¿Por qué envidiamos?

Compararte con los demás
puede llevarte a actuar de forma negativa e incluso, afectar tu autoestima.

La envidia es un
sentimiento que consiste en desear lo que alguien más posee, pueden ser
objetos, características físicas o intelectuales. Quienes viven con ella,
inconscientemente, consideran que no cuentan con la capacidad para lograr lo
que anhelan.

El psicólogo Hans
Olvera, académico de la Universidad Iberoamericana, afirma: “La envidia puede
aparecer en la primera infancia, bajo esquemas de educación en los cuales hay
sobreprotección. Quien recibe todo sin el más mínimo esfuerzo, está en gran
riesgo de experimentarla”.

 

El experto indica que
las personas que envidian, por lo general cuando fueron niños les concedieron
todos los deseos derivados de lo que otros tenían, en lugar de que les ayudarán
a analizar esa condición y les enseñaran que es por medio del esfuerzo que se
pueden lograr las metas. Por esta razón, en la etapa adulta, cuando ven algo
que ambicionan, no saben cómo discernir entre lo que no pueden obtener y lo que
sí, ni cómo trabajar por alcanzarlo, ya sea con su persona o de forma externa.

Existen ciertas
características en las personas que tienden a sentir envidia. “Se colocan en un
esquema de falsa superioridad en cuanto a su inteligencia, habilidades y
capacidades. Es como un mecanismo de defensa, porque en el fondo creen que son
incapaces de lograr lo que anhelan. Son individuos que sufren mucho y viven con
una gran frustración, lo que impacta negativamente en sus relaciones
interpersonales y en su desempeño profesional, porque no se centran en sí
mismos, sino que están siempre pendientes de lo que hacen o tienen los demás”,
asegura el especialista.

 

Y agrega: “El punto de
partida básico es aceptar que se tiene el problema. Después, determinar qué es
lo que se envidia, porque es la clave para la recuperación. Como tercer paso,
se necesita realizar un verdadero examen de consciencia y plantear metas que
realmente se puedan alcanzar”.

 

La autora Melanie Klein,
psicóloga austriaca, sostiene en su obra Envidia y gratitud
que: “Los anhelos
insatisfechos de estas personas, les generan frustraciones que les impiden
disfrutar plenamente, ya que su energía y su pensamiento están ocupados siempre
en lo que no tienen, perdiendo de vista lo que sí tienen, lo que pueden hacer,
lo que han logrado”. El psicólogo Hans Olvera complementa: “La solución a la
envidia es ser agradecido con los orígenes, con las cosas que tenemos y lo que
queremos construir. La envidia desaparece cuando se encuentran la gratitud y la
generosidad”.

 

Tú puedes lograr tus
metas sin necesidad de estar pendiente de lo que tienen los demás. En la medida
que el amor predomine en tu existencia, lograrás superar las frustraciones
propias de la vida, y el resultado será una relación armónica con el entorno,
contigo mismo y con los demás.

 

* Verónica Piña, contáctala en www.sermexico.org.mx,
[email protected].

 

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