Embarazo y ejercicio

La actividad física previene la obesidad en el bebé y mejora el funcionamiento de su corazón; evita las molestias digestivas y el estreñimiento, reduce la depresión y previene la preeclampsia. Lo ideal es llevar un programa de alimentación y ejercicio personalizado diseñado por expertos.  

Practicar ejercicio durante el embarazo no sólo ayuda a evitar un
aumento excesivo de peso, también mejora la condición
cardiovascular, reduce el insomnio y la depresión, previene la preeclampsia,
prepara
al cuerpo para la llegada del bebé y garantiza un menor tiempo de recuperación
tras el parto, entre muchos otros beneficios. 

 

“El ejercicio favorece muchos aspectos de la
salud tanto de la madre como del bebé, mejora la condición física en general y
permite tener un embarazo y un parto con menor riesgo, además de que crea
hábitos de vida saludables”, expresa
la Dra. Verónica Sánchez Muñoz, directora médica del
Centro de Evaluación y Rehabilitación Biónica y Robótica (CEREBRO).

 

De acuerdo con la especialista en Medicina de la Actividad Física y
Deportiva, el embarazo, incluso en mujeres sanas cuyo peso es el adecuado, se
caracteriza por una disminución en la sensibilidad a la insulina, lo que puede
provocar que una mujer corra el riesgo de desarrollar diabetes
gestacional.     

 

La
Dra. Sánchez Muñoz señala que la resistencia a la insulina en un embarazo
normal se incrementa aproximadamente entre 40 y 70 por ciento, principalmente durante
el tercer trimestre. Y si a esta situación que se considera “normal”, se le
suma el aumento excesivo de peso y la inactividad física, aspectos que por sí
mismos producen resistencia a la insulina, se genera una situación de
vulnerabilidad en las mujeres embarazadas de padecer diabetes.

 

“La
actividad física previene la diabetes gestacional, porque incrementa la
sensibilidad a la insulina, mejora el control de la glucosa, evita la ganancia
excesiva de peso e, incluso, disminuye la incidencia de preeclampsia, ya que el
ejercicio ayuda a controlar la presión arterial”, destaca la experta.          

 

Pero no
sólo eso, con la práctica de ejercicio el bebé también se ve beneficiado,
porque le ayuda a prevenir la obesidad y mejorar el funcionamiento de su
corazón, haciéndolo más sano y resistente, beneficio que perdura después del
nacimiento, según afirma un estudio realizado en la Universidad de Arkansas en
Estados Unidos.     

 

Para disfrutar de esta etapa de una manera saludable, segura y placentera,
el
Laboratorio de Desempeño Humano (LDH) del Centro CEREBRO
cuenta con el programa “Embarazo con estilo deportivo” en el que se ofrece una
evaluación completa del estado de salud de la mujer, así como planes de
alimentación y programas de ejercicio acordes a sus necesidades.        

 

Algunas de las pruebas que incluye
el programa son consulta con un especialista, valoración de la función
respiratoria, prueba de esfuerzo, valoración de la composición corporal y
asesoría nutricional y psicológica.  

 

“Nuestro objetivo es brindar un programa de
alimentación y ejercicio completamente personalizado con el fin de llevar un
embarazo en las mejores condiciones posibles tanto para la madre como para el
bebé que permitan tener una vida más sana, reducir el riesgo de complicaciones
y favorecer una pronta recuperación”, asegura l
a Dra. Sánchez Muñoz.

 

Una de
las actividades físicas más sencillas y recomendables es caminar, indica la
especialista, pues además de que no implica riesgos, ayuda al metabolismo y
favorece la circulación sanguínea, pero también puede nadar o andar en
bicicleta, hacer ejercicios de flexibilidad, como yoga, y ejercicios de
fortalecimiento de piso pélvico. Se recomienda empezar con 15 minutos de
ejercicio 3 días a la semana hasta lograr 30 minutos 4 o 5 días a la semana.

 

La
Dra. Sánchez Muñoz explica que si no existen contraindicaciones la mujer
embarazada puede ejercitarse hasta el momento del parto. Eso sí, siempre bajo
la supervisión de un médico especialista en Medicina del Deporte, quien es el
profesional capaz de prescribir un programa de ejercicio individual que no
ponga en peligro la salud de la madre o del bebé.

 

Pon atención

Estos
son algunos signos de alarma para suspender el ejercicio:

 

  • Sangrado
    transvaginal.
  • Falta
    de aire excesivo antes de la fatiga.
  • Mareo
    y dolor opresivo en el pecho.
  • Dolor
    de cabeza.
  • Dolor
    en pantorrillas o edema.
  • Disminución
    de los movimientos fetales.
  • Salida
    de líquido amniótico.
  • Contracciones
    pretérmino.

 

Centro de Evaluación y Rehabilitación
Biónica y Robótica CEREBRO

Contacto: Daniel Urías.

Domicilio: California No. 211, Col. del
Valle, México, D.F.

Teléfono: (55) 5540 6103 Ext. 119

Correo: [email protected]           

Facebook: www.facebook.com/CentrodeEvaluacionyRehabilitacionBionicayRobotica

 

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