Pedida de mano

El caballero ha entregado la sortija de compromiso a
su damisela, la emoción se percibe en el aire. El siguiente paso será planear
la boda, por supuesto, pero antes, lo inevitable: pedir la mano de la bella
dama a sus padres.

Antaño, pedir la mano de la novia requería todo un
protocolo y aún más, ser el hombre perfecto a los ojos de los suegros. Por
fortuna para nosotros los caballeros, los tiempos cambian. Baste ahora con ser
del agrado de la dama para aspirar a unir vidas y proyectos.

Sin embargo, la pedida de la novia no deja de ser un
acto de gran importancia aun cuando, en la actualidad, muchas parejas
prescinden del protocolo limitándose a comunicar a sus familiares fecha y por menores
del enlace. A todos los que desean preservar esta bella tradición, les
compartiré algunos detalles protocolarios.

Hay dos maneras de celebrar la pedida de novia: en la
casa de la prometida o en un restaurante. La segunda opción es un poco más
moderna y libera a las anfitrionas de una larga lista de responsabilidades,
como lo es el agasajar correctamente a sus invitados; si se opta por un
restaurante habrá que realizar la reservación al menos un par de días antes,
asegurarnos de que el menú es del agrado de los invitados y solicitar una mesa
con alejada del bullicio y que un poco de privacidad. En este caso, el papá de
la novia será quien tenga a su cargo la cuenta.

 

Si la pedida se realiza en casa de la novia, es un
buen detalle que sea la futura esposa quien prepare la cena o al menos el
postre. La mesa se dispondrá para una cena de gran gala, lo mismo que los
platillos que se servirán.

Lo ideal es que en el lugar se den cita solo los
papás los novios y, claro, los novios. Si se desea invitar a los hermanos o
familiares más cercanos, se les citará treinta o cuarenta minutos después. A
falta de alguno de los padres, es posible pedir al hermano o hermana mayor, al
tío más cercano o al abuelo, que le sustituya.

 

A la llegada de los invitados se les ofrece un coctel
y aperitivos, después de una breve charla se inicia la conversación sobre el
tema que los ha reunido. El papá del novio será quien aborde el tema de manera
inicial. ¿De qué manera? Es muy simple, basta con pedir la venia o el
consentimiento del papá de la novia para que ambos jóvenes contraigan
matrimonio.


 

El papá de la novia tomará la palabra para darles su
consentimiento, y dirigiéndose a los jóvenes les externará sus buenos deseos.
Acto seguido, si las mamás así lo desean, intervendrán para expresar sus deseos
de bonanza y prosperidad a la pareja.

 

Será el padre de la novia quien solicite a los
jóvenes compartan sus planes futuros, la fecha y detalles del enlace. Este será
un buen momento para ofrecer apoyo económico o comprometerse a asumir los roles
que tradicionalmente dicta el protocolo sobre las obligaciones financieras de
cada familia.

Una recomendación a los papás: eviten preguntar las
razones por las cuales sus hijos desean casarse, ese tipo de cuestiones habrá
que realizarlas en lo privado al hijo o hija y reflexionarlo juntos.

 

Antes de pasar a la mesa, los papás del novio
externarán su gratitud a los padres de la novia por sus atenciones. Si hay
champán, se abrirá la botella y se brindará por la felicidad de los novios.


 

Si los prometidos planean intercambiar regalos como
dicta la tradición: un reloj para él, una joya para ella, este será el momento adecuado.
En seguida se pasa al comedor o se espera a que llegue el resto de la comitiva.

 

Como has visto no es nada complejo, es cuestión de
sentido común. ¿Listos para dar el gran paso? ¡Felicidades!

 

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