Boda al pie de las montañas

La mañana se despierta con una suave y gélida brisa. El aire huele a bosque, a pan recién horneado, a café con canela, a vida. A lo lejos escuchas los sonidos de las aves que cantan alegres al nuevo día, así como algunos murmullos de aquellos que se despertaron con los primeros rayos del sol para hacer, de este, el día más hermoso de tu vida hasta hoy.

Abres tu ventana y te encuentras con una luz deslumbrante provocada por el hermoso cielo de un azul intenso flanqueado por el verde oscuro de pinos que se elevan orgullosos a más de treinta metros sobre la aún húmeda tierra cubierta por hojas y restos de plantas, alguna que otra nube hace presencia, pero nada de cuidado, sabes que
en esta época no llueve. Al contemplar esto, solo puedes pensar en laperfección de la creación y te sientes feliz de empezar tu nueva vida en un escenario tan maravilloso.

 

Escogiste el bosque para celebrar tu boda porque siempre te gustó el contacto con la naturaleza, además, el bosque es como tú, glamoroso, con sus intensos colores y majestuosa vegetación, alegre, basta caminar unos pasos dentro de él para sentirse feliz y renovado, misterioso y vivo.

 

Por las doce del día, apareces vestida en un vaporoso vestido de gasa en tono blanco cuyos pliegues se mueven un poco con el ligero viento que sopla desde muy tempranas horas. Tu cabello, recogido ligeramente solo para mantener tu rostro despejado, luce unas suaves ondas que rozan tu espalda y hacen contraste con el blanco de tu vestido. En tu mano las rosas blancas, atadas con un listón color verde musgo, provocan la envidia de las flores silvestres que te saludan al pasar.

 

Todos voltean a verte llegar. El blanco camino que lleva al altar se abre ante tus ojos y los invitados, vestidos en alegres y multicolores tonos, toman su lugar en las blancas sillas que se extienden a lo largo del camino. Te alegras de haber escogido todos los detalles en color blanco al ver el verde oscuro de pinos y árboles que se encuentran alrededor, un contraste perfecto.

 

Al caminar hacia el altar observas una hermosa cruz montada sobre una gran loza de piedra rodeada por una guirnalda de flores blancas. Tu novio, al pie de la majestuosa montaña, enfundado en un traje negro con camisa blanca y corbata color beige, con el mejor accesorio de todos: la gran sonrisa de un hombre enamorado.

 

Después de dar el sí definitivo, un ensamble de violines los guía a su siguiente momento. En medio de los árboles, enseguida del pequeño lago, se encuentran las blancas mesas coronadas por altos adornos llenos de peonias y rosas blancas, con ligeros tonos verdes. El verde césped cortado a la perfección permite que tus invitados caminen sobre él como si se tratara de una elegante alfombra. En medio del claro puede distinguirse la pista de baile construida en una base de madera sobre la cual danzarán su primer baile como esposos.

 

Dos grandes mesas se distinguen a los lados: a la derecha cocteles de diferentes sabores ycanapés previamente servidos esperan a los invitados, a la izquierda diferentes formas de pastelillos y algunos regalos para los invitados se extienden sobre mullidas telas blancas.

 

Los hombres vestidos de trajes azul marino y negro con alegres corbatas de diferentes tonos. Las damas con alegres vestidos de flores, estampados, y tonos de piedras preciosas, rozan el césped con sus caudas y sus hermosos zapatos altos.

 

Aquellos que pensaron en algún momento que las bodas en el bosque no son glamorosas, despejaron sus dudas al ver la elegancia de los arreglos de mesa, el perfecto césped, los violines, la orquesta, los diversos adornos, los cubiertos de plata con filo de oro.

 

Al caer la noche,todos son invitados a compartir una copa de vino y café en una cabaña que se encuentra al pie de la montaña, ahí platicaran y se reirán de sus anécdotas hasta el amanecer.

 

Nadie más podría haberse imaginado una boda tan original y elegante a la vez. Solo tú, porque eres única y poco convencional, sabes lo que quieres, y te atreves a romper esquemas.

 

Junto a la chimenea, los nuevos esposos se sientan, tomados de la mano, felices de haber empezado su nueva vida en una manera tan poco convencional en un paisaje que llenó por completo sus sentidos, donde la elegancia y la naturaleza convivieron en perfecta armonía. Al apagarse la luz de las velas solo se escuchan los sonidos del bosque que los arrullan hasta caer en un profundo sueño, del que despertarán a una hermosa realidad, su nueva historia de amor.

 

* Mary Nevárez, Stylist Guide y miembro fundador de la Intercoiffure Mondial México, wwwmarynevarez.com, [email protected].

Fotografía

Ryan Polei

www.ryanpolei.com/

http://www.flickr.com/photos/ryan_polei/

 

 

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