Personalidad con rasgos esquizoides

El trastorno de la personalidad esquizoide es más común de lo que parece; sin embargo, es poco conocido ya que a quienes lo padecen se les identifica como raros, tímidos, neuróticos o excéntricos.

Es frecuente entre artistas, pintores, actores, diseñadores, arquitectos y escritores. La causa se ubica en la infancia, resultado de una familia disfuncional y traumas de la niñez como abuso sexual, abandono o cualquier incidente no tratado. La  persona con trastorno esquizoide de la personalidad presenta varios síntomas:

  • Parece distante y desconectada.
  • Evita las actividades sociales que involucren intimidad emocional con otras personas.
  • No desea ni disfruta de relaciones estrechas, ni siquiera con miembros de la familia.

Necesitan el reconocimiento, sin embargo, con frecuencia devalúan la importancia de los elogios y críticas como protección contra el sentimiento de ataque y desaprobación que reciben. A pesar de que luchan por sentir y aparentar que no les afectan los elogios y críticas, son realmente sensibles, se sienten no queridos y sufren vergüenza profunda por su sensibilidad. Se avergüenzan de sí mismos, se sienten defectuosos, tóxicos, sucios e indeseables. Viven internamente sentimientos de abandono debido a sus propios defectos, se reprochan por ser débiles, por la necesidad de ser aceptados.

Sentimientos de inutilidad

Experimentan aislamiento, desesperación y depresión, por no ser fuertes como sus padres. La depresión se basa en la culpa, se sienten
culpables a pesar de que no pueden identificar la causa.

La intimidad

Desean ser amados, pero la cercanía les angustia. Tienen temor de sentirse atrapados en relaciones afectivas. Luis tiene una relación sentimental con una mujer que vive en Florida, viaja cada dos semanas a verla para evitar el riesgo de perder “su persona” o ser atrapado,
so pretexto de que su trabajo no les permite vivir juntos.

Las personas con rasgos esquizoides se involucran en relaciones en las que siempre acaban encontrando una razón por la cual no pueden continuar, incluso prefieren tener relaciones ocasionales que no les generen compromiso. “El que padece rasgos esquizoides se involucra en la relación por necesidad y sale de ella por temor”. Cuando se ven frente a alguien con quien podrían intimar encuentran esto como algo excitante y atemorizante, temen devorar a sus parejas por su necesidad de afecto o experimentan sensación de que la pareja pueda devorarlos, abandonarlos o invadirlos. Sienten que podrían perder su individualidad por su hambre de fusión, temen perder la relación por sentirse tóxicos y por su necesidad de ser amados. Me preguntó un paciente: “¿Que hago con mis demonios?”, no los alimentes, le respondí.

La solución al dilema es permanecer medio dentro y medio fuera de la relación; la forma de matrimonio sin intimidad, etapas de monogamia o dos amantes al mismo tiempo, sin comprometerse. Necesidades y temores serán normalmente negados o reconocidos de
forma intelectualizada. Frecuentemente fluctuarán entre anhelar íntimamente al otro y rechazarle, o pueden estar más cómodos en una posición estable intermedia sin comprometerse completamente en la relación o interrumpiéndola. Están tentados repetidamente a salir de las relaciones cuando se sienten atrapados y se independizan; cuando se sienten más libres a menudo regresan una y otra vez. Es la causa de que muchas mujeres ignoren por qué las abandonaron.

Cuando se perturba emocionalmente su intimidad, se molesta, se asusta, encontrando defectos y desinterés. El contacto significativo con otros le causa angustia, entra en crisis que lo lleva a abandonar la relación. No pueden vivir completamente con la pareja, pero tampoco pueden vivir sin ella. Ni contigo ni sin ti es la paradoja.

Cuando la necesidad que ha estado negando comienza a surgir en la conciencia, experimenta vergüenza intensa; la vergüenza es un proceso fundamental, se sienten fácilmente avergonzados, este sentimiento, así como la soledad y la culpa les causan ansiedad. En contraste, la necesidad ha sido descrita como “hambre de amor”, tienen necesidad de comer alimentos dulces o chocolate. Experimenta una dolorosa ansiedad junto con temor a que su propio amor sea tan destructivo que necesite devorar al ser amado, además se sienten tentados por el deseo hecho hambre, e impulsado a aislarse del “atractivo postre”. Cuando se encuentran deprimidos presentan sentimientos de sí mismo como “ser malo”: culpable, horrible y paralizado, aunado a sentirse débil, como un “don nadie”. Las personas, en general los varones, prefieren verse como malos o gruñones antes que débiles, una manera de poner distancia.

Muchos extrovertidos en realidad son esquizoides, esconden al niño asustado que llevan dentro, cuando en realidad son introvertidos; la necesidad de acercamiento es mecánica, fría y plana hasta el punto de la despersonalización, se agotan por tener que mostrar lo que no son. Cuando aumenta el deseo fuerte y la necesidad de intimidar tienden a romper las relaciones. A menudo buscan conflictos para defenderse del amor, para que los abandonen, patrón de conducta que comienza en la infancia.

Miky y Ross, coincidieron en un congreso, polos opuestos que se atraen. La química hizo de las suyas: un introvertido con una extrovertida, intereses en común, comunicación en diferentes áreas. Tardaron ocho meses para volverse a encontrar, como imán, la intimidad crecía en cada encuentro. Sintonía, deseos de permanencia, planes para vivir juntos que eran excitantes para ambos. Al principio de la relación, él mostró su sensibilidad y sus temores: “Tengo miedo que me abandones”, ella le prometió que jamás sucedería. La felicidad parecía un regalo merecido para ambos, hasta que Miky se sintió culpable de ser feliz, la culpa de un incidente en la infancia lo ha acompañado toda su vida, el “yo” quedó fracturado. Se retiró sin dar explicaciones, por más que ella lo busca se niega a tener otro encuentro, ambos sufren sin entender el proceso. La paradoja del esquizoide: quiere y no puede.

Recomendaciones

El trastorno se presenta más en los varones que en las mujeres, entre las causas se encuentra la cultura machista en la que nos desenvolvemos que ha negado a los hombres la expresión de sentimientos y el manejo de sus emociones. Desde niños, la sociedad marca que los hombres no lloran, tienen que ser fuertes y formales, esto motiva a que la armadura caracterológica los vuelva tan parecidos unos a otros perdiendo su individualidad, por eso es tan fácil que se atrapen en el alcohol como manera de desahogo.

“Todos son iguales”, comentan las mujeres, no los entienden, cuanto más se enamoran más se alejan.

“Les gusta la mala vida”. Es difícil que acudan a terapia en las crisis porque la depresión se agudiza y pierden la capacidad de maniobra. Es más frecuente que acudan a terapia las parejas abandonadas, argumentando no entenderlos. El libro “El caballero de la armadura oxidada”, muestra en metáfora la manera de quitarse la armadura para encontrarse a sí mismo.

* Dra. Rosa Chávez Cárdenas es psicóloga, homeópata y terapeuta. Consultorio: Tenochtitlan No. 361, Jard. del Sol, Zapopan, Jal. Tels. (33) 3631 8312 y 3632 3166, Cel. 333 166 92 72, rosamchavez@hotmail.com 

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3 Comments on “Personalidad con rasgos esquizoides

  1. vivo con un esquizoide duvitativo diagnosticado ….he pasado cosas con el como para escribir un libro hasta que supe el trastorno que padecia sufri mucho con sus comportamientos irracionales como marcharse desaparecer mentir amenazas de suicidio etc etc pero ultmamente se enfada solo con llevarle la contraria se altera muchisimo y se vulve como loco empiezo a tener miedo que su agresividad verbal se trasforme en agresividad …….no se hasta donde pueda llegar …mi pregunta es ???puede volverse esquizofrenico y agredirme o incluso hacerme algo premeditado???deseo respuesta de un esperto por favor abstenerse de enviarme historias de otros casos

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