Amigos desde la infancia

¿Cuál es la mejor edad para aprender la importancia de la amistad y hacerla perdurable?

 

      Por: Purificación Velasco

Muchos se aventurarían a pensar que ese momento ideal llega cuando ya es posible establecer comunicación verbal con claridad y descubrir gustos en común con otra persona. Lo cierto es que desde los primeros meses de nacidos, cuando los niños empiezan a socializar con sus pares, se manifiestan signos de la amistad y, con ello, el glorioso momento de enseñarles cómo cuidar y hacer perdurable ese lazo.

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Mariana Rivera, psicóloga especialista en terapia familiar, afirma que mientras los bebés tienen acercamiento con las personas que los rodean aprenden la forma en que han de responder afectivamente, el ejemplo se convierte en un elemento clave porque es a partir de este punto que ellos obtienen herramienta de qué hacer y qué no hacer cuando se trata de establecer contacto de cualquier tipo: buscan ser más delicados —aún con la falta de control de movimientos que tienen prácticamente durante el primer año—, tienen  manifestaciones de afecto como los besos, los abrazos y, lo más importante, descubren lo valioso de compartir lo que poseen.

Éstos son los primeros pasos rumbo a construir una habilidad que jugará un papel trascendental dentro de su desarrollo: hacer amigos. La amistad, dice la psicóloga, es una base sólida que va a interferir en la vivencia de muchos valores, como es el amor, la lealtad, la solidaridad, entre otros. De ahí que se deba no solamente promover sino también cooperar como adultos para que los niños la establezcan y en la medida de lo posible sea perdurable.

Enséñale a ser un buen amigo

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Su arribo a la escuela es por lo general su primer encuentro con chicos de su misma edad, les sorprende y alegra ver que a su alrededor hay muchos que se le parecen en tamaño, gustos, preferencias y hasta coinciden en cosas que no disfrutan del todo, pero que realizadas en conjunto se vuelven más livianas e incluso un motivo de gozo.

La palabra ‘amigo’ aparece en su vocabulario casi por arte de magia, él mismo es quien te comparte a quién ha conocido, qué tanto le simpatiza y qué cosas ha descubierto que tienen en común. Te dirá de sus actividades, de alguna experiencia que tuvieron durante el día, y son todos estos instantes los que debes aprovechar para descubrirle el valor de contar con una amistad.

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“Ellos tan pronto como encuentran la oportunidad, se ocuparán de presentárselo a sus padres o a quien acuda a recogerlo al colegio, tienen la apertura para hablar de los sucesos de su día a día y de cosas que su par les platica. Los padres deben aprovechar estos momentos para enseñarles a procurarlo, por ejemplo, algún día de la semana hay que incitar al niño a que le lleve algún detalle como una paleta para el recreo, si es la fiesta de cumpleaños de tu hijo, déjale que lo invite y si no es posible entonces prepara un trozo de pastel para que se lo dé”, aconseja la especialista.

En este periodo recuerda que los padres son imprescindibles para que una amistad trascienda, pues tu hijo necesitará de tu apoyo para cultivar el vínculo, tener actividades en común y seguir con el contacto aun cuando por diversas causas deban seguir caminos diferentes.

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Procura conocer a los padres de esos niños que son importantes para tu pequeño, crea situaciones para que se frecuenten, como puede ser inscribirlos en alguna clase común fuera de la escuela, ofrecerte de vez en cuando a cuidarlos una tarde para que jueguen o vean películas, date el tiempo para llevarlo a las fiestas de cumpleaños tan comunes y frecuentes en esa edad y un gran detalle es que refuerces las acciones con tus palabras y ejemplo.

“La amistad significa compartir alegrías, pero también reconocer cuando el otro no la está pasando bien y por pequeño que sea tu hijo puede descubrirlo, si tú le preguntas: ‘¿y cómo está tu amigo Alex?’ seguro te dará detalles, como si lo regañó la maestra, si le ocurrió algo gracioso o no fue a la escuela porque estaba enfermo, esos datos te dan la pauta para ayudarlo a saber cómo responder a esa situación y brindarle apoyo o celebrar al lado de su amiguito, de acuerdo a lo que les toque vivir, es así como se forja una amistad”, concluye Mariana Rivera.

PARA VER

El zorro y el sabueso

Director: Ted Berman / Richard Rich

Estados Unidos, 1981

 

Jack

Director: Francis Ford Coppola

Estados Unidos, 1996

 

* Purificación Velasco, contáctala en www.sermexico.org.mx [email protected] Fotografía: www.sxc.hu

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