir es comprender que en el matrimonio más perfecto hay días de sol y días de lluvia; pero, el objetivo siempre será el mismo: llegar juntos al cielo.

* Elizabeth Uribe de Petersen, Master Wedding Consultant por la ABC. Directora de Specialty Cleaners, centro de renovación, adaptación y limpieza de vestidos de novia. Contáctala en www.specialty.mx [email protected] [email protected]

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