Felicidad Nacional Bruta (FNB)

Los estudiosos del tema están descubriendo que el
bienestar humano no está tan estrechamente ligado con el crecimiento económico,
por lo que se tiene que cambiar la ideología que gobierna al mundo por valores
humanistas enfocados en ser más felices.

La crisis económica actual no tiene referente, ha
puesto de cabeza a todo el hemisferio; parece que navegamos a la deriva. El
comunismo que parecía lo ideal se convirtió en dictadura, el capitalismo en
usura, la cultura consumista en la que estamos inmersos nos ha creado falsas
necesidades, una adicción difícil de controlar, el dinero plástico de las
tarjetas de crédito se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza. Los valores se
invirtieron por lo que necesitamos un cambio de sentido, enfocarnos más en el
“ser” que en el “tener”.


Los programas gubernamentales se
rigen bajo un esquema de las ciencias políticas, de acuerdo a estándares
internacionales, llamado Producto Interno Bruto (PIB). Para llevar a cabo la
medición realizan varios estudios de comparación entre los países como: renta
nacional “per capita” (dividiendo el PIB por el total de habitantes), los
porcentajes destinados a la educación, salud, más el porcentaje asignado al
salario de los trabajadores y el capital. Sin embargo, la crisis económica está
demostrando que la tecnología y la economía no son factores que traigan
felicidad a la población, por el contrario, el consumismo ha dejado como
resultado severos problemas sociales y emocionales.

La Felicidad Nacional Bruta (FNB)
es un nuevo paradigma más humanizado. El objetivo no es la felicidad en sí ya
que el concepto de la felicidad se mide de forma personal; para llevar a cabo
este plan se tienen que crear las condiciones enfocadas en la calidad de vida,
es decir una economía más humanizada. Por supuesto que este paradigma no
proviene de los países industrializados o de una universidad de renombre, esta
filosofía viene de un pequeño país en el Tibet, el reino de Bután. De pronto la
filosofía budista de este pequeño reino se ha puesto en el ojo de los
principales actores de la economía mundial, interesados en su estilo de vida
fuera de todo materialismo.

Según los butaneses la felicidad
de su pueblo se basa en cuatro pilares que sustentan a una sociedad feliz:
economía, cultura, medio ambiente y buen gobierno. Y en nueve ámbitos:
bienestar psicológico, ecología, salud, educación, cultura, nivel de vida, uso
del tiempo, vitalidad comunitaria y buen gobierno.

Si revisamos cómo se encuentran
los pilares en nuestra sociedad, descubrimos que están resquebrajados: la
economía está en banca rota, el medio ambiente muy contaminado, el gobierno
vela por sus propios intereses por lo que no genera confianza en la población;
nos queda la cultura también afectada por modelos pragmáticos de usar y tirar,
estilos de vida que se han ido perdiendo tales como creencias, objetos
materiales, rituales ancestrales y hasta personas: divorcios al por mayor derivados
de un individualismo que raya en egoísmo.

Los butanes opinan que para que
el mundo tome la felicidad bruta en serio, es necesario un estado mental, una
actitud que va más allá de tener un nivel de vida óptimo de consumo material y
de riqueza. Para este cambio de paradigma, que parece utópico en nuestros días,
se debe generar un conjunto de definiciones y normas que puedan ser
cuantificadas y medidas por los principales actores de la economía mundial.

Para que la FNB se pueda llevar a
cabo por lo gobiernos es necesario crear fórmulas para segmentar la felicidad
en indicadores que puedan ser revaluados mediante un cuestionario nacional,
conductas tales como: cuánto tiempo pasa una persona con su familia y en el
trabajo, y cuánto dedica a las actividades de recreación; cómo convive con la
naturaleza. y cuánto dedica a la oración o a la meditación. Es importante darle
lugar a situaciones que han dejado de lado los gobiernos, como el desarrollo
integral y la calidad de vida de la población. Para los budistas la felicidad
es un estado mental que va más allá de tener un nivel óptimo de consumo
material y de riqueza. El bienestar humano no debe estar tan estrechamente
ligado al crecimiento económico, es necesario que el propósito no esté enfocado
en incrementar el producto interno bruto, sino ser más felices, incrementar la
felicidad nacional bruta: “Yo estoy bien, tu estás bien”.

Nuestro modelo materialista ha
traído graves consecuencias, adicciones, trastornos de la alimentación,
enfermedades crónicas, trastornos mentales y un grave vacío espiritual. Un
hombre moderno que no cree casi en nada, que cambia constantemente de opinión,
que ha desertado de los valores trascendentes, lo que lo hace cada vez más
vulnerable y más fácil de manipular, está seguro de que para llenar el vacío
tiene que buscar el placer y el dinero a costa de lo que sea.

Como dijo Jean Paul Sastre: “La
felicidad no es hacer lo que se quiere, sino querer lo que se hace”. Qué
paradoja, la mayoría labora por un salario o por hacerse rico odiando su
trabajo, miran el reloj esperando la hora de salida. Encontramos médicos que
más que ayudar hacen daño a sus pacientes, maestras que odian a sus alumnos,
burócratas que hacen como que trabajan y un gobierno mintiendo que quiere el
bienestar del pueblo. La felicidad no es un estado de ánimo, debería ser una
actitud sustentable; no es ausencia de dificultades, son habilidades que se
aprenden para saber manejarlas en cualquier escenario. Inteligencia es saber
adaptarse a las dificultades.

 

Recomendaciones

  • Felicidad
    es aceptarnos como somos, con defectos y virtudes limitaciones y
    habilidades; una actitud positiva ante la vida.

  • Dijo Freud:
    “Para ser felices son necesarios dos componentes: un trabajo que disfrutar
    y alguien a quién amar”.
  • No se es
    optimista porque todo sale bien, sino porque aunque salga mal, se tiene la
    confianza de que siempre habrá personas o redes de apoyo que nos ayuden a
    superar las dificultades.
  • Como dijo Benjamín Franklin.
    “No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder”. 

 

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas
es psicóloga, homeópata y terapeuta. Consultorio: Tenochtitlan No. 361, Jard.
del Sol, teléfonos (01 33) 3631 8312 y 3632 3166, Cel. 333 166 92 72, o
contáctala en: [email protected].

 

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