Los secretos del chef

Uno de los grandes secretos de los maestros en el
arte culinario es, sin duda, la paciencia y el amor a sus labores. Puedes o no
tener cualquiera de estas dos cualidades, lo cierto es que con o sin ellas hay
días en los que “debes” cocinar. Si quieres cambiar ese “debes” por un “quieres”,
llegaste al lugar correcto.

Hay mujeres y hombres que nacen para la cocina,
personas detallistas y pacientes que gozan deleitando a sus seres queridos. Hay
otros que se introducen en el mágico mundo de las ollas y las especias por
exigencia, pues —arguyen estos— sólo ellos saben cómo preparar un buen
platillo. Y unos terceros son aquellos que no es que les guste ni que sean
exigentes, es solo que su cartera les pide tregua y se ven en la necesidad de
decir adiós a la comida a domicilio.

No importa cuál
de estas tres situaciones vivas tú, aquí lo único importante es que reunimos
algunos de los secretos de cocina mejor guardados, ¿quieres conocerlos?

 

• Para preservar mejor la carne guárdala en el
congelador por porciones diarias en bolsas plásticas individuales, cerradas; si
no sabes cuánto usarás cada día, unta cada filete con aceite, de esta manera
podrás sacar sólo lo necesario sin que se peguen entre sí.

• Para que el aguacate no se ponga negro de un día
para otro te recomendamos que cuando no lo consumas todo, guardes lo que te
sobró con todo y el hueso, unta unas gotitas de limón en la pulpa —donde no
tenga cáscara— y guárdalo en la nevera. Si es guacamole, añade unas gotas de
limón para que conserve su color original.

• Las verduras se conservarán mejor si las guardas en
bolsas plásticas, compruébalo con limones, pimientos, zanahorias, perejil,
apio, acelgas, espinacas. Los vegetales deben estar completamente secos.

• No cortes la lechuga ni otras verduras de hoja con
cuchillo pues se oxidan y oscurecen los vegetales. Opta por romperlas con la
mano.

• Te gusta el sabor que brindan los ajos a la comida,
pero odias comerlos… Prueba contándolos al momento de añadirlos al preparado y retíralos
antes de servir (colócalos enteros).

• Si tu delirio es la tortilla española, pero no
logras esponjarla ni gritándole, lo mejor será que agregues una cucharada
sopera de leche por cada dos huevos.

• Los huevos fritos podrían ser tu especialidad si dejaran
de quemarse… Agrega al aceite caliente un poquito de sal y después coloca los
huevos. Nadie dudará de tu buena mano.

• No es magia, puedes evitar que la cáscara de los
huevos cocidos se rompa frotando cada huevo con limón antes de introducirlo al
agua.

• El secreto para preparar arroz es colocar una taza
de agua por cada taza de arroz.

• Para freír calamares no tienes que ponerte una
armadura, basta con agregar un tapón de corcho al aceite cuando lo pongas a
calentar, enseguida fríe los calamares con toda normalidad. Así, el aceite no
salpicará y evitarás las quemaduras.

• El aceite se vuelve oscuro y con mal olor
especialmente cuando freímos pescado; esto se evita añadiendo al aceite unas
gotas de vinagre y unas ramitas de perejil, luego tapa la sartén o freidora y
pon a fuego alto durante cinco minutos, todos los residuos quedarán en la tapa
y tendrás un aceite limpio, listo para volverlo a usar.

• Y ese olorcito que sale de tu refrigerador, déjame
decirte que no es normal. Para que te dure más tiempo, después de limpiarlo
coloca un trozo de carbón vegetal dentro, eso evitará los malos olores. Para
limpiarlo no utilices detergentes ni polvos abrasivos. Lo ideal es preparar una
solución de agua con bicarbonato de sodio, limpia con un trapo impregnado de la
solución el interior

• Para separar los vasos cuando se quedan pegados, déjalos
rodar por una superficie plana; así se separarán sin peligro de romperse.

• Para descongelar cualquier alimento, ya sea crudo o
cocido, primero déjalo dentro del refrigerador 24 horas antes.

• Nunca guardes nada caliente en el refrigerador pues
calentará el resto de los productos que conservas pudiéndolos estropear.

• Si tienes oportunidad de adquirir una báscula de
cocina, te verás como todo un experto pues no sólo sirve para pesar los
ingredientes, sino como apoyo para que tus platos preferidos te queden siempre
igual, y no termines preguntándote ¿cuánto le puse?

 

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