Vida después de la vida

 

Hay más de nueve mil
personas en espera de un transplante, infórmate sobre la donación de órganos y
regala vida.

Hay un regalo que sólo
el más generoso corazón puede hacer a un ser querido. Bajo el cielo de
Saltillo, Coahuila, se llevó a cabo uno de esos milagros: una maestra le donó a
su alumna un riñón. A un año del trasplante, la maestra y la niña se encuentran
bien.

 

Las enfermedades crónico
degenerativas, como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, han
provocado que cada día más personas en el país necesiten del trasplante de un
órgano como única alternativa de tratamiento, después de haber agotado otros
recursos.

 

En México existen más de
nueve mil personas en lista de espera para recibir un órgano. Según el Centro
Nacional de Trasplantes, 5,045 son pacientes que requieren trasplante de córnea
y 3,926 de riñón, el resto en pequeños porcentajes espera un corazón, hígado,
páncreas, pulmón o médula ósea.

 

Por desgracia, en
nuestra cultura no ha penetrado con suficiente fuerza la necesidad de hacer un
regalo de vida, al donar nuestros órganos cuando ya no vamos a necesitarlos
más.

 

Los miembros del
patronato de Un Regalo que da Vida, A.C., desde el año 2001 difunden y
conscientizan sobre la importancia de la donación de órganos. Su presidenta,
Lucía Garza de Abedrop, es un testimonio vivo de la diferencia que puede hacer
un trasplante en la vida de una persona. No es sólo la oportunidad de la vida
misma y de seguir formando a su familia, sino en este caso, gracias a su arduo
trabajo en este campo en Saltillo, próximamente entrará en operación la Clínica
de Trasplantes y Banco de Ojos de este patronato. Ella recibió un trasplante de
riñón de su hermana hace 12 años y este acto de amor sigue rindiendo frutos.

 

“En la lista de espera
de trasplantes, el de córnea representa más de 50% de incidencia. Las córneas
son un tejido que puede procurarse casi de cualquier donador cadavérico. Para
estas personas representa la única oportunidad de recuperar la vista y
reintegrarse activamente a su familia y a la vida productiva”, nos dice la
doctora Ana Catalina González, miembro del patronato de Un Regalo que da Vida,
A.C.

 

La Ley establece que
todos somos donadores tácitos, salvo que hayamos manifestado lo contrario en
algún documento público o privado (por ejemplo, la licencia de manejo). Pero se
requiere también del consentimiento de alguna de las siguientes personas: el o
la cónyuge, los hijos y los padres.

 

Es importante manifestar
a nuestros familiares si deseamos donar nuestros órganos llegado el momento, ya
que no conocemos las circunstancias en que nos sorprenderá la muerte y ellos
son quienes tendrían que tomar esta decisión. Así que informarse acerca de este
acto de amor que es la donación y platicarlo con la familia, evitará que el
dolor por la pérdida se agudice por los conflictos que puede causar la toma de
una decisión tan importante.


 

Se puede donar cuando se
fallece por un paro cardiaco o por muerte cerebral. En el primer caso, se
pueden donar tejidos como hueso, piel, córneas y válvulas cardiacas. En caso de
muerte cerebral, además de estos tejidos, pueden donarse corazón, pulmón,
hígado, riñones, intestino y páncreas.

 

“Por la poca información
que existe respecto a la donación de órganos, se han creado algunos mitos
alrededor de ella. Un ejemplo es que en la licencia de manejo muchas personas
no quieren manifestarse como donadores por un temor infundado a que si sufren
un accidente, se les dejará morir para procurar sus órganos para donación.
Otro, en el caso de la córneas, es que los familiares piensan que se retirará
todo el ojo, ignorantes de que la córnea es una película, una especie de tela
muy fina que envuelve los ojos y que no se notará en absoluto su ausencia”,
comenta la doctora González.

 

La pérdida de un ser
querido es un golpe muy fuerte para cualquier persona. Más aún cuando es un
acto repentino, como son los causantes de muerte cerebral. Pero más allá del
dolor, se puede trascender esta efímera existencia, si ese dolor deja algo
bueno. La donación de órganos es un acto supremo de generosidad y amor por el
prójimo; digamos sí a la vida, sí a la donación de órganos.

 

* Martha Matamoros, contáctala en www.sermexico.org.mx, [email protected].

 

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