Dar significado a la vida

Nos pasamos buscando la felicidad de una manera tan torpe que solo conseguimos menos felicidad. La modernidad nos trae de prisa y vamos buscando llenar los vacíos con objetos materiales.

No hay duda a la mayoría nos gustaría vivir en paz y tranquilidad; sin embargo, en estos tiempos se torna difícil, el mundo está lleno de violencia,  inseguridad, consumismo, la mente se encuentra agitada por emociones incontrolables, miedo, ira, resentimiento, ansiedad y los niños son los más afectados. La mente se parece a la llama de una vela: parpadeante, inestable, avivada por los aires violentos de nuestros pensamientos y emociones. La llama arderá de manera estable cuando aquietemos el aire que la rodea, igual que nuestra mente, hasta que aprendemos a controlarla; pero, es difícil controlar el ambiente que nos rodea y poner atención al interior.

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La costumbre se deja dominar por los viejos hábitos y los comportamientos a los que estamos anclados, tan acostumbrados a cargar con el sufrimiento que lo rumiamos, aceptamos con resignación el dolor emocional o en el otro extremo renegamos sin hacer algo por liberarnos, el mal humor se vuelve un hábito. No es tan difícil, se puede cambiar el estado mental, aprender a controlar la turbulencia de pensamientos y emociones practicando la meditación y la visualización creativa, así, los ruidos y perturbaciones que nos rodean afectarán mucho menos la paz interior. El estrés que vivimos diariamente nos desequilibra por lo que es necesario combatir el desorden interno, encontrar el equilibrio y aprender a cultivar la paz interior.

 

La meditación

La mente es como un helicóptero, si no se aprende a manejarlo se va de picada. La meditación ayuda a tomar el control de los pensamientos, el manejo de las emociones y frustraciones. Existe una relación entre la postura del cuerpo y la actitud de la mente, para lo cual es importante crear las condiciones para que el cuerpo esté cómodo. No se trata de huir del mundo, poner la mente en blanco, dormirse o entrar en trance, el objetivo es conocernos, manejar el helicóptero.

 

 

 

Lo más importante es concentrarse en la respiración. La respiración es la expresión fundamental de la existencia, la mente o conciencia, se aquieta con cada exhalación, el ritmo del corazón disminuye, el cuerpo mental y el físico entran en armonía. Inicia con la práctica, respira con naturalidad, cada vez que exhales suelta y libera.

 

Es importante no dejarte llevar por los pensamientos; la mente trata de salirse de control. A través de la práctica la mente encuentra estabilidad, un estado de paz, el cuerpo se relaja, suelta las tensiones. Al principio los pensamientos se alborotan, la memoria de recuerdos desagradables se hace presente, no te desesperes, continúa centrado en la respiración hasta controlarlos. Si te cuesta trabajo, cubre la cabeza con un turbante. Con el tiempo experimentarás toda clase de experiencias, ausencia de pensamientos, estados de dicha, de claridad, señal que la meditación progresa.

 

 

Liberar las emociones destructivas

Escribir es liberador, no importa que no se tenga práctica, ortografía ni  redacción. Plasmar situaciones que nos perturban en un papel resulta una catarsis con poder terapéutico, curativo, sanador. Así como tiramos lo que no sirve a la basura, es necesario tirar los acontecimientos que no logramos resolver. No se puede volver atrás, pero si se puede dejar atrás. Escribir es una manera de liberarnos.

 

Te invito a que lleves a cabo un autoanálisis, una manera de limpiar y tirar secretos, resentimientos, duelos no resueltos que por largo tiempo hemos guardado y que preferimos no recordar. Tómate el tiempo para darle un nuevo significado a la vida. Ahora a escribir a mano (en computadora no funciona igual).

 

El ambiente es importante: la luz de una vela, el aroma del incienso, la música relajante. Los pensamientos bajarán por el área de las emociones hasta llegar a la mano donde se liberan al plasmarlos en el papel. Lágrimas pueden acompañar al relato. Puede ser que la práctica se tenga que repetir varias veces, que el ego herido se niegue a soltar; se abrió la herida y duele. Si el ejercicio no resulta sanador, por el contrario, abrió heridas de la infancia, necesitas acompañamiento terapéutico. Reflexiona qué acontecimiento te perturba, luego procede a escribir y redactar el hecho como si estuvieras hablando en voz alta, fírmalo y quémalo para que se lo lleve el viento. Cuando termines pregúntate: ¿soy feliz?, si la respuesta es negativa, la siguiente pregunta: ¿qué impide que sea feliz?. La pregunta es muy subjetiva y abarca varias áreas: el amor, la salud, el trabajo, como dijo una de las mujeres más ricas del mundo, Oprah Winfrey: “Se puede tener todo, pero no todo a la vez”.  Después de haber quemado las experiencias dolorosas, coloca las manos en el área de los glúteos, dobla la espalda hacia atrás, exhala con fuerza por la boca, repite el ejercicio unas tres veces. Termina con las manos unidas en el pecho.

 

La naturaleza

El campo, el mar,  los jardines son una buena fuente de inspiración y sanación. Camina, contempla, ponte en sintonía con la naturaleza, pregúntate: ¿qué siento, qué veo, qué escucho, qué huelo? Siente cómo el cielo exterior
despierta el cielo interior. Contempla y escucha, despierta los sentidos: el canto de los pájaros, las olas del mar, un arroyo, una cascada, el sonido de una fuente, los sonidos de la naturaleza son melodías que armonizan la mente.

 

Abraza un árbol, camina descalzo por el campo, siente el agua en los pies. Observa el cielo por las noches, la luna tan cambiante como nuestras emociones, las constelaciones de estrellas, muéstrate atento a cualquier signo de belleza y de gracia, las noticias llegan del silencio. En esa sintonía hasta puedes ponerte en contacto con la persona que amas. Con el despertar de los sentidos te conviertes en dueño de tu propia dicha, te conviertes en  practicante
espiritual; a través de la paz y la armonía podrás traer la mente a casa, controlar los pensamientos, antes de que estos te controlen a ti, perderás el miedo a estar a solas contigo mismo. Cuerpo, mente y alma estarán en armonía.
La intención positiva es muy poderosa, ahora pide lo que deseas.

 

* Dra. Rosa
Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Consultorio: Tenochtitlan No. 361, Jard. del Sol, Zapopan, Jal. Tels. (33) 3631 8312 y 3632 3166, Cel. 333 166 92 72, [email protected].

 

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